LA COLUMNA DE ARNALDO CELESTINI

Pinceladas de grandes vivencias de nuestra historia futbolística, por Arnaldo Rafael Celestini. celestini@live.com.ar

4ª Fecha  - Atlético 2 vs. Belgrano 1

(31/08/2010) Mediante una maniobra sigilosa logré infiltrarme en un grupo de visitantes, y luego de la victoria Cremosa del día jueves frente al equipo cordobés de Belgrano, puedo compartir con ustedes algunas de las impresiones que dejaron sobre el transcurso del partido nuestros rivales de turno.

Por suerte, para realizar el trabajo contaba con un diccionario cordobés - español que me facilitó “el Dani Plana” en su paso fugaz por nuestra Institución, cuando ya se abría camino para llegar al fútbol de la primera B de Chile.

También me sirvió mi propia experiencia, adquirida en algunos de los viajes realizados a “La Docta” para ver partidos de Atlético frente a equipos como Intituto, Racing, Taieres o el mismísimo Paz Iunior. Y entre recuerdos alegres como la victoria por goleada del equipo de Ghiso frente a La Gloria en Alta Córdoba, o la tristeza de la derrota contundente en primera contra El Albiazul, se me cruzan también piedras por el aire, calles que me desorientan, colaciones y lomitos, como los que extrañará el “Arquitecto del gol”, Plana, jugando en el país trasandino para el Club Deportes Naval de Talcahuano, equipo conocido como  los “Choreros”… en fin.

Pero no nos desviemos del plano y vayamos con algunos comentarios cordobeses del día jueves luego de Atlético 2, Belgrano 1 (explicados con Diccionario ilustrado Plana).

Criollito ó Crioito: (alimento similar al pan que se elabora de madrugada en la panadería y que se ingiere desde bien temprano en el desayuno).

Luego del primer tanto: “No´ maaadrugaron como un crioito, no van ni cinco minuto´y peeerdemo´”.

Guaso: (se utiliza para denominar a un individuo del sexo masculino, como por ejemplo a un pibe).

Acerca del autor del primer gol, Capellino: “Miralo vo´ al Guaso ese de arranque nomá, y no era titular”.

Nero: (persona que vive en córdoba, amigo, compañero, sujeto). No confundir con Ibrahim.

Fútbol ó Fulbo (pelota…  ver Bell Ville, Carrario, Elio Rosi).

Arroio ó arroyo: (curso de agua típico en Córdoba)

Cható ó chateau: (estadio mundialista de La Docta).

Sobre los primeros minutos de juego “No´ taaapó el arroio, no agaaarramo un fulbo, no vamo´ a poooder jugar de looocale ni en el chaató si seguimo así Nero”.

Ocote: (ano)

A los 20 minutos de juego: “de ocote nomá lo empaaatamo, porque sino era de peeenal no no´ saaalvaba nadie Nero”.

Fernando: (Fernet + gaseosa cola )

Al vicio: (sin hacer nada) 

Ni bosta: (de ninguna manera)

AL final del primer tiempo: “Qué bien veeendría un Fernando a esta hora y para paaasar el mal trago. Al vicio viiinimo Nero, si saaabía que jugábamo´ así, ni bosta viajaba”.

Culiau: (adjetivo descalificativo hacia un rival).

Con carpa: (sigilosamente).

En este caso concreto se escuchó enfáticamente el grito dirigido al autor del segundo gol de Atlético, Carignano. “Miiiralo al Culiau este como entró con carpa y la meeetió).

En definitiva, y a modo de conclusión Mediterránea,  se podría decir que el partido de arranque se encaminaba hacia el cuarteto de Atlético, y Belgrano no reaccionaba, estaba plantado como la peperina en el campo. Iván por todos lados los Cremosos, con Juárez de San Francisco manejando. Lástima que un par de ocasiones se fueron a los yuyos, y por eso no pudimos aumentar el caudal, y para peor se abrió nuestra compuerta, y por medio de un penal el agua nos tapó. Por suerte en el segundo tiempo llegó el gol de Carignano, pero hicimos una de payaso, no de Aimar sino De Piñón, y nos salió como la Mona, porque más tarde nos quedamos con uno menos, y ni Río Tercero ni Río Cuarto, a aguantar el dos a uno. Tenía que funcionar bien Walter, por lo de Serrano y para controlar el mediocampo, pero el equipo se las arregló para cuidar el resultado a pesar de algún sobresalto. Finalmente lo ganamos, alegría en el vestuario local; y en el visitante, se escuchaba una melodía popular cordobesa, acompañada de un canto de protesta: “Diganmeee, sólo quiero saber… quieeén, lo tomaba a Capellino oh oh oh oh, quieeen, lo tomaba a Capellino no no no no”.

Bien ahí Crema, bien ahí…

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

3ª Fecha - San Martín de San Juan 1 vs. Atlético 0

(24/08/2010) Hay cosas que se pueden prever a la hora de organizar un viaje para ir a ver a tu equipo de visitante. Emocionalmente se vive de manera intensa y ya varios días antes, anhelando pisar las rutas del país para alcanzar la meta deseada.

Antes de partir, cualquier distancia es corta, el cansancio no afecta, y el medio de transporte siempre es adecuado.

Pero también existen cuestiones que se nos escapan de las manos al planificar la peripecia, y que ya no dependen de nuestra voluntad sino de la de 22 protagonistas dentro de un terreno de juego.

Una derrota de Atlético implica automáticamente un retorno a casa interminable, y en el cual hay que cargar con el peso del cansancio de toda la semana que pasó, y también de la que está por comenzar, porque esa caída decreta inmediatamente el cierre del fin de semana. Y el cierre espontáneo de los ojos invitando simplemente a dormir, con un agotamiento inusual que uno siente como si hubiese jugado el partido.


Esta es una de las grandes diferencias entre un viaje de vacaciones, por ejemplo a las hermosas playas de arenas blancas de Brasil, y un viaje para ver a tu equipo.

Cuando nos subimos al Siam Di Tella del Polaco Goyén para alcanzar tierras sanjuaninas, todo era algarabía, a pesar de que mencionábamos nuestra historia adversa ante los cuyanos con nombres propios como los de Yanzón, el Purruquito Antuña, el Cogote Dillon o el Pomelo Marini. Sin embargo, nos sentíamos confiados anteponiendo aquel triunfo con gol de Raúl González, y hasta parecía que por sólo nombrarlo al Speedy nuestro vehículo rodaba a una velocidad más intensa.

El problema surgió cuando el ‘Sordo Oreggioni Barroso’ tomó el volante en el límite de la provincia, y desorientado como Marcio Torres llegando a Barrio Alberdi, encaró furibundo como el brasileño hasta llegar a la entrada misma del Parque Provincial Ischigualasto, también conocido como El Valle de la Luna, que dicho sea de paso y a esa altura del sábado, nos ubicaba a una distancia del estadio Ingeniero Hilario Sánchez tan inalcanzable como la luna misma.

¿Qué puedo decir de la derrota de Atlético? Vale la pena visitar el Parque Provincial, con su asombroso y único paisaje, con las formaciones geológicas determinadas por el paso del tiempo y las condiciones climáticas. Impresiona la denominada “Cancha de bochas”, una extensa planicie en la que se ven esferas de areniscas que la erosión va dejando al descubierto, y que se asemejan a bochas de piedra. Así de pesada estaba la bocha para nosotros, una vez más en San Juan, y esta vez sin la gracia de un tanto sobre la hora para empatar el partido, como lo hiciera el año pasado Gigli, quien estará pisando otro tipo de arenas. Y como en tierras arenosas no hay mejor entendedor de la bocha que un brasileño, se metió David Bisbal, o Roverbal, o como sea, y nos aplastó el castillo de arena, y a otra cosa Larrosa, diría Guillermo. Mientras otro Grillo, Victor, ofuscado, de manera un tanto despectiva y tal vez influenciado por el golpe anímico, se atreve a decir que “el brasileño no pasa de los 5 goles en todo el campeonato, somos unos salados.”

Para no volverme a casa con las manos vacías, El Polaco, nostálgico como siempre, me prestó un video de La Crema para recordar viejos tiempos. Una época que para algunos suena ya como el período triásico de Ischigualasto, pero que uno atesora como las maravillas de ese parque, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Comparto con ustedes unos minutos de las imágenes en cuestión. http://www.youtube.com/user/arcelestini

Ya pasaron casi 17 años de ese encuentro, contra Quilmes, en la vieja cancha del Cervecero. Perdimos uno a cero en partido televisado, con los relatos del cantor del gol Bambino Pons y los comentarios del Chiche Niembro. 

El video del partido entero se puede adquirir en la Peña Vladimiro Bahl, y de regalo viene con un pelo del bigote del Chiche Niembro, comentarista de aquel match.

Con todo respeto.

AR Celestini

celestini@live.com.ar

2ª Fecha - Atlético 1 vs. Almirante Brown 1

(17/08/2010) ¡Y pensar que a nosotros nos costaba tanto verlo gritar un gol con nuestra camiseta! Muy de vez en cuando pudimos compartir sus festejos ¡Si habremos hecho fuerza para que entraran las pelotas de Bazán Vera cuando llegó como una carta de gol para intentar suplantar la magia de Ayoví! Y es que el ecuatoriano nunca se adaptó, mientras que el de la Vincha en varias ocasiones nos adoptó, y nos tuvo de hijos. Si hasta nos metió un gol jugando con la camiseta de Atlético, en aquel partido milagroso de Córdoba, contra Talleres, que terminamos ganado 2-1 luego de un penal atajado por Pezzutti y un contrarresto letal que derivó en el gol de Julián Fernández.

No me hizo falta escuchar al ‘Grillo Victor’ para sospechar que el delantero de Almirante Brown seguramente nos iba a marcar. Pero uno no esperaba que fuera tan temprano. 


“La famosa ley del ex”, me comentó por lo bajo y con la mirada fija en la vincha roja el hombre de derecho penal e integrante de la Peña, ‘Juan Carlos La Araña Bogado’.

Ahí mismo surgió un entrevero verbal con el siempre pensante ‘Erasmo Tomasini Bevacqua Limpia De La Fuente’, quien se refirió a la mentada ley del ex diciendo que se trata simplemente de la “inevitable causalidad segregada directamente de la naturaleza del mercado de pases, que expone en la actualidad la rotación constante de un futbolista como característica intrínseca e ineludible”.

“Estoy de acuerdo”, dijo un compungido ‘Orlindo Berzero’: “ya quedan pocos jugadores con identidad propia; fugazmente cambian de camiseta en camiseta, incluso dentro de un mismo torneo, jugando a favor y en contra de un determinado club, como nos pasó con Federico García el año pasado. De esa manera, es inevitable que se cumpla reiterativamente la ley del ex, si en el equipo rival casi siempre hay un Ñato, o más, que pasaron por las filas de tu club”.

…Pero uno no esperaba que fuera tan temprano el gol de este muchacho. Y más temprano había quedado afuera Iván, que aporta mucho en la conducción del equipo. Lo extraño de todo esto es que el hombre que entró a la cancha debido a la ausencia del mediocampista, Joel Sacks, terminó haciendo el gol de la igualdad. 

Esperemos que las ausencias de jugadores, por lesión o lo que fuera, no se hagan repetitivas, y que no nos afecte el recambio. Para colmo de males me entero de que ya no está libre un jugador que podríamos repatriar como conductor natural de un equipo: La Vieja Carlos Moreno está jugando en el puntero de la Primera “C”, el Deportivo Laferrere. Así me lo confirma otro integrante de la Peña, siempre nostálgico y melancólico, ‘Roberto El Polaco Goyén’, quien me acota que ‘La Vieja’ ya metió un gol para el equipo de La Matanza, ‘Los Villeros’, el mismo que derrotáramos por penales en el camino al fútbol del Nacional B. 

Y de la Matanza es también este Almirante Brown, que nos sacó un empate, y que seguramente dará pelea a muchos equipos, según anticipa ‘El Grillo Victor’, quien arriesga menos que Juan Amador cuando nos dirigía de visitantes, a pesar de que da su vaticinio al ver solamente el primer partido de ‘La Fragata’.

Y también fue el primer partido para Rosario Central este fin de semana, y recibió una áspera bienvenida de parte de San Martín de San Juan, nuestro próximo rival, debiendo conformarse con el empate, a pesar de la expectativa y la presión que generó toda su gente desde las tribunas. 

Nombro al Canalla y aparece en escena ‘El ilustre literato y lateral, Gabriel García Mánquez’, y nos acerca una reflexión del genial Roberto Fontanarrosa, quien habrá alentado seguramente desde su lugar, porque con la pelota en los pies le resultaba más difícil, ya que según sus propias palabras, alguna vez dijo: “Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha".

Mientras en el café “El Cairo” de Rosario, la Mesa de los Galanes estará hablando del partido en Arroyito, en un café de Rafaela, Roberto ‘El Polaco Goyén’ sigue lamentando el presente del fútbol, que lleva a situaciones como la reiteración de la ley del ex, y afirma, con una lágrima doble ya casi fría en sus manos, que prácticamente no quedan jugadores como Ariel Levrino, un caudillo, cuyo nombre es sinónimo de una Institución: Atlético de Rafaela.

Por suerte llega a la mesa su amigo, el historiador ‘Patricio El Tato Saavedra Cabral”, quien le recuerda un partido de mayo del 94' contra Almirante para levantarle el ánimo.

Fecha 39, ganó Atlético 2 a 1, con arbitraje de Carlos Trechuelo y La Coneja Baldassi como línea, se disputó en Isidro Casanova, y para ellos jugaba ni más ni menos que Bazán Vera, y recordados nombres como Osorio, Sberna, Echazú, Gabriel Guzmán y Duarte Balbuena, quien convirtió el primer gol del partido, a los 5 minutos. Y lo dimos vuelta con goles de Clementz a los 23 y Dalmasso de tiro libre, a los 3 del segundo tiempo. Nosotros formamos con: Goyén, Gómez, Castro, Levrino, Dalmasso, Ávalos, Carrizo, Candia, Clementz, Suescún y Grillo. Y acompañando desde el banco a Racca y Alfaro, estaban Golinowsky, Berzero, Gervasoni y Trincheri.

Se le pianta un lagrimón al Polaco, y a nosotros se nos piantan dos puntos en casa.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

Trincheri, Trechuelo, Echazú, falta Chespirito y estamos todos.

celestini@live.com.ar

1ª Fecha - Defensa y Justicia 0 vs. Atlético 1

(10/08/2010) “Hay dos tipos de espectadores: aquellos que aman el fútbol y aquellos que aman la moda o el fenómeno social. Estos últimos son los peligrosos”. La frase que me acerca a la mesa de trabajo mi colaborador y aclamado literato ‘Gabriel García Mánquez’, pertenece a Jorge Valdano.

Los que amamos verdaderamente el fútbol, estamos contentos porque se terminó nuestro descanso, aunque suene extraño. Porque un fin de semana sin Atlético podrá significar descanso para la mente, el cuerpo y el corazón de un Cremoso, pero al mismo tiempo, en ese período de relajo, nos damos cuenta de que nos falta algo. Algo que nos pide la mente, el cuerpo, y el corazón: ver jugar al Celeste. Así lo sentimos quienes amamos a nuestra querida Institución de Barrio Alberdi, y los integrantes de ‘La Peña Atletiquense Vladimiro Bahl’, algunos de los cuales me ayudarán a expresar las sensaciones generadas durante la primera jornada.


Nuestro comienzo es alentador, ganando de visitantes y merecidamente. Y no me sorprendió el resultado, ya que me lo había pronosticado mi fiel compañero ‘el Grillo Victor’, al emitir con mayor frecuencia su clásico “cric-cric” ante la presencia de la casaca nuestra por sobre la del rival de turno. Con tres puntos en el bolsillo, iniciamos el camino de un nuevo campeonato, quizás el más exigente de los últimos tiempos.

Es por eso que me he propuesto este año ampliar un poco más la mirada, no sólo a los partidos de La Crema, y a través de colaboradores, en parte también porque mi prolongada edad y mi salud me lo piden, y además porque según muchas de las opiniones que he sentido en los medios, Atlético no está entre los candidatos. En cambio, resuenan las voces de favoritismo y regocijo hablando de Central, Chacarita, Belgrano…

Así me lo hizo notar uno de mis colaboradores, especialista en el seguimiento de medios, siempre bien informado y vocero de la Peña, ‘Luis Dimas Plana’.

Parece que a algunos les cuesta reconocer a Atlético como candidato natural, pero a mí me gusta que no nos tengan en cuenta, así se disfruta más cuando se llega. 

De todas maneras, para ellos voy a hacer hincapié en un pensamiento que dejó alguna vez el goleador Inglés Gary Lineker, y que me brinda oportunamente otro de mis colaboradores, ‘el Filósofo Erasmo Tomasini Bevacqua Limpia De La Fuente’, quien rescata de su archivo los dichos del histórico delantero británico: “El fútbol es un juego en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania”. Adaptándola al terreno local, del ascenso, y con algunas alteraciones, podría decirse que: “El Nacional B es un campeonato en el que juegan 20 equipos, y siempre está en la pelea Atlético”.

Esto recién empieza, falta un montón, pero que lindo es comenzar ganando y jugando bien, “gratificante como un gol con la espalda de Vladimiro Bahl”, exclama el Poeta de la Pelota, ‘Orlindo Berzero’, también integrante de la Peña. “Es iniciar el camino con una cálida palmada de afecto, como la que recibía la ‘Saeta’ al borde de la raya de cal”, concluye el artista.

Pero más frías son las matemáticas, y como no soy ducho en la materia, dejo la especialidad para mi amigo y estadista ‘Aquilino Testa Filosa’, quien nos plantea un interrogante: “¿Si 20 es un número par, porqué Central tuvo libre la primera fecha?”. Y además recomienda: “paso a paso, y atención porque en el rival del próximo viernes juega un hombre de vincha, delantero, de apellido Bazán Vera, y las matemáticas indican que la cantidad de insultos e improperios vertidos sobre el adversario en cuestión, es directamente proporcional a la cantidad de goles que nos pueda embocar”.

Con todo respeto, y deseando un buen Carignano.

Arnaldo Rafael Celestini.

celestini@live.com.ar

Atlético Airaudo

(25/05/2010) En estos últimos tiempos nos sentimos técnicos y armamos en nuestras cabezas el equipo que debía jugar cada partido. También nos sentimos expertos en leyes para determinar de qué manera había que actuar luego de los incidentes contra la CAI. Nos sentimos matemáticos sacando cuentas para saber qué necesitábamos para ascender o promocionar. Y nos sentimos contentos por llegar a una revancha contra Gimnasia. Pero hoy, lo que se siente es algo difícil de explicar con palabras, y tal vez son las lágrimas las que mejor traducen el sentimiento por lo sucedido el domingo en La Plata cuando nuestro arquero Gabriel Airaudo se vio involucrado en esa jugada que hasta se hace difícil de repasar en la mente.

En este final de temporada pasó de todo, y acá mismo y a raíz de la polémica en el Monumental con nuestro ex arquero, destaqué siempre por sobre todas las cosas el nombre de mi querida Institución, Atlético de Rafaela, más allá de cualquier hombre que pudiera pasar por el club. Lo cierto es que algunos de esos hombres, en determinado momento, representan nuestros colores y se transforman en portadores de nuestro sentimiento y nuestra pasión, y que en muchos casos es su propia pasión, además de ser su profesión y parte de su vida. En estos momentos el nombre y la salud de Gabriel Airaudo superan la trascendencia de cualquier hecho deportivo.

Ya habrá tiempo de analizar lo sucedido en la cancha y la desilusión de no haber podido ganar el partido, pero a pesar de la tristeza por la derrota, sabemos que en agosto estaremos nuevamente alentando, sufriendo y disfrutando por nuestros colores. 

Para Airaudo el partido aún no terminó, y lo sigue jugando con el corazón, como lo hizo desde su arco, y con una hinchada que está pensando en él, alentando y acompañando para que salga adelante de la mejor manera. 

Hoy somos todos de “Atlético Airaudo”. 

¡¡¡Fuerza Gabriel!!!

Arnaldo Rafael Celestini

Partida

(24/05/2010) Antes de partir por segundo año consecutivo hacia tierras hawaianas, donde el fútbol, ese desagradable, incomprensible y fatídico deporte no tiene la maldita importancia que tiene por estos lares, y debido a mis limitaciones para expresarme en momentos dolorosos como estos, los dejo con las palabras de un gran escritor uruguayo, amante de este juego que hoy desprecio por completo, aunque en agosto me tenga nuevamente a su merced, de la mano de un sentimiento de pertenencia que ya es natural e ineludible, El Celeste, La Crema, Atlético de Rafaela. 

“Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio.
Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.

Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval”. (Eduardo Galeano).

Un año después

(16/05/2010) Todo comenzó una tarde de domingo en La Plata…
Soñábamos con volver a primera, y luego de la ida en Rafaela,
La vuelta a la máxima categoría ya no era una quimera.

Pero por cuestiones de este juego apasionante, o quizás la aparición de un oscuro guante,
Los Cremosos sufrimos la derrota más impactante.

Comenzó una nueva temporada con la carga de una ilusión estropeada,
Con tres menos y sobre la hora, empate contra Belgrano de cachetada.

Se pudo observar en la gente alguna sonrisa, 
Aunque por dentro seguía doliendo aquella golpiza.


Pero ni aún una derrota como esa, el sentimiento Celeste mata,
Y en la cuarta fecha subió la marea y llegó el triunfo en Mar del Plata.

Tres victorias seguidas y el equipo quería dejar atrás todos los males,
Pero la mente del hincha seguía jugando en la ciudad de las diagonales.

Una campaña irregular dejó en el tintero una primera rueda floja,
Para colmo nosotros seguíamos sin poder dar vuelta la hoja.

Con poco margen de error para encarar la segunda etapa
Llegaron cuatro triunfos seguidos y otra vez Atlético mostró su chapa.

Buenos triunfos de visitantes contra Quilmes y en Bahía,
Mientras tanto de reojo se veía, Gimnasia en los promedios se hundía.

Le ganábamos por goleada a All Boys en el Monumental,
Ascenso en Alberdi y descenso en El Bosque no sonaba nada mal.

Pero los del fondo de la tabla nos complicaron la existencia,
No es sencillo sin arriesgar, ganar una competencia.

El mejor de los triunfos, contra Unión jugando en casa,
La gente disfruta del buen juego y el Celeste a la esperanza se abraza.

Sobre el final los nervios se hicieron protagonistas,
En la cancha y los tribunales fueron claves las conquistas.

En la tribuna espero y en mi interior desespero,
Por suerte este año Atlético juega con arquero,

La defensa en el campeonato tuvo un papel importante, 
Carniello, Fontanini, y el Moncho como estandarte.

Desde abajo o en el medio, a fuerza de quite y también de gambeta,
El Melli va siempre al frente transpirando la camiseta.

En el centro y con su habitual despliegue,
Fundamental para el equipo es que Serrano juegue.

No vino de otro planeta y quizás no sea un astro,
Pero en ofensiva aporta buen juego el Nico Castro.

Adelante está Gigli, listo para marcar algún tanto,
El goleador del equipo remata, me levanto y lo canto.

Aunque a muchos no les guste y no nos tengan en consideración,
Siempre estamos metidos, y ahora jugaremos la promoción.

Por el rendimiento tal vez era mejor enfrentar a Central,
Pero el fútbol ofrece revancha y Gimnasia será el rival.

Habrá entonces un Lobo que nos estará desafiando,
En pocas horas comenzará el partido que estábamos esperando.

Todo comenzó una tarde de domingo en La Plata…

¡Fuerza Celeste!

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

¿AFA-vor o en contra?

(10/05/2010) No sólo de fútbol vive el hombre de Atlético de Rafaela. Además de la incertidumbre con la cual ya estamos acostumbrados a transitar los finales de campeonato, ahora sumamos la necesidad de estudiar aspectos legales, medidas disciplinarias, investigación de antecedentes.

Desde el martes pasado empezamos a jugar un partido que sobrepasa los límites del campo de juego, y a raíz de lo que sucediera dentro del rectángulo cuando el portero adversario cayera al piso del Monumental de Barrio Alberdi.

Atlético y La Comisión de Actividades Infantiles repartían puntos y el arquero se llevaba dos para su cosecha personal en su inhóspita visita a Rafaela, protagonizando por segunda vez en un año, un hecho rodeado de sospechas y connotaciones negativas para nuestra querida institución.

A esta altura de las circunstancias la leyenda dice que el golero también se habría llevado del Estadio un trozo de hielo con la misión de presentarlo en AFA como prueba del objeto de su agresión, pero se vio frustrado en su intento cuando a la altura de San Vicente y ante la falla del aire acondicionado del ómnibus, la pieza en cuestión se le escurrió entre las manos cual balón numero cinco, como le sucede habitualmente en la práctica de su profesión.


Mientras otros comentaban que el guardavalla reemplazaba la evidencia por una bola de billar que había tomado de la concentración como amuleto previo al partido, o bien a modo de arma defensiva ante la lluvia de puteadas que se le avecinaban, yo ya estaba en plena investigación de antecedentes de fallos para poder deducir qué podría pasar con la suerte de mi club. 

Recordé entonces cuando en el 96 una explosión aturdió al arquero de Morón Alejandro Migliardi y nos descontaron 3 puntos y algunos billetes. Luego mi memoria me llevó a lo sucedido en la final entre Almirante Brown y Estudiantes cuando “Cubito” Cáceres cayó aturdido por un estruendo y los de La Fragata debieron acarrear 18 puntos negativos.

Pero también me vino a la cabeza una de las tantas frases del mandamás de la pelota en argentina, quien sostuvo y sostiene que “los puntos se ganan en la cancha”, aunque en varias oportunidades no ha sucedido de tal manera. Deduje entonces que estábamos en manos de una organización cuyo sentido común se ha esfumado como la ilusión en aquella tarde de domingo 12 de aquel triste mes.

Y en eso estaba cuando recibí un llamado que me produjo cierto alivio y me impulsó a actuar de inmediato. En este caso otro arquero ex Atlético me advertía de un hecho que le ocurriera en el Viaducto de Sarandí, en la temporada 96-97 cuando le arrojaron un objeto contundente (tal vez una taza con la cara de don Julio). Aquella vez el partido fue ganado por Arsenal 1-0 sobre Atlético, y la única sanción fue la suspensión del estadio del equipo de Grondona, sin descuento de puntos para el club agresor. El arquero era Noguera, y claro, Arsenal necesitaba seguir inflando el promedio de descenso, ya que en la temporada anterior los números lo habían condenado a perder la categoría, pero… oh casualidad, ese mismo año se dispuso una reestructuración del Nacional “B”, agregando más equipos, y así el conjunto Celeste y Rojo tuvo la chance de seguir en la divisional, cosa que logró en un polémico partido frente a San Miguel.

Aproveché entonces el viaje que tenía programado a Cutral Có en el cual iba a recomendar a Diego Armando la inclusión de Walter Serrano en la lista de convocados a Sudáfrica, y me presenté ante Julito tocándole su punto débil, que además de la papada, es su Arsenal de Sarandí. Le recordé esa especie de deuda que tiene con nosotros y además le dije que si quería lo tenía apalabrado al “Lechuga” para que vuelva al viaducto a rememorar viejas épocas y sacarlo de la difícil situación, a cambio de cierta contemplación en el fallo que se viene.

Veremos qué sucede. En caso de acceder y de que luego tengamos la posibilidad de ascender a primera, en los partidos contra Arsenal seguramente nos manda a Toia para recordar el pequeño favor que nos hizo. 

En definitiva, esta es una semana clave para nosotros, quienes cuando en un estadio alentamos, puteamos, quedamos en silencio, gritamos, sufrimos, criticamos o nos apasionamos, de cualquiera de esas maneras nos convertimos en representantes de nuestro club, y por eso, debemos tener en cuenta que una actitud errónea en ese ámbito la podemos pagar con un perjuicio para los colores que sentimos. A todos nos duele lo sucedido hace ya prácticamente un año, y ni siquiera llegando otra vez a primera se podrá olvidar aquella tarde, más dura que la caída contra los innombrables de Tres Arroyos, porque fue desde más alto y por la manera en que se dio. Sin embargo, no existe club o persona que pueda despojarnos del sentimiento que tenemos por nuestra querida Crema.

Por eso deberemos entender que más allá de cualquier jugador que pase por nuestra querida Institución, más allá de cualquier hombre que sea ídolo como Vladimiro Bahl, o que en cambio pase a ser un innombrable como el guardameta en cuestión, más allá de cualquier nombre, y a pesar de otra frase que dijo Julito: “Todo Pasa”, lo que siempre queda es Atlético de Rafaela. 

“Diego: Walter es argentino”

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Hacha y tiza, Nacho garantiza

Estoy seguro de que llegaste con los botines puestos,
No para dar un pase, ni hacer un gol con un exquisito gesto.

Llegaste preparado para pisar bien fuerte en la gramilla, 
Listo para impactar en un rival y sacarlo en camilla.

Pero quedarme tan solo con eso no sería coherente,
también salías jugando, tentado por el arco de enfrente.

Y si bien la pelota podía terminar ahí nomás de la luna,
Desatabas con tu personalidad el aplauso de la tribuna.

Te recuerdo y estallo en lágrimas por mi añoranza,
tu imagen aguerrida, siempre yendo al frente con la lanza.

Resuenan tus gritos de pasión, y el de dolor de tus contrincantes,
Que sea otro el jugador sensación, sangre y sudor tu estandarte. 


Y si por mala fortuna se produce una falla,
Tendrás que soportar otra roja Celaya,

Porque podrá pasar la pelota, pero dirás “yo lo hacho”
Y tu sello en sus huesos marcarás querido Nacho.

El gesto adusto y aguardando desde el fondo del campo, no dudás ante la llegada de un delantero: “lo surto o lo estampo”.

Gloriosa fue aquella tarde en San Martín de Mendoza,
Barriendo como el viento una jugada peligrosa,

Heroico fue aquel quite a Coria, no se va de mi memoria.

Porque un equipo de fútbol no sólo gana con buen toque y sutilezas,
El quite de balón preciso también es un belleza.

Podrán hablar acerca de de tus limitaciones, pero hay un arma que llevaste siempre en tus acciones, el fútbol lindo no es lo tuyo, pero siempre lo compensabas con un enorme orgullo.

Querido Nacho, hoy te escribo este poema, 

Y aprovecho tu recuerdo para hablar de una realidad futbolera:

En la cancha también se gana con carácter, personalidad y pasión verdadera. 

Por eso gracias estimado Celaya, por hacernos emocionar, taparnos los ojos, sufrir y agarrarnos la cabeza, a quienes estamos del otro lado de la raya.

Con estas humildes palabras le brindo un pequeño homenaje a un recordado jugador de mi querida Institución, y además manifiesto de alguna manera mi deseo para este final de campeonato. Confío en que este equipo se va a levantar del duro golpe en Mendoza y vamos a dar pelea nuevamente, jugando bien como supimos hacerlo en algunos pasajes del torneo, o al menos afrontando los partidos con personalidad, orgullo y esa pasión que se necesita para lograr un objetivo.

¡Abrazo de penal!

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Demasiada presión

(27/04/2010) "Alguien de peso se necesita en este momento", se lamentaba un plateista mientras salía de la cancha con la angustia de saber que otra chance de arrimarse a los punteros se escapaba. Nombres de peso decía, y en mi mente se dibujaba la silueta de Césaro, actual mediocampista de Atenas de San Carlos, Uruguay. 

Y tal vez lo llamé mentalmente o estomacalmente, porque al segundo recibí su mensaje pidiéndome unos embutidos e invitándome al país vecino a pasar unos días. "Me tomo el buque", decidí antes de hundirme en la depresión por el resultado en cero contra los Tucumanos.


“Es una murga”, expresó otro vitalicio con una visión algo pesimista y bastante confundida del equipo, sobre todo cuando protestaba airadamente por la no inclusión de Victor Soria en la segunda etapa para ganar el partido. “Esto es una murga”, repetía el viejo sin quitarse la spika de la oreja, “que vuelva Biasuto”, reclamaba. Pero yo justamente a esa altura ya estaba pensando en mi escapada a la tierra de los murgueros.

Saliendo del estadio me encontré con Julio Ricardo, quien confundido como el plateista, me preguntó si estaba cerca de la cancha de Quilmes. Claro, tanta transmisión, tanto viaje, el hombre estaba mareado como cuando navega en su embarcación. Aproveché entonces para pedirle prestado el barquito, y entonces decidió llevarme. En el viaje, a modo de distracción fui escuchando un poco de “Agarrate Catalina”, una conocida murga uruguaya que se presenta cada año en el tradicional carnaval oriental. Me resultó gracioso y triste a la vez cuando hablando de la ciudad uruguaya del Chuy, en la frontera con Brasil, decían irónicamente que ni bien uno cruza ese límite y pasa del otro lado, algunas cosas cambian y por ejemplo los árbitros te empiezan a cobrar penales a favor. 

Me acordé entonces de todo lo que se dice de Quilmes, Meizner y su ayuda desde la AFA, de Vila y los multimedios, los incidentes entre ambos. Más que en la cancha parece que se necesita tener peso en otros lados. Sin embargo, hoy estamos colgando del cuarto puesto por mérito propio, y porque no logramos mostrar un juego convincente durante más de dos partidos seguidos. Pero algo similar les está ocurriendo a los otros. Seguramente Olimpo, aunque me cueste decirlo, y a pesar de su última actuación, sea el único que juega bien con cierta regularidad. Será por eso que la gente lo está acompañando un poco más.

En Uruguay la murga convoca en tan solo 40 días a más gente de la que lleva el fútbol de ese país a los estadios en todo el campeonato. En parte, porque no se juega a nada, comentaban con una mezcla de pesimismo y desconsuelo los murguistas en su espectáculo. La cuestión es que por una u otra razón, en este Nacional B por momentos no se juega a nada. Al principio la excusa es que los equipos se están conociendo y armando, al final es por los nervios, la ansiedad y la necesidad de sumar algo. Más bien diría que en esta etapa la mayoría de los equipos tienen miedo. Miedo de salir a ganar.

¡Tengo miedo Nene! Decía el filósofo Apo, y yo ahora temo por mi vida cuando veo al capitán Julio Ricardo moviendo el timón del barco, algo confundido por la visual reducida. Y quedamos nomás, encajados en un banco de arena, como Atlético quedo encajado en la zona de promoción, como Vladimiro quedaba encajado entre los relevos. Debí sacrificar los embutidos para alivianar el peso, y entendí que cruzar la orilla hacia la tierra de Carlos Mario Goyén Prieto ya no tendría sentido. Peso en el barco, peso en la cancha, peso en AFA, peso en el banco. Me parece que hace falta desencajarse. Quedan cuatro fechas. Si ya le ganamos a Quilmes, a All Boys, a Instituto, a Olimpo, y sobre todo a Unión jugando un gran partido. Está claro que hay con qué. 

Igualmente le pedí a Julio Ricardo el teléfono de Cherquis Bialo, y ya lo tengo apalabrado para que meta un poco de presión a favor de Atlético en AFA. Me ofreció a Pascualino o Cesáreo Ronzitti como posibles árbitros para las fechas decisivas. Y Además voy a crear mi página en “Fasebúk”, hacer circular nuevamente la revista “Sólo Fútbol” y poner en el aire “Tribuna Caliente” con la conducción de Semino y Testa para mover un poco los hilos desde mi multimedio a favor de mi querida Institución.

Pero volviendo al terreno de juego, deberíamos aprovechar que los rivales que quedan tienen un ancla atada, la del descenso y la promoción de abajo, pero es cierto que a la hora de enfrentarlos nos está costando más que cuando jugamos con los que están a flote, porque esos equipos son aún más temerosos y mezquinos que los de arriba, y se aferran a un punto como un tesoro encontrado en el agua. Por nuestra parte, creo que es hora de soltarse un poco y de salir a ganar jugando al fútbol, de arriesgar para salir a flote, o de hundirse en el intento. En este último caso que al menos se trate de Agualimpia.

PD: Querido Pipo, vamos a sentir su ausencia, y le deseamos una pronta recuperación. Gracias por la magia. Mascherano respira aliviado.

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Barrilete cósmico

(20/04/2010) Toma el balón en su propio campo de juego, agacha la cabeza y empieza a correr desafiando rivales con su velocidad y extraña gambeta. (No estoy hablando de Omar Vargas). Elude a uno, dos, deja atónito a un tercer contrincante, ya ingresa al área de gol, enfrenta al arquero y define… ¿es La Pulga? ¿Es el Gato Barroso?¿Es el Diego contra los ingleses? ¿Es el Vladi contra Chaco For Ever? No, nooo, no entró la pelota, le faltó la definición: es Walter Serrano con la de La Crema llevando el equipo al frente y sumando otros puntos valiosísimos en la última semana.

Lo que cuesta vale, debe pensar Walter, porque si hay un jugador al que le costó ganarse un lugar en el club fue a él. Luego de quedar relegado por un tiempo, recuerdo cuando en la semana previa al partido en Mar del Plata contra Aldosivi en la temporada anterior la duda de Fuentes era él o Iván, y pocos hubiésemos apostado al primero. Pero aquella vez entró de titular y respondió con un golazo para el triunfo de su equipo. Y de a poco, perfil bajo, se fue ganando un lugar entre los once.

El lunes casi mete otro golazo en el estadio destechado del Barrio Ludueña, a través de una jugada mejor que aquella que hiciera en Marpla. Genio, genio, ta ta ta… tapo el arquero, ¡qué lo parió Mendieta! 

La cuestión es que el mediocampista Celeste fue clave para que Atlético se llevara el "Triangular de Santa Fe", ganándole de visita a Tiro y superando claramente a Unión en Rafaela, como para ratificar que en la provincia luego de Ñuls, Central y Colón, La Crema está ahí nomás, siempre protagonista de las últimas temporadas, y aunque pocos lo tengan en cuenta, como suele suceder, como ahora. 

Pero es mejor así, silbando bajito y sin hacer tanto ruido, lo bueno es que siempre estamos involucrados en las definiciones más importantes, diciéndooole,"ooole", a quienes nunca nos tienen en cuenta… ¡ooole!, como se escuchó el miércoles en el Monumental. Cuánto hace que no disfrutábamos de esa hermosa música, que duró unos segundos, pero que nos llena de ilusiones. Y sí, otra vez estamos ilusionados. Porque en el arco Airaudo agarró confianza, porque la defensa con el liderazgo natural del Lucas y sus jóvenes aliados está firme, porque los hilos del medio son bien manejados por el Corazón del Pipo, a pesar de que tenga que pedir un remolque cuando traba y cae al suelo y debe seguir la jugada. Porque Gigli la mete, ni más ni menos que eso, la mete, y porque Zampedri va tomando confianza. Calidad, sacrificio y garra le sobran, ahora necesita tranquilidad, porque quiere demostrar en 5 minutos que puede ser titular, correr, pedirla, jugar, pelear, definir, arreglarse el pelo, sacarse una foto, cabecear y atajar, y todo a la vez. Siente la presión de rendir examen cada segundo para seguir en cancha, lo cual no es bueno, porque atenta contra su juego. Y eso en parte se lo generan desde el banco, sin darle continuidad y con tanto recambio. Por eso ahora que puede sumar minutos desde el arranque, es su chance de consolidarse, y ahí va a rendir mejor todavía. 

La duda es saber si los dos equipos de arriba van a aflojar para dejarnos un lugarcito en el ascenso directo. Uno parece estar muy firme, y se encamina hacia otra triste y solitaria vuelta olímpica, pero el otro está entrando en el síndrome Ghiso, que se manifiesta con una clara recaída y síntomas de deterioro en las últimas fechas, difícil de curar a pesar de las verborrágicas recetas. Por ahora disfruta de la etapa conocida con las siglas O. G. T. (Otro Gol Tardío), caracterizada por ganar puntos sobre la hora, al límite y en muchos casos ayudado por la fortuna.

Yo por las dudas me fui antes a Rosario, para disfrutar del partido más pasional que tiene el fútbol argentino, y porque tal vez el año que viene tengamos que jugar en un cancha algo diferente a la de Tiro, enfrentando a Canallas o Leprosos, o bien debamos jugar dos finales contra La Academia en pocos días por un lugar en Primera, aunque por ahora prefiero no hablar de esa instancia que sólo me trae pesadillas. Sin embargo a veces me pregunto si esa definición se transformará de una vez por todas en un sueño para nosotros. Creo que ya lo tenemos merecido.

Dejando un tendal en el camino y preguntándome ¿de qué planeta viniste?

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Por humor a la camiseta

(13/04/2010) "A las termas, ahí tenés que ir para relajarte un poco Arnaldo", me había recomendado el doctor Herbella luego de notarme estresado tras la derrota ante los ahora descendidos Italianos.

Me fui entonces para las termas de Carhué, localidad que se encuentra en el oeste de la provincia de Buenos Aires, no porque despreciara termas más conocidas como las de Villa Elisa o Federación en Entre Ríos, sino porque recibí la invitación de un hincha del Racing de Carhué, equipo en el cual se destacó hasta diciembre del año pasado mi ídolo Vladimiro Bahl.

Pude sentir aún latentes las pisadas en el césped del “Emperador” del Gol, la “Saeta Rubia”, quien obviamente se cansó de meterla para “La Estrellita” de Carhué. Pero como yo estaba cansado, pasé gran parte del tiempo sumergido en las generosas aguas termales, cambiando también mi temperatura corporal, como me viene sucediendo de una semana a otra con este Atlético que no se decide a ir ni para arriba ni para abajo.

Así, lo que más me afecta en este momento es la ciclotimia que me genera el desenvolvimiento de mi querida Institución en el campeonato, de una semana a otra, de un partido a otro, como sucedió con los dos últimos encuentros, en Rafaela frente a Instituto y en Varela contra Defensa:

“Tras la derrota contra el último del campeonato la desilusión vuelve a invadirme. Sin embargo, La Crema tiene la inmejorable oportunidad de reivindicarse ganando contra unos de los punteros del torneo: Instituto. A pesar de que estoy a pocos minutos del Monumental, el camino se me hace largo porque aún llevo el peso de la última derrota”.

(Las piernas me pesan más que a Bazán Vera)

“Luego de ganarle al encumbrado equipo cordobés, vuelven las expectativas de llegar a los más alto de la tabla, y para eso habrá que sumar de a tres frente a un equipo que está cumpliendo una pobre campaña. El camino hasta la cancha de Defensa y Justicia es larguísimo, pero el recorrido lo hago con energía renovada, contento porque el equipo viene de ganar, y casi ni siento los 500 kilómetros hasta Buenos Aires y las dos horas de colectivo-tren-colectivo entre el centro de la capital y Florencio Varela”.

(Si hasta siento que podría llegar haciendo la palomita del Loco Testa en Banfield) 

“Empieza el partido en Barrio Alberdi y no veo signos de recuperación, otra vez le damos la pelota al rival y no estamos siendo protagonistas, me preocupa esa falta de actitud de salir a buscarlo, la gente está intranquila”. 

(Para peor hay que soportar a Lázaro y al Fede García y esperar que no se cumpla la ley del ex)

“Rueda la pelota en Varela, se estudian demasiado los equipos, está bien, no salgamos desesperados, no es cuestión de apresurar las cosas, juguemos con la ansiedad de ellos que están peleando abajo, que su gente se ponga nerviosa”.

(Manejando los hilos lentamente, como lo hacía el estratega Maurito Cantoro)

“Parece que solamente con una equivocación o una distracción del rival vamos a poder llegar al gol, ¡no podemos depender de eso! El equipo se muestra muy cauteloso y no se lo lleva por delante al adversario, ni siquiera tiene la pelota”.

(con miedo, como enfrentando una defensa de Seminos y Celayas)

“Con los ojos bien abiertos, al acecho, esperando la equivocación del contrincante, en estos partidos cerrados contra los que pelean abajo hay que aprovechar al máximo las falencias del otro”.

(agazapados como Vladimiro esperando la indicación del DT en la línea de cal)

“Regala un tiro libre Instituto cerca del área, remata Castro, por suerte le pega al defensor de Instituto Rébola y la pelota se mete en el arco de Carranza: uno a cero inesperado, ahora hay que saber cuidarlo”.

“Regala una pelota el equipo de Defensa y lo aprovecha Fontana, quien define bien ante el arquero: uno a cero y el partido se pone lindo”.

(Gol inesperado, como el que metió Serrano hace poco, como el de Gigli contra Quilmes en la primera rueda, como aquel que metió el Polaco Marzuck desde lejos en el arco que da a Urquiza)

Finalmente se pudo mantener el resultado sin tantas complicaciones, con una defensa bien parada y con alguna que otra chance de aumentar el marcador. Se le ganó a uno de los que venía arriba y bien, merecidamente, la alegría y la ilusión vuelven a los Cremosos de Corazón.

(Como cuando le ganábamos a Aldosivi o a Ferro con el equipo del Vitrola)

Finalmente la alegría duro poco, muy poco, con el empate, el 1-2 y el 1-3, y un equipo que no tuvo respuestas como para salir de una situación adversa.

(Como cuando jugábamos de visitantes con el equipo de Juan Amador, poco y nada)

Aunque nos faltó mayor protagonismo en los primeros minutos, el partido se ganó bien y demostrando que los de arriba no son superiores y tranquilamente los podemos alcanzar. Ya le ganamos a Quilmes, Olimpo, y ahora a Instituto, por eso podemos ilusionarnos.

¡Que venga el Barcelona de Messi que venga!

Aunque empezamos ganando, el partido lo perdimos sin atenuantes, como contra Italiano, derrotados contra uno de los que pelea abajo. Eso te quita ilusiones.

¡Así no le podemos jugar ni al Barcelona de Ecuador!

Vuelvo a agarrar el fixture con el café de la mañana, miro una y otra vez la tabla, saco la calculadora y analizo la recta final del campeonato con una sonrisa en mi rostro imaginando un lugar en lo más alto, peleando hasta la última fecha como con Fuentes.

Vuelvo a revolear el diario del domingo, no quiero leer ni los chistes, no estoy de humor para ver una pelota ni en fotos, me hago la idea de un cierre de campeonato intrascendente como el de Amador.

Ahora se viene Defensa y Justicia, para demostrar que también de visitantes podemos sumar de a tres y ser superiores al dueño de casa, para buscar un lugar entre los cuatro.

(Si ganamos nos acercamos peligrosamente a la cima)

Ahora se viene Unión, con la carga negativa por la última caída, sabiendo que el margen de error es cada vez más limitado.

(Si perdemos nos alejamos peligrosamente de la cima)

En conclusión, aquí en Carhué, con la bata y las pantuflas luego de un relajante día en las termas, intento despejar mi mente y no pensar en nada más, consciente de que las generosas propiedades de estas aguas podrán brindarme mucho placer, como cuando veía a la Saeta yendo a abrazar a algún compañero autor de un gol, cerca de la definición. Sin embargo, lo que va a definir mi humor, será lo que pase con Atlético en el campo de juego.

Esperando no hacer agua, los saludo atentamente.

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Ultimatum

(30/03/2010) Últimamente he intentado no hacerme mala sangre por los resultados futbolísticos del representativo de mi querida Institución. La esperanza es lo último que se pierde, había pensado en las últimas fechas del torneo anterior. Y si bien llegamos hasta lo último en aquella oportunidad, cuando parecía que no clasificábamos, terminó convirtiéndose aquel cierre de campaña en mi última gran desilusión, seguramente la mayor en mi historial sobre los tablones.

Ultimé entonces los detalles para afrontar un sábado tranquilo, poniendo la radio, pero en lugar de la transmisión habitual, conduje la marca hasta lo último del dial, y allí pasaban la canción “último tren a Londres”, pero yo me quedé en casa porque perdí el último colectivo a Buenos Aires, y además estoy llegando con lo último a fin de mes.


De comida me quedaba el último paquete de pastas y algo de salsa pomarola, de color dudoso, ya de última. Mientras aguardaba el último hervor del agua, el sonido de la radio se consumía como las fechas del campeonato, despidiendo un último sonido prácticamente imperceptible.

Opté entonces por elegir alguna película para ver, recordando además que la última vez que escuché el partido por radio me había sugerido a mi mismo que fuera la última vez que lo hiciera, por el bien de mi salud, y porque como ya les dije estoy intentando tranquilizarme ante las alternativas de un partido de mi equipo. Así me puse a ver nuevamente “El último beso”, una película italiana, acompañando el plato de pastas y la última copa de vino que me quedaba.

Luego de ver la última escena salí de casa camino al último café de la cuadra, allí mismo donde horas atrás tomaba la última lágrima de la semana, debatiendo como siempre lo hago acerca de los temas esenciales de mi vida, como por ejemplo el fútbol.

Pero en los últimos metros del trayecto pude advertir en el televisor de una casa de electrodomésticos la trágica placa de crónica que informaba “último momento, La Crema no jugó bien de visitante y perdió 3 a 1 contra Sportivo Italiano”.

De inmediato, lancé el último adiós al mozo que había notado mi llegada al café, di media vuelta y enfilé nuevamente hasta mi casa. Recordé que al finalizar la última fecha éramos los últimos de los cuatro que recibirían algún premio en el campeonato. 

Lo último que quiero ahora es ver la tabla de posiciones. Lo último que recuerdo con certeza es que me acosté temprano en mi cama, lanzando un último suspiro, mientras la aguja del reloj ni siquiera marcaba la última hora de la tarde.

La última reacción que tuve fue cuando me apareció la cabeza del huevo Toresani diciéndome “Los últimos serán los primeros”. Los primeros en descender, pensé yo ante la innegable realidad de nuestro rival de turno, y retruqué la frase con un “El que ríe último ríe mejor”, porque ahora nos quedamos en lo último del pelotón que busca el premio del campeonato, pero tal vez podamos sonreir cuando tengamos una de las últimas chances de seguir peleando el torneo el próximo lunes, contra el último de los que ascienden directamente. Podría ser entonces el ultimátum.

Habrá que sacarse rápidamente de la cabeza el hecho de haber perdido contra el Sportivo Italiano, ni más ni menos que el “último de la tabla”. A mi hay algo que me dice que me está costando digerirlo, como las pastas y la salsa del último almuerzo, que fue también la última cena.

Saludos, y el último que cierre la puerta.

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Mantenerse a raya

(24/03/2010) Mejor que un desborde de Victor Grillo o un asado organizado por Césaro, así de bueno fue el fin de semana desde mi punto de vista. Principalmente porque Atlético le ganó a All Boys por 4 a 1, pero además porque perdieron puntos unos cuantos de los que están en el lote de los de arriba, y también por la derrota de Gimnasia en el Bosque.

En la semana previa al enfrentamiento contra los de Floresta, recordé cuando durante mi estancia en Pretoria, Sudáfrica, tuve el agrado de encontrarme con un par de sujetos muy particulares, quienes decían ser admiradores del Albo. Se trataba de los jóvenes D´amico, dueños y mentores del famoso “Circo de los Hermanos D´amico” que justamente se presentaba en la ciudad anfitriona de nuestro Seleccionado Nacional, que esperemos presente la mejor cara del fantasista Messi para tener chances de alzar la copa.

La cuestión es que los hermanos D´amico, además de tener en su plantel circense a figuras como el Payaso Bonfigli, el Mago Garré o el Mono Espínola, contaba entre otras tantas cosas con un grupo de cebras de la región, cazadas especialmente por sus dueños debido a la admiración por los colores de dicho animal, emparentados lógicamente con los del club de sus amores.

Mientras observaba el número de las cebras, corriendo simplemente en círculos para mostrar lo llamativo de su pelaje, recordé el partido que jugaríamos por la fecha 28 en Barrio Alberdi contra All Boys, y entonces me interesé en conocer a través de los hermanos, de qué manera se debía actuar para ir a la caza de un rival que luciera esos colores, por las dudas y en caso de que pudiera en el futuro transmitirle la experiencia a Trullet para plantear el partido. 

Luego del sensacional acto final a cargo del ilusionista Oswald Piazza, quien logró hacerse humo en medio de la multitud, pude obtener el detalle de la experiencia de los D´amico para dominar a los animales blanquinegros.

Así me informaron que las Cebras se mueven siempre en grupos, (como All Boys que tiene un conjunto bastante consolidado, pensé para mí). Que las cebras cuidan celosamente su rebaño en cualquier lugar donde se encuentren (recordé que es un equipo al cual le gusta tener y cuidar la pelota en cualquier cancha) y que además los animales (no los jugadores de All Boys eh) aparentemente usan las rayas que los cubren para que su adversario no pueda hacer foco fácilmente sobre uno de ellos en particular. (Por suerte recordé que los de Floresta hace rato no usan una camiseta a rayas blancas y negras). Me dijeron también que el hábitat natural de ellas son las llanuras abiertas (me pareció contradictorio con las dimensiones del campo de juego de ellos) y las sabanas arbóreas con abundante pasto, (tomé nota de esto último para sugerir un corte de césped importante previo al encuentro).

Finalmente me comentaron que la estrategia principal para cazarlas es el factor sorpresa, y que por eso por las noches cuando el grupo duerme, siempre permanecen despiertas algunas de ellas vigilando la zona. Jugar de noche o de día entonces no cambiaría demasiado las cosas.

Llevé todos mis apuntes al encuentro del adiestrador de La Crema, pero mi teoría del estudio de la cebra para vencer a All Boys le resultó tan incoherente como mi sugerencia de agregar pequeñas manchas negras a la camiseta dorada para asemejar a la piel del leopardo, uno de los depredadores de las cebras. 

Por mi parte debo decir que no estoy muy de acuerdo con el planteo propuesto en muchos casos por nuestro entrenador, dando la iniciativa y la posibilidad de manejar el balón al rival de turno. Sin embargo, el resultado del domingo minoriza cualquier teoría mía, quedando reducida a una animalada luego del efectivo 4 a 1 obtenido en cancha. De cualquier manera no puedo disimular mi felicidad por el triunfo, la escalada en la tabla, la ratificación de un artista del gol como Gigli, la firmeza en las dos áreas de una fiera como es Carniello y la vuelta del equilibrista Iván.

Tampoco pude evitar pensar en la desazón que sentirían en Pretoria los D´amico por la abultada derrota de su equipo, a quienes debo escribirles para comentarles que encontré el número ideal para su espectáculo en la carpa africana. Se amolda además a la temática mundialista para este año: se trata del arquero que la mete desde atrás de mitad de cancha, y que además tiene mucho contacto con las redes, y con la conquista del sábado se ganó el mote de goleador si le sumamos los que se metió el año pasado.

Mientras tanto, aquí en nuestro país, Señoras y Señores, Damas y Caballeros, niños y niñas, sean todos bienvenidos, pónganse cómodos, empiecen a disfrutar y a sufrir de este hermoso, ingrato, apasionante y cruel circo del fútbol de la familia Grondona, que llega otra vez a sus presentaciones finales, en las cuales los equilibristas intentarán hacer pie en las alturas, en una definición sin red, sin lugar para el error. Que venga el Payaso Miliki, el Mago Garré, el Domador Raúl González, El Acróbata Erasmo Doroni, el Contorsionista Barovero, el Malabarista Chino Wolheim, y por supuesto, vestido de galera y bastón, el Animador, Vladimiro del Goooooooooool.

Celebremos, pero con Carpa porque aún no hay nada dicho.


Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Celestial

(19/03/2010) La travesía no es sencilla, el clima agobiante mezcla de calor, humedad y vientos ásperos no dejan pensar de la mejor manera. La fauna del lugar acecha, la vegetación arma sus defensas naturales en contra del foráneo. Las miradas locales parecen seguir sigilosamente la llegada del visitante. Bien podría estar describiendo el camino hacia la exigente cancha del Deportivo Laferrere en La Matanza, el inhóspito reducto del Deportivo Morón o el arribo al mismísimo estadio del Deportivo Armenio en Ingeniero Maschwitz. Pero no, el relato se corresponde a una de mis peripecias por el corazón de Sudáfrica, en busca de la localidad de Pretoria, en busca de Diego Armando Maradona, en busca de la ansiada llave del gol.

Sucede que luego de visitar infinidad de sitios poblados por ex futbolistas Cremosos y sin obtener novedades de la llave que nos permita abrir el arco adversario, y teniendo en cuenta el mayor evento futbolístico de este año, decidí acercarme a Sudáfrica, y más precisamente a Diego Armando Maradona, quien algo debía saber respecto de los secretos del gol. Aproveché su condición pasajera de hincha de Atlético cuando el Tata Brown estaba al frente de nuestro club para entablar conversación con el Diez. Luego de un largo debate sobre el explosivo ida y vuelta de Agotegaray y la ilustre pegada del elegante Galleguillo, dos figuras de aquel ciclo del Tata, y antes de que se me escapara la tortuga, le comenté el motivo de mi visita al Diego.


Primero intentó gambetear la conversación, pero más tarde el ídolo reconoció la posesión de una llave que le habían facilitado un grupo de ex futbolistas que aparentemente habían obtenido el galardón por merito propio en un campo de juego, y ahora lo ofrecían al DT nacional en pos de la obtención del título mundial en tierra africana, y porque además no descartan un llamado del entrenador para probar suerte en el conjunto argentino: ellos son Adrián El Pirata Czornomaz, el Sapo Cuartas, Andrés Chiquito Bullentini y el Ciruelo Rubén Darío Piaggio.

“A mí ya me cortaron las piernas en el 94, ahora quiero revancha, por eso acepto la ayuda de estos mossstruos del fútbol de ascenso”, me confesó un Maradona exultante como cuando festejó su gol frente a Grecia, eufórico como Lucas Bovaglio gritando un gol Celeste. Y cuando le pregunté la razón por la cual no utilizaba sus propias llaves, me explicó que desde Nápoles vinieron a quitarle algunas de las que conservaba de su pasado glorioso en el Calcio.

“Mi sueño, mi sueño es dirgir un Mundial”, continuó el ex Cebollita mientras se le piantaba un lagrimón como a Burella en cancha de Defensores de Belgrano.

“Lo hago por Dalma y por Giannina… Arnaldito querido, quiero ganar el Mundial, pero con la llave no alcanza, por eso estoy yendo por distintas partes del mundo para pedirle una mano al Barbas¨. Pensé que se refería a la vuelta de la dupla Maradona - Fren que tanto revuelo produjera en el nostálgico Deportivo Mandiyú de Corrientes, pero luego caí en la cuenta de que se trataba de una cuestión de creencias religiosas. Decidí entonces acompañar al Diez por algunos sitios místicos, teniendo en cuenta también la necesidad de ayuda de mi querida Institución luego del receso de verano para mejorar la campaña en búsqueda de alguna especie de milagro que nos catapulte nuevamente a la categoría mayor del fútbol local.

Cuando llegamos a Roma Maradona me invitó a acompañarlo a la casa de ¨Totti¨. Asombrado, le comenté que no tenía idea de que Gustavo Gandín viviera allí. Cuando llegamos a la residencia del futbolista caí en la cuenta de que se trataba de Francesco, el ídolo Romanista, y no del delantero atletiquense, hermano del Chipi y ex futbolista de Agua y Energía de Santa Fe. 

Para esa entonces La Crema ya había iniciado la segunda rueda con una caída de visitante en Barrio Alberdi, aunque suene raro.

Al otro día visitamos al Papa. Huebiese preferido ver a Juan Pablo Segundo para consultarle qué le parecía la figura de Maurito Cantoro y su afianzamiento en el Wisla Krakow de su Polonia Natal. En cambio debí conformarme con deslizarle a Benedicto XVI una referencia del Tanque Heinze para saber si lo tenía registrado o no. Pero no se acordaba ni de aquel gol que hizo de media distancia en el Monumental, ni del Tanque Gerk. 

En el camino de vuelta pasamos por la famosa Fontana (no el Polo) di Trevi para cumplir con el ritual de tirar la moneda y pedir un deseo. Luego de que Maradona arrojara un Euro pidiendo por el Mundial, decidí lanzar la moneda de un centavo de peso que me habían dado de vuelto en la estación de tren del Roca cuando viajé a ver a Atlético contra Defensa y Justicia, invocando la vuelta al fútbol de mi ídolo Vladimiro Bahl.

“Nos invitó David a un lugar que nos puede ayudar”, me comentó el Diez al otro día. Me puse contento por la posibilidad de volver a ver a Depetris ya que me quedé con las ganas de tenerlo un poco más en las canchas argentinas. Pero luego advertí que se trataba del ex Calamar David Trezeguet, quien nos llevaba al sur de Francia para visitar Lourdes. Mientras hacíamos la Gruta me acordé de Luis y en ese momento Atlético le ganaba claramente a Boca Unidos con un golazo y gran actuación del mediocampista.

Le sugerí a Maradona ir hacia el Sur para hacer el Camino de Santiago, llegando hasta Compostela, en España. Aceptó de buen grado y ya en el trayecto que recorriera el Apóstol, y con cierta confianza que yo tenía a esa altura con el Dios del fútbol, le pedí que me prestara al menos por segundos una de las llaves del gol, coincidiendo con el partido frente al Deportivo Merlo. Celosamente me la concedió un instante, cuando Gigli maracaba la conquista en Maschwitz. 

En la Península Ibérica Maradona propuso hacer unos kilómetros para ir a ver al Pipita Higuaín en Madrid o a Messi en Barcelona. Sugerí una tercera opción para ver si el Paragua Roberto Amarilla seguía jugando en la UD Alzira de Valencia, pero intuyo que no tuve éxito al escuchar como respuesta la frase que el Diez dirigió cariñosamente al incisivo Juan Carlos Pasman luego de la clasificación a Sudáfrica.

Luego de ver el partido del Blau Grana en uno de los estadios más lindos del mundo aproveché la reunión y la distracción de dos fenómenos como La Pulga y El Pelusa para apoderarme, al menos por 90 minutos, de dos llaves del gol. En ese momento Atlético le ganaba por goleada al Tiburón, y el Mosquito Corti dejaba de picar en Mar del Plata.

Se me ocurrió volver a Italia con la idea de visitar Venecia, una ciudad única y mágica, para culminar allí la peripecia con un merecido descanso. Estuvo de acuerdo mi compañero, pero haciendo escala en Milano para ver a Diego Milito y toda la banda de argentinos que juegan en el Internazionale. 

Finalmente Maradona decidó no ir al Giuseppe Meazza por los recuerdos que le traía del debut en el 90. En cambio, y para ahogar las penas, decidió ir junto con el gran Ronaldinho a un pequeño ágape, reunión o fiesta que tenía lugar en la humilde morada de Beckham. Aproveché la distracción de los tres futbolistas de buena pegada para obtener la llave y transmitirle la energía al plantel de Atlético. 3 a 1 de visita a Quilmes con 3 de Gigli. La Cerveza que faltó en el Centenario estaba en la choza del Blondo marketinero.

Ya en Venecia y subidos al Puente de los suspiros, logramos ver una estrella fugaz, especial para dar cierre al viaje, con la posibilidad de pedir tres deseos. En un gesto de gratitud por la compañía y porque en realidad al Diego le sobraban dos deseos, me los prestó, obteniendo cinco en total, los cuales decidí aprovechar al instante: 

1. Descenso directo para Gimnasia, 

2. ganar en Bahía Blanca ante la gente que menos entusiasmo tiene para festejar un ascenso. 

3. tenerlo a Capogrosso, en el arco de enfrente. 

4. Ascender a Primera. 

5. Que vuelva a la Crema Vladimiro Bahl.

Supongo que Diego se enojó porque no pedí por su Selección, así que decidió cortar relaciones de inmediato. Al otro día perdíamos en Jujuy. Pero antes de iniciar mi retorno a la argentina, le dejé escrito en un papel mi deseo para que el Diez lo coloque en el Muro de los Lamentos, allá en Jerusalem, adonde viajará Maradona antes de jugar el Mundial, finalizando el ciclo que iniciara conmigo desde Pretoria, Sudáfrica, lugar del cual les hablaré tal vez en otra oportunidad y teniendo en cuenta el año Mundialista, aunque debo confesar que tampoco escribí en el papel lo que Diego Armando hubiese deseado.

En el aeropuerto de regreso pude ver el partido contra San Juan, que siguiendo con su costumbre nos complicó la vida, como aquella vez cuando con Monasterio en el arco no nos dejó pasar una. Igualmente en este caso fue más un problema de nuestra ofensiva que de la defensa visitante. Párrafo aparte para el Melli Zbrun. Yo, con la camiseta del camerunés Omán Biyik que me regaló Maradona, me acordé otra vez del cantito del camerunés amigo de Clemente y volví a entonar: ¨Burum bum bum, Burum bum bum, es el equipo, del Melli Zbrum¨. El mejor jugador de la cancha, incluso en ofensiva, confundiéndonos por momentos con el mismísimo Roberto Carlos. Ahora bien, algo debe estar fallando para que el lateral, con todo respeto y cariño,haya sido nuestra mayor carta ofensiva. Justicia para él con el tanto en Bahía Blanca... y luego apareció el de Gigli, quien le pega con la misma soltura y displiscencia con la cual le pegaba Vladimiro a los carteles de publicidad… pero el triunfazo me transportó al viaje con el Diez, mi ilusión por el Celeste, mi experiencia reciente con un ídolo nacional, y recordé el deseo que escribí y viajará a tierra prometida.

Con todo mi afecto y sin hacerme responsable de los efectos.

Abrazo Cremoso.

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

La llave del gol

(15/12/2009) Lo rescatable del partido en Vicente López fue terminar la primera rueda en Buenos Aires, cerca del punto de despegue del viaje que estoy por iniciar y en el cual iré en búsqueda de lo que Atlético necesita para volver a ser protagonista: la llave del gol.

La leyenda me llegó de la mano de un colega que está terminando de editar un documental sobre Chirumbolo y su paso por el club Hassania Agadir de Marruecos, ya que se dedica al periodismo de investigación y el lado místico del fútbol. Él fue quien me hizo saber que cada temporada, en la ciudad cordobesa de Bell Ville, cuna de la pelota sin tiento, del Matador Kempes, el Tweety Carrario y Elio “Tiradores” Rossi entre otros, se lleva a cabo, además de la Fiesta Nacional de la Pelota, el "Congreso de Amantes de las Redes", en el cual sus representantes premian a aquellos goleadores destacados otorgándoles “la llave del gol”.


Según cuenta la leyenda, en el año 89 fue galardonado nuestro conocido Marcelo Fuentes por su desempeño en el histórico equipo del ascenso Celeste. Desde entonces y por un breve período de tiempo la llave permaneció en Rafaela, con la consecuente fortuna para la ofensiva de la institución, ya que dicho objeto ayuda a su poseedor en la concreción del gol, justamente lo que tanto nos hace falta hoy en día.

Lo cierto es que luego la llave viajó con el ex goleador y entrenador Celeste a Paraná, y fue en esa ciudad donde dos figuras de la Crema se toparon casi por casualidad con la llave del gol, la trajeron de incógnito de vuelta a Rafaela, y juntos hicieron una gran cantidad de tantos para Atlético, dejando grabado su nombre: la dupla Grillo - Puchetta.

Cuando el Pucho tomó otros rumbos, la incertidumbre de quién mantendría la llave fue decidida por Fuentes, por respeto a su verdadero dueño, quien entonces decidió cederla a su ex compañero de equipo y flamante entrenador Cremoso, Gustavo Alfaro, para que el gol lo acompañara en su nuevo cargo. Así, el Lechuga ocultó la llave en un sitio cercano al Monumental de Barrio Alberdi, convirtiéndolo en un reducto inexpugnable para la visita, y ayudando también a Atlético en sus partidos fuera de casa para redondear una campaña brillante como la del 94/95.

Por cuestiones increíbles del destino, y mientras se encontraba en plena labor de su oficio, un ayudante de albañil rafaelino descubrió la llave del gol, y desde su club de origen pronto llegó a la Institución de Barrio Alberdi para convertirse en su máximo artillero, y nosotros lo disfrutamos al gritar los goles del Miliki Jiménez. 

Aquí la llave toma un camino incierto, ya que se comentaba que había surgido una copia de dudosa procedencia que fue vendida en el mercado fronterizo con Paraguay. Aparentemente la original se pierde en otro barrio de Rafaela. Pero por fortuna para nosotros, es encontrada por Gonzalo del Bono, quien se muda de Barrio con llave en mano para abrir nuestras gargantas con goles de todos los estilos y de un solo color, el Celeste, convirtiéndose en nuestro máximo goleador.

A su vez, la otra llave, insertada dentro de una naranja para contrabando, es hallada por Carlos Bonet mientras se predisponía a tomar un tereré para festejar su pase al futbol argentino. Por eso viaja junto con el objeto preciado a Rafaela y lo comparte con la Institución que confió en él, con la cual se producen campañas inolvidables como la del torneo obtenido en Concepción y la participación en instancias finales.

Se podría deducir entonces que la otra llave también era original, y habría sido otorgada por el Congreso de Amantes de las Redes en 1995 a la ofensiva Atletiquense encabezada por figuras como El Viejo González, El Topo Gómez, Selenzo, Candia y el mismísimo Grillo, participantes en mayor o menor medida de goleadas como la de los siete tantos en Morón al Deportivo, los siete a Nueva Chicago o los cuatro a Chacarita en San Martín.

Los éxitos siguieron acompañando a La Crema hasta coronarse con el ascenso a Primera, mientras una de las llaves era paseada en cada viaje del equipo de Cachín, e incluso exhibida por algunos jugadores. Hay quienes aseguran que muchas veces, en lugar del chupete, lo que el Yagui llevaba a su boca en el festejo de gol no era ni más ni menos que la famosa llave.

Las luces de primera o el egoísmo de alguna figura que querría destacarse sobre el resto llevaron a la decisión de resguardar nuevamente una de las llaves en un rincón del estadio, para que el poder de la misma favoreciera al equipo en general. Pero los tiempos de construcción del Nuevo Monumental apremiaban y la vorágine de las tareas llevó a descuidar el objeto preciado y a su consecuente desaparición, y se estima que fue justamente luego del triunfo por cuatro goles sobre los innombrables de La Plata. 

Se desconoce a ciencia cierta el destino que tomó el objeto del gol, pero hay hipótesis acerca de quién verdaderamente encontró la llave que había sido escondida en la cancha. Sucede que en aquel partido de Primera División en el cual goleamos al Lobo 4 a 0, el arquero Olave, furioso por lógicos motivos, se habría quedado hasta altas horas de la madrugada buscando la llave de su infortunio, siendo paradójicamente afortunado en la búsqueda. Sin embargo, ante la impotencia de saber que no le serviría en su puesto natural de guardameta, la habría arrojado desde el ómnibus mientras circulaba por la ciudad de Santa Fe, justo donde se entrenaban los juveniles del Sabalero. Entre ellos parece que estaba Bieler, quien llegaría más tarde al Celeste para convertirse en el último goleador. Mientras tanto se alternaron campañas con diversos resultados. De las buenas, arribando con el Viejo Ginarte a la promoción contra Argentinos, o la del Vitrola, cuando se sospecha que se vio por última vez una de las llaves, en manos del Taca Bieler.

Acerca de la otra llave, no es extraño que haya sido devuelta por una cuestión de cortesía y respeto a su dueño original, quien la temporada pasada retornó a nuestro club con el buzo de DT, y con la prestigiosa herramienta en la mano, realizando una aceptable campaña y llegando hasta donde todos sabemos, incluyendo una notable actuación en el partido de ida de local. Por lo otro, la revancha, ya conocemos el resultado. Es que la llave sirve para facilitar la conversión de tantos, pero no para evitarlos.

En el presente nos encontramos sufriendo la falta de gol. La leyenda indicaría que una de las llaves habría quedado en manos de su dueño original, y la otra, podría estar en Ecuador. Sin embargo, el Taca ha sido recientemente premiado por el Congreso de Amantes de las Redes, y ya habría dejado la anterior llave, por eso no se descarta la versión que cuenta acerca de un jugador errante que pasó por nuestra querida Institución, y que al estar peleado con las redes, desesperado por la imposibilidad de convertir seguido y de alimentarse del gol, sin poder marcar un tanto ni en los sueños, un día tuvo una revelación que lo llevó al lugar donde se encontraba la llave del gol, tomándola inmediatamente y escapando al poco tiempo de Rafaela y del país para probar suerte en otro lugar y evitar que lo encuentren fácilmente. En ese sitio y en poder de ese ex futbolista Cremoso, estaría nuestro objeto preciado, la llave del gol. Aunque bien podría tratarse de otra falsa herramienta, como la que habría intentado sacar de la ciudad un ex DT de la Institución, de escasa cabellera, saliendo camuflado desde el vestuario hace ya algunos años.

Las posibilidades son muy amplias, y el deber de hallar y recuperar la llave perdida me transportan a un viaje arduo y exigente, pero necesario para que en la segunda rueda La Crema pueda hacer una campaña acorde a nuestras expectativas.

Aquí estoy yo entonces, partiendo con rumbo desconocido, en búsqueda de recuperar la famosa llave del gol.

El mapa indica varios puntos a tener en cuenta:

Turquía, por Leonardo Iglesias en el Ankaragucu

Mexico, por Mauro Gerk del Xoloitzcuintles del Club Tijuana,

Bolivia, por Fernando Merlo en el club The Strongest o Aquilino Villalba en el Bolivar, o Guaymas en el San José de Oruro,

Ecuador y Orlindo Ayoví en El Nacional,

Uruguay por Cesar Verdera en Fenix,

Honduras con Cigogna en el Olimpia de Tegucigalpa.


… Y la lista continua, y mi viaje está por comenzar, con la esperanza de poder regresar a Rafaela con aquello que nos permita pelear bien arriba. Intentando comprobar el mito, leyenda o realidad, o preso simplemente de una historia fantástica e imaginaria, de todas maneras, voy en búsqueda de la llave del gol.

Con todo respeto y cariño, me despido.

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Homenaje

(08/12/2009) Soy de los que piensa que los homenajes hay que hacerlos en vida, principalmente para que el homenajeado sienta la celebración que en su honor se le está haciendo. 

Creo que la mejor explicación de lo que digo la puede aclarar Eduardo Galeano con un relato que conforma “El libro de los Abrazos”, y que cuenta lo siguiente: 

“Ni diez personas iban a los últimos recitales del poeta
Blas de Otero. Pero cuando Blas de Otero murió, muchos
miles de personas acudieron al homenaje fúnebre
que se le hizo en una plaza de toros de Madrid. Él no se enteró”.

En el fútbol, no deberíamos esperar hasta el retiro de un jugador para reconocer sus condiciones, y rendirle tributo. Existen diversas maneras de hacerlo, como por ejemplo, con un aplauso de todo el estadio cuando el homenajeado es sustituido en medio de un partido. Por suerte así ocurrió el último jueves cuando Iván Juárez dejó su lugar en el campo de juego.


Iván, Cristofanelli, Mánquez, Ghiso, Trullet, Garré, Chirumbolo, tienen algo en común; pasaron por Atlético y por Ferro. Sin embargo hay algo que distancia notoriamente por ejemplo a Garré de Juárez, y es el color que simboliza a cada uno. Es natural, por lo hecho en cada lugar, relacionar al Mago con el Verde, y a Iván con el Celeste.

Hoy en día es cada vez más difícil encontrar jugadores identificados con una Institución. Por eso es muy valiosa la presencia de un mediocampista como el nuestro en cada partido. Justo cuando empezamos a analizar cuáles serían los puestos a cubrir con los refuerzos del receso veraniego. Un mediocampista ofensivo y un delantero de área serían de gran ayuda en estos momentos en los cuales a los delanteros les cuesta tanto convertir y viendo que cuando por lesión o suspensión, nos falta un hombre como Iván, quien además es el goleador.

En relación al delantero ya lo tengo apalabrado a Vladimiro. Ahora que ve al equipo desde afuera - aunque antes también solía verlo así - podría sumar experiencia y calidad para esta irregular campaña. Aparentemente si La Saeta Rubia logra pasar las fiestas sin excederse en las tentaciones habituales de dicho período, y no termina emulando la panza de Papá Noel, estaría dispuesto a pegar la vuelta.

Sería fantástico para los integrantes de la Peña que formamos en su nombre y para revivir cada una de sus pinceladas. Tal vez suene imposible y milagrosa su vuelta al Celeste, casi como para Santa Claus volver al verde de sus orígenes, vencido por el color que lo popularizó gracias a la bebida Coca Cola y que lo identifica hasta la actualidad. Y volviendo a la actualidad, la noche de Rafaela fue buena en Barrio Alberdi. En este caso pasó del Verde, que venía entonado con un gran triunfo sobre Quilmes, a convertirse en toda Celeste.

El gol tempranero sirvió para sacarse rápido de encima el peso de la dificultad para definir, y por eso todo fue más simple, como la sutileza del Pájaro para el segundo, quien si recupera el nivel, no va a ser desplazado ni con una gomera del equipo titular. El tercer gol fue el homenaje a la mayor promesa, y ya realidad de La Crema: Oscar Carniello. 

Homenaje como el que le hicimos a Cachín unas semanas atrás, a cuyo equipo goleamos 5 a 0, y ahora le tocó sufrirlo al Vitrola, otro hombre que dejó su huella y sobre todo su voz en Atlético. Y como a él le gusta, “toca bola” el equipo del jueves para ganarle 3 a 0 Ferro. Y podríamos llenarlos de elogios como Ghiso llenaba de palabras las conferencias luego de cada derrota vinculándola a los efectos del viento, la nieve, la sensación térmica o la llegada de los Reyes Magos.

Pero uno también es preso de sus palabras y teme seguir hablando del buen rendimiento en general cuando al mirar para atrás se ven partidos bien jugados y otros malos, de un día para otro, sin entender por qué se da una campaña así, cambiante, pero sabiendo que a la mayoría de los equipos les sucede lo mismo. 

Tal vez sea el efecto que menciona Ghiso, tal vez haya que ser mago, como los Reyes, o Garré, para entenderlo, pero creo que ni el Negro Baltasar lo comprendería, ni mucho menos el Negro Sekagya, quien le mandó saludos a Vitrola desde su equipo el Red Bull Salzburg de la primera división de Austria. Y de paso también saludó a Iván Juárez, con quien compartió plantel en el 2001. El mismísimo Iván que fue parte de ese equipo revelación junto al Negro, y que empezó a formar parte del sueño de ascenso, que llegaría una temporada después. El mismo Iván que jugó en primera, y que volvió luego de unos años para quedarse hasta el día de hoy y seguir aportando para Atlético, su club, porque nunca logró tan buen rendimiento en otros equipos como en El Celeste, sus colores. 

Por todo lo hecho y por el gol que abrió el triunfo contra Ferro, este humilde homenaje a un jugador simbólico del club. Y porque estamos cerca de las fiestas y nos gusta celebrar, además de recordar el Apertura 02 obtenido el 7 de diciembre, en los próximos días estaremos reviviendo un nuevo aniversario de aquel histórico gol con la espalda que marcara nuestro ídolo y musa inspiradora de la Peña: el fantasista Bahl. Y así como también en diciembre los hinchas de Central recuerdan un hecho histórico, una jugada inigualable, teatralizan la palomita y cantan “Aldo Pedro Poy, el papá de Ñuls Old Boys”, ya me veo de nuevo en el arco que da a Urquiza con una lágrima escurriéndose por mi mejilla y al grito de “Vladimiro Bahl, de espalda vale igual”. 


Con todo respeto, admiración y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini.

celestini@live.com.ar

Una vuelta lejana... y sin respuestas

(01/12/2009) Mientras Atlético se preparaba para realizar el viaje de la temporada, yo me preparaba para encontrar una respuesta. Mientras el equipo iba a Comodoro Rivadavia en búsqueda de los tres puntos, yo pretendía llegar a la ciudad chubutense con el objetivo de cerrar una historia que me atormentaba desde unos cuantos meses atrás.

La Crema jugaba frente al rival más incómodo de la divisional, el que casi nadie quiere visitar a pesar de que esté en los más bajo de la tabla, y porque se halla en los más bajo del mapa de la B Nacional; único lugar donde antes de salir a la cancha los protagonistas y el entorno se preocupan por conocer las mediciones del viento.

Y si no pregúntenle a Gastón Pezzutti si el viento sopla o no en el Municipal, o a Aveldaño haciendo un saque de meta y recibiendo el balón devuelto por las ráfagas sin que ningún otro jugador la haya siquiera acariciado.


Y yo me pregunto si la victoria del equipo de Cachín con gol de Forestello va a quedar en la historia como la única vez que nos llevamos los tres puntos frente a la CAI, que por las dudas también nos suele dar dolores de cabeza jugando en Rafaela. Difícil olvidar aquel 1-3 cuando estábamos cerca del ascenso en el 2003, y ese arquero disfrazado de heladero que atajaba hasta con la bincha. Pelotas chicas, pelotas grandes, todas las tapa Fernández.

Y de arqueros y de cosas duras de olvidar se trataba mi viaje. Desde aquel 12 de julio buscaba una respuesta, intentar calmar una herida que difícilmente pueda cerrar alguna vez.

La cuestión es que llegué tarde a Comodoro, a pesar de que el Citroen se me quedó sin reacción cuando ya estaba en el sur; en el sur de la ciudad de Buenos, a pocos kilómetros de la Isla Maciel. Allí tuve la fortuna de encontrarme con un ex Atlético, Juan Darío Batalla, aquel que defendiera nuestros colores en la temporada 00/01, llegado del semillero de Vélez, y que este año compartió plantel en San Telmo con Demaldé. 

Mientras mirábamos resignados el humo del motor de mi nave, Batalla sacó de su bolsillo un pasaje aéreo con destino a Comodoro Rivadavia. Es que el ex hombre del “Santiago de Compostela” y del “Persatuan Sepakbola Sleman” de Indonesia también tuvo un paso fugaz por Huracán de Comodoro, y tenía que viajar para retirar unas pertenencias, así que me comprometí a ir en busca de ellas aprovechando el pasaje del mediocampista ofensivo.

Sin embargo no tuve suerte para llegar a tiempo, y debido a uno de los habituales retrasos de vuelos, embarqué justo después de escuchar el relato del tanto de Iván. Tuve un viaje feliz, imaginando ese gol que nos daba la ventaja y contemplando la posibilidad de que goleáramos a la CAI luego de semejante arranque y con semejante guardavallas enfrente. Llegué a destino cuando el partido estaba culminando. El 1 – 3 ya era un hecho, y una nueva derrota de mi querida Institución golpeaba mi corazón, muy sufrido últimamente. Por eso intenté hacerme fuerte y continuar mi peripecia en búsqueda de esa respuesta que al menos me diera algo de alivio.

Recorrí toda la ciudad intentando localizar al arquero de ellos, hasta que pude quedar mano a mano con él. Es gol seguro, pensé. Pero el Uno extrañamente se atajó y no quería responder a mi consulta. Se mostraba reticente a hablar del pasado, y mucho menos del pasado al segundo palo.

Le tiré varios centros para que empezáramos la charla, pero el hombre no agarraba una, así que luego de varios minutos de atacar y atacar, tuve que dar media vuelta y sucumbir en mis intentos de conseguir la respuesta.

Ya en la terminal de ómnibus y dispuesto a emprender un largo camino a casa, me encontré con otro ex Atlético, Fernando Méndez, el hombre de Caleta Olivia, y quien actualmente se desempeña en el Club Boca de Río Gallegos.

Recordamos su extraña y explosiva habilidad, sus gambetas, y su paso exiguo por Barrio Alberdi. No tenía mucho más para comentar, y ya partía el colectivo, así que sólo atiné a pedirle que me obsequiara el diario para apaciguar algunos minutos de mi interminable recorrido. Pero me dijo que no me serviría, ya que era un periódico rumano, que atesoraba de cuando vivió su experiencia europea en el plantel del “Clubul Sportiv Otopeni” del país de Marius Lacatus.

Cuando me acerqué a un puesto de diarios para comprar material de lectura, el vendedor, simpatizante de la CAI, me comentó que su arquero, el mismo que horas atrás me había dejado mudo como aquella vez en La Plata, aparentemente le había vendido a una editorial la exclusiva para lanzar un libro sobre su vida futbolística. 

Pensé en hallar a la persona que tendría entonces la respuesta sobre lo ocurrido, pero también entendí que ni siquiera la solución de la incógnita serviría para cerrar la herida de aquella tarde en el Bosque.

Me puse a pensar qué sería más frustrante para mí: saber que aquel partido se perdió en la cancha y por esas cuestiones increíbles del fútbol, o saber que lo perdimos por razones que hacen a lo material y cuestiones oscuras de este negocio. No sé sinceramente qué respuesta preferiría descubrir.

De una u otra manera, el presente nos encuentra volviendo de ese viaje que nadie quiere hacer, jugando y perdiendo contra la CAI, y en mi caso, aunque suene un poco bajo, sintonizando el partido de Gimnasia para tener al menos una pequeña mueca de alegría al saber que caen derrotados una vez más.

Con todo respeto y cariño

A.R. CELESTINI

celestini@live.com.ar

Mística Monumental

(24/11/2009) Hay pocas cosas más decepcionantes en el fútbol que ir a ver un partido con muchas expectativas y luego encontrarse con un encuentro aburrido y mal jugado. Una de esas cosas es encontrarse con un partido aburrido, mal jugado, y que para colmo te lo ganen, y ante un rival que prácticamente no hizo nada para lograrlo.

Por suerte y por desgracia yo había advertido en la semana que esta situación podría darse, no solo porque la campaña de los mendocinos de visita era aceptable, sino también porque nuestra performance de local no viene siendo la deseada. 

Así es que emprendí viaje hacia la ciudad de Quito la semana pasada, aceptando la invitación de Claudio Bieler para presenciar la semifinal de la Copa Sudamericana, en la cual jugaba su equipo Liga, y para comenzar mis estudios acerca de un tema que me tiene preocupado: la dificultad de jugar en casa.


Ya estoy cansado de escuchar el discurso trillado de los periodistas deportivos cada vez que alguien visita el Monumental, con eso de que es un campo de juego reducido, que las medidas son las reglamentarias al límite de lo permitido, que por eso es necesario tomar las precauciones correspondientes y que allí se hace fuerte el equipo local, cuando en realidad muchas veces las características de nuestra cancha no hacen más que favorecer a la visita, sobre todo en partidos planteados como los del viernes pasado, por entrenadores mezquinos que se refugian en su campo en busca de rescatar al menos un punto. 

El otro día mencionaba el equipo del 94/95, imparable de local, porque sabía jugar con la pelota, la tenía en su poder, tenía paciencia, y encontraba el momento justo para golpear. Ahora se juega a un ritmo más vertiginoso y en el cual lo físico toma cada vez mayor relevancia, lo cual hace que cada vez sea más difícil encontrar espacios para jugar, para gambetear o para meter un pase preciso, porque al instante aparece un nuevo rival.

Pero tampoco debo olvidarme de una campaña más reciente, la del Vitrola Ghiso, y que contaba entre sus filas al “Taca”, el último goleador que tuvo Atlético. No puedo olvidarme de que en la segunda rueda estuve a punto de lanzar junto con el club de fans de Matías Cuello una solicitada a la AFA para que nos hiciera jugar todos los partidos de visitantes, porque de local nos costaba muchísimo, y fuera de casa generalmente se veían los mejores rendimientos del equipo, incluyendo aquellas inolvidables goleadas: 3 – 0 a Instituto en Alta Córdoba y 4 – 1 a Almagro en José Ingenieros. Claro que en el Monumental perdimos uno solo, pero nos empataron bastantes (7) y nos costaba mucho ganar, sobre todo los últimos encuentros, como aquellos tan sufridos contra Ferro y Aldosivi. Si todavía lo veo a Carabajal errando un gol increíble para Ferro, o al Pato Toranzo metiendo un gol de otro partido para romper el cero contra los Marplatenses.

La cuestión es que me vine a la capital de Ecuador para ver los tres goles de Bieler de la semana pasada (¡que bien nos vendría en este momento!, pero me temo que está más cerca de Europa que de Argentina) y a averiguar el secreto de tres equipos de esa ciudad que jugando en casa son prácticamente imbatibles; Liga, Deportivo y El Nacional de Quito pierden muy poco jugando como locales. Pero claro, caí en otro recurso trillado por el periodismo y por el ambiente del fútbol en general: la altura. Olvidé los 2850 msnm (no Messenger, sino metros sobre el nivel del mar) de la hermosa ciudad colonial. 

Acá la pelota no dobla, dijo Passarella cuando fue con el Seleccionado, y nosotros sufrimos el efecto inverso con el Negro Ayoví, quien seguramente estaba acostumbrado a otro fútbol y por eso no funcionó en el llano, sin embocarla a pesar de que a veces quedaba como el Llanero Solitario para definir. Más que la pelota, al moreno no le doblaban los pies producto del frío invernal, y eso lo sintió. 

A propósito del tema, aproveché para consultarle a Lito Bottaniz la razón por la cual nos recomendó a Orlindo; y él me respondió si yo era consciente de los efectos de la altura: ¿Del Negro?, le pregunté. No, de la ciudad, me contestó, y agregó: cuando se lo recomendé a Juancito Amador yo estaba bajo sus crueles efectos. Ojo que ahora el delantero está haciendo de las suyas en El Nacional, me dijo. Extrañado, le pregunté si conducía junto al Ruso Ramenzoni… Me parece que los efectos climáticos me estaban confundiendo a mí también. Ya lo dijo el Bambino Veira: en la altura te quedas sin aire hasta cuando te lavás los dientes.

Contemplando el factor que ayuda a los equipos de Quito a hacerse fuertes de locales y viendo que no resultaría fácil de aplicar en Rafaela (no creo que por ejemplo los efectos de la “bajura” de la Plaza Honda sean influyentes como para disputar allí los partidos y que eso alcance para sacar ventajas), estamos evaluando junto a los integrantes de la Peña Vladimiro Bahl, la posibilidad de lanzar la campaña “Sara + Siete”. 

Estoy podrido de que se nos vengan a colgar del travesaño once muertos y que nos roben descaradamente tres puntos valiosos. Parecen jugadores de metegol, yendo de un costado al otro sin avanzar, sin proponer algo distinto. Pero lo peor es que estos descarados se soltaron una vez y nos embocaron. Por eso, si se jugara tan solo con los siete jugadores del campo (no Martín) no les alcanzaría para tapar todos los huecos, habría más libertad y más espacios para generar fútbol. Si Atlético está jugando mejor en canchas más grandes: Instituto por ejemplo, Aldosivi. 

Pero no es esa la cuestión. Teniendo en cuenta que se juega sin público visitante, y que por ende la gente puede ver a su equipo sólo cada quince días, es una pena que no pueda festejar triunfos más seguidos de local. 

Podría caer en el análisis de que las variantes obligadas en el equipo (como las ausencias de Iván y Carniello, o De la Fuente si se quiere) complicaron el último partido. Es cierto, pero además pienso que con o sin ellos, debemos convertir nuevamente nuestro hogar en un reducto inexpugnable, mediante protagonistas que defiendan con fútbol, goles y corazón, un campo de juego que nos identifica y nos enorgullece. Necesitamos recuperar la mística del Monumental de Barrio Alberdi, allí mismo donde la leyenda indica que “Atlético es Rafaela”.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

¡Abrazo Monumental!

Tiempo al tiempo

(17/11/2009) Hay momentos en que uno desearía tener un especie de control remoto, presionar la tecla indicada y rebobinar al menos unos segundo una determinada acción. Lo hubiese aplicado el martes pasado cuando al dar una vuelta manzana por El Monumental (costumbre que paradójicamente repito a diario por una cuestión de salud) en el Citroen sufrí una lesión en el hombro al sacar el brazo por la ventanilla para indicar mi giro a la izquierda y ante la ausencia de la luz que cumple dicha función.

Casualmente cruzaba la calle Pechito Cravero, quien al ver mi gesto de dolor se me acercó y me recomendó ciertos trabajos de rehabilitación. Aproveché la ocasión para hacerle un convite y gustoso aceptó, así que nos fuimos de viaje a Tafí del Valle, localidad cercana a de San Miguel de Tucumán, casualmente donde Atlético jugaría su siguiente encuentro.


Es que el aire de montaña y le relax me ayudarían a una acelerada recuperación de mi hombro, siempre bajo la atenta mirada de mi acompañante, quien recordemos acredita un pasado glorioso en el Santo tucumano y su ascenso más reciente a Primera División.

Debo decir que logré un importante descuento en la paga del alojamiento al presentar mis credenciales de Presidente de la Peña Vladimiro Bahl, teniendo en cuenta la condición de hinchas Cirujas de los propietarios de las cabañas y su palpable añoranza por aquellos tiempos en los cuales la melena rubia se desplegaba en el frente de ataque de La Ciudadela.

Mientras ensayaba mis ejercicios de rehabilitación intentando alcanzar una empanada frita pude advertir que en la televisión del comedor del hotel estaban pasando una de mis películas preferidas, “Volver al futuro”; un clásico del cine de ciencia ficción. Fue entonces cuando volví a mi idea de poder retroceder en el tiempo, y de cómo una pequeña modificación en las acciones del pasado podía generar variantes impensadas en el tiempo subsiguiente.

Y justamente me venía esta idea en Tucumán, a pocas horas de un enfrentamiento con San Martín, lo cual me lleva inexorablemente a aquel partido por el octogonal del 95 cuando empatamos cero a cero en la revancha y de local. Y me quedé pensando cómo sería nuestro presente si por ejemplo hubiesen convalidado aquel gol sobre la hora o hubiese entrado ese remate del mago Candia desde el borde del área que se estrelló en el travesaño. Digo, por esta cuestión de que al regresar en el tiempo, la alteración de un simple hecho del pasado modifica instantáneamente el tiempo siguiente. 

No lo se, pero sí puedo decir que recuerdo a aquel Atlético como uno de los mejores equipos que pude disfrutar, en esa campaña brillante en la cual cuando jugábamos de local teníamos la sensación de que íbamos a ganar siempre, y que rara vez nos podrían sacar un empate; y ni hablar de caer derrotados en el Monumental, eso era un resultado milagroso para el visitante, e impensado por los hinchas. 

Los números de ese torneo dirigido desde el banco por Alfaro y que tenía como protagonistas en cancha a jugadores como El Viejo González (goleador del equipo con 11 tantos), Victor Grillo, Dalmasso, Levrino, el Pichón Juárez y el Nano Clementz entre otros, son una muestra clara de lo dicho: 42 partidos jugados, con 21 triunfos, 12 empates y el resto derrotas.

En Barrio Alberdi se jugaron 21 partidos, con 15 triunfos, sí, 15 triunfos, 5 empates y una, tan solo una derrota.

Ese recordado equipo, vestido íntegramente de color blanco, interrumpido por la publicidad de Milkaut, terminó segundo, porque el destino quiso que le tocara en suerte compartir campeonato con un histórico Estudiantes.

Después llegó el octogonal, pasamos a Atlanta y nos quedamos con San Martín. Por eso si pudiera volver en el tiempo elevaría unos centímetros la altura del travesaño que da a espaldas a Urquiza para que entre esa pelota sobre la hora y lleguemos, como merecíamos, a la final contra Colón, que terminó ascendiendo.

www.youtube.com/user/arcelestini

Tengo la impresión de que si Trullet tuviera en su poder la máquina del tiempo y pudiera volver hasta antes del partido del sábado en la cancha del Santo, no cambiaría demasiado la idea de juego, porque Atlético hizo lo posible para llevarse los tres puntos de la capital tucumana y mereció ganarlo, dominando gran parte del partido y siendo protagonista, y eso es algo que de visitantes no solía suceder en los encuentros del torneo pasado, y mucho menos con don Juan Amador.

Pero claro, ni en el 95 ni ahora los partidos se ganan sólo con merecimientos, diría alguno leyendo el manual de principios futboleros. Sin embargo sigo creyendo que estamos en el buen camino.

Y en el camino que hemos dejado atrás estoy pensando, y pienso a qué tiempo determinado volvería para modificar algo, como lo de la altura del travesaño, que nos hubiese servido también en la promoción en La Paternal con Argentinos para aquel remate de Mendoza desde tan lejos que hubiese cambiado la historia. Y entonces se me ocurriría volver hasta el entretiempo de aquella primera promoción que jugamos en el 2004 para pedirle a los jugadores de Atlético que no cometan faltas cerca del área, o también podría retornar al último 12 de julio para recomendarle a Fuentes que cambie al arquero.

Pensándolo bien retrocedería 5 años para pedirle a Grondona que elimine directamente el temita de las promociones.

En fin, esas cosas ya son parte de nuestra historia, nos guste o no, y salvo que alguien se suba al “De Lorean DMC-12” de Volver al Futuro o a mi “Citroen 2-CV” tuneado y con la máquina del tiempo, no se pueden modificar. Como tampoco cambia este sentimiento que uno tiene por los colores, más allá de los hechos y del tiempo.

Eso sí, déjenme soñar con que puedo volver el tiempo atrás al menos para pedirle al DT que lo meta a Vladimiro un ratito más… 

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Para volver a festejar

(10/11/2009) “Recibe el esférico Heinze en el borde del área propia, lanza el pelotazo en busca de Raúl González, quien con el balón dominado da media vuelta y empieza a dejar hombres a su paso, algunos por velocidad y otros por habilidad: uno, dos, tres en el camino, hasta llegar mano a mano con el arquero”. celestini@live.com.ar

El miércoles pasado me desperté agitado como Speedy luego de semejante carrera para ir hacia la meta y para festejar el gol. Yo en cambio iba hacia la heladera exhibiendo un paso algo más demorado que el gran delantero de La Crema. La cuestión es que me vino a la mente ese golazo convertido una noche de jueves contra Gimnasia y Tiro de Salta en el Norte argentino, algo sucio en la definición, pero golazo al fin.

Las alteraciones en mis sueños seguramente se deben a mi anhelo por volver a gritar un gol, además de mi condición un tanto estropeada por el paso del tiempo. Pero ni lerdo ni perezoso, tomé la iniciativa de salir a buscar delanteros pensando en la posibilidad de una transferencia durante el receso del verano.


Para ello decidí viajar el miércoles mismo a México, por dos razones: para ponerme en contacto con el ex delantero Celeste Mauro el Tanque Gerk, y para intentar conocer en persona a Roberto Gómez Bolaños, más conocido como Chespirito. 

Luego de 20 horas de un viaje de poco vuelo arribé al aeropuerto internacional de Ezeiza. Allí debía sacar un pasaje hacia Querétaro, ciudad en la cual juega Mauro Gerk, en el Fútbol Club Querétaro de la Primera División, equipo conocido como “Los Gallos Blancos”, apodo que se prestaría a confusión si se tratara de un club argentino, sobre todo si fuera asediado por el público desde el borde de una tribuna, más aún teniendo en cuenta que los colores originales de la camiseta son en realidad azul y negro, como el internazionale de Milán o el Huachipato de Chile.

Pero no voy a excederme en detalles ni hacer más referencias al ex centro delantero de Atlético de la temporada 01/02, principalmente porque debido al elevado costo del pasaje no pude viajar a México.

Fue entonces cuando devino toda mi confusión. Ya el día jueves, frustrado por no poder alcanzar la tierra del Chavo (no Villalba) y del Speedy González, alterado aún por el recuerdo de aquel gol de nuestro Speedy, pregunté en un kiosco de diarios que me recordaran cuál era el siguiente rival de Atlético. Amablemente el canillita me dijo: “juegan contra Tiro”. 

Así, el vértigo de este torneo, con fechas entre semana que a veces me cuesta recordar y que puedo pasar por alto, sumado a mi estado de confusión general, me llevaron a pensar que jugábamos de visitantes (ya que para mí el último partido había sido de local), y en Salta, claro, para enfrentar a Tiro, Gimnasia y Tiro de Salta.

Cuando caí en la cuenta de mi error, ya era tarde, por lo tanto, decidí aprovechar mi estadía en el norte para buscar las imágenes de aquel gol que me había desvelado días atrás. Y entonces mi suerte de viaje tuvo un vuelco favorable, ya que en las cercanías del estadio del Albo me encontré con el ex futbolista Cremoso Victor Nazareno Godoy, actual centrodelantero de Talleres de Perico, pero que andaba de visita por otra de las Instituciones en las cuales participó. Conocedor de los rincones del club, él me llevó hacia la persona encargada de guardar los archivos de la institución, y así pude obtener una copia de la jugada soñada.

El domingo por suerte Atlético volvió al gol y al triunfo, y yo volví con parte del objetivo cumplido en mi viaje. Si bien no pude contactarme con Gerk, ídolo en Querétaro, lo tengo apalabrado a Victor Nazareno por si nuestro DT piensa reforzar el ataque.

Y ahora los dejo con el video del gol del gran Speedy Raúl González, un poco confuso en la definición, como las imágenes de mi querido Telefunken. Pero si lo hubiera hecho Messi en el Barcelona, las imágenes todavía estarían dando la vuelta al mundo. Por favor presten atención a quién es el delantero de Atlético que magistralmente distrae la marca de los rivales para que el Rauli pueda convertir tranquilo. Se trata de un estratega del balonpié, el referente de nuestra Agrupación.

www.youtube.com/user/arcelestini

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

PD. Este otro video lo publicaron en México. Parece que Chespirito también podría aportar gol al equipo. www.youtube.com/watch?v=POBh63RK8_E&feature=related

GOL

(03/11/2009) Las siguientes palabras van dedicadas a eso que nos faltó en el último partido.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar


Es la esencia misma del fútbol,
El objetivo más preciado que tiene este juego,
En busca de él, salen los protagonistas al ruedo.
Puchetta le pega revalidando lo nuestro, 
Resultado uno a cero, y yo de acá no me muevo. 

Es el desahogo del hincha expresado en un grito,
Es ver la red acariciada por un latido,
Del corazón y del alma, de los colores sentidos.
Alejandro Castro aparece, entre una multitud metido,
Tres a tres en Quilmes, empata y gana Altético el partido.


Es el sonido del fútbol que se hace canción,
Se escucha desde las tribunas y es pura emoción.
Romero patea y adentro, somos campeones en Concepción.

Es desatar en un instante la locura, 
Tras ganar el Apertura y terminando el Clausura,
La mete el Yagui sobre la hora en Almagro
Atlético lo merece, no se trata de un milagro

Es un momento sin comparación, 
Seguido por el estallido de una gran ovación.
Le pega al arco el Chipi Gandín
Y la Primera se viste de Celeste en San Martín.

Es la fuerza que acompaña, contra Ñuls en el Parque,
Miles de gargantas se juntan esa tarde, 
Generando la complicidad de los vientos
Entra al fin la pelota, con nosotros y Hugo Barrientos

Historia del arte que se escribe con los pies
Dibuja Gonzalo con una pelota, queda chica la diez.

Es nuestro pasado y aún siento el brillo,
Elude hasta el tiempo, el gran Victor Grillo

Y en nuestra valla lo evita el arquero,
Medrán, Areso o el gran Barovero.
Y hasta disfruta de su miel, 
En Godoy Cruz y de penal, la Araña Maciel.

Su traducción al castellano significa meta,
De taquito, chilena, de rebote o gambeta,
Sus variantes son realmente ilimitadas, 
aunque a veces la pelota no entra con nada.

Sucedió en Rafaela y contra los Tucumanos
El balón iba afuera o al portero y sus manos.
El Topo Gómez y el Tati Saavedra empujando,
Y en el medio Marito Vera bailando y creando.
Fue en cero la revancha de aquel octogonal,
Y afuera nos quedamos de una linda final

Pasó lo mismo en la vuelta de otro reducido,
En casa contra Quilmes, cero y partido perdido.
Ni Rosín, ni Carlitos o Raúl González, 
La pelota no entra cuando estás de males. 

Y de pronto el arco de enfrente se cierra,
Aparece Ayoví y le da a la tierra,
Le pega Aquilino confundiendo el destino,
Cabecea iglesias y la red lo desprecia.

Si hasta al hombre que admiro, 
Estampa de ídolo y de nombre Vladimiro,
Le costaba embocarla, aunque más no fuera con la espalda.

Guaymas escapa y lo ve en el medio a Fragata
Recibe sin marca y desde cerca remata
Chirumbolo va solo y la pasa a Tosetto
La racha es adversa, ni de carambola concreto.

Así nos pasó contra Defensa y Justicia
Para abrir el marcador, pecamos de impericia
Pero merecimos ganar, y a no desesperarse
Si generamos situaciones, los resultados tienen que darse.

Para finalizar los dejo con un homenaje al festejo
Porque son muchos los goles al año,
Pero como pocos lo grita el Mariscal Lucas Bovaglio
Se nota que lo siente como un hincha, con Alma y vida,
Porque es un gol de su Institución, y la nuestra, Crema querida.

www.youtube.com/user/arcelestini

Las tres “G”

(27/10/2009) Ganar, Gustar, y Gigli… Atlético esta vez no goleó, pero consiguió una victoria más relevante que la del partido contra el equipo de Cachín. Y yo, por un cachín casi me quedo sin viaje. Es que debido a las tres G (Grandes Gastos Generados) de la celebración que le hicimos al DT del ascenso, me quedé con menos respaldo que Carlos Biasutto en el banco Celeste, y entonces, llegar a La Gloria parecía milagroso, a pesar de que el ex Cremoso Leonardo Iglesias ofreció llevarme en la moto que le regaló una empresa de ciclomotores jugando para el equipo turco de Ankaragücü y por haber estampado en un mismo partido más de diez pelotas en el cartel de publicidad de esa compañía de rodados, ubicado detrás del arco, por encima de la segunda bandeja del estadio. 

En principio rechacé el convite de Leonardo por miedo a que tuviera menos precisión que en aquella jugada de gol bajo el arco del Tomás Adolfo Ducó contra Huracán, pero me llamó un viejo conocido, Ezequiel Lázaro, quien me recomendó: levantate y andá para Alta Córdoba así nos vemos.


La cuestión es que “Leonardo, el artista de las redes” Iglesias, ex artillero de Atlético, iba a ser parte de la caravana que se dirigía a la localidad de Alta Gracia, donde se celebraría un encuentro de motoqueros amigos del “Che Guevara”. Pero por suerte la familia del jugador Nicolás, Castro, también se sumaba a la convocatoria, y como iban en dos motos decidimos unirlas por medio de cadenas al paragolpes de mi Citroen 2cv y llevarlo remolcando hasta la provincia mediterránea, casi diría por una cuestión de cábala.

En el viaje sostuve con la familia del flamante mediocampista una charla intensa como la que podrían entablar el Vitrola y el Lechuga juntos, y así entre otras cosas, me enteré de la afición del volante Celeste por el avistaje de pájaros, producto tal vez de su alto poder auditivo, que le permite reconocer sonidos y situaciones tan fugaces como el paso de Victor Luján y Marcos Monzoni por Barrio Alberdi. De ahí el motivo por el cual los parientes le recomiendan a Trullet la inclusión de Marclay entre los titulares.

Luego de 18 horas de viaje llegamos a Alta Gracia, y allí pasé la noche frente al Tajamar, en el jardín de la estancia jesuítica, lugar que obtuve gracias a un conocido de la familia Pietravallo, mientras el viejo Castro se dirigió a la casa museo del Che.

Una vez que me interioricé acerca de la cultura jesuítica y de las misiones que llevaron adelante en nuestro país, empecé a pensar en la misión que tendría mi querido Atlético de Rafaela en la noche contra Instituto. Llegué a considerar que un punto no estaría mal. Sin embargo, en la noche del jueves aparecieron las tres “G” y nos llevamos tres puntazos.

Y el partido fue bien planteado desde el arranque. Así como los padres jesuitas antes de llegar a un terreno ajeno estudiaban y tomaban conocimiento del lugar y los habitantes que allí se encontraban, lo cual era fundamental para luego desarrollar sus ideas y ejecutar su forma de vida, Atlético pisó suelo cordobés con una idea clara de juego y sabiendo de qué manera asentarse en el terreno, siendo consciente de quién estaba en frente.

Así se llevó un merecido triunfo, con un gol del hombre que sigue derecho con el arco, Matías Gigli, luego de un buen pase-gol de Castro, quien se redimió con esa jugada, ya que había tenido una situación inmejorable quedando mano a mano y solo frente al arco de Carranza, pero en vez de definir de primera se quedó parado pensando que el árbitro había pitado una falta. ¿Por qué? Pues bien, ya dijimos que Nicolás tiene más desarrollado el sentido auditivo, y parece que escuchó el sonido del silbato que algún hincha de Instituto ejecutó en la tribuna justo en el momento oportuno. Es que siempre está el fanático que estudia vida y obra del rival de turno para incomodarlo, o para enloquecerlo durante los noventa minutos por su pasado en un club odiado, o lo que es más triste en el propio club, o recordándole algún antecedente humillante, alguna característica física llamativa, o remarcarle simplemente su condición de cornudo ante todo el estadio. 

Finalmente Atlético ganó mejorando bastante la imagen dejada en el anterior partido de visita frente a All Boys, y se subió a La Cumbre, que en realidad fue La Cumbrecita ya que ahora nuevamente fue superado por puntos en la cima. De cualquier manera, uno se vuelve a Rafaela satisfecho por saber que el equipo buscó ganar el partido, y me parece que esa es la actitud que deben tomar los clubes que tienen como objetivo el ascenso, jugar en cualquier cancha y contra cualquier rival “hasta la victoria, siempre”.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

¡Vino blanco y celebramos!

(20/10/2009) ¡¡¡Fiesta, que fantástica fantástica esta fiesta!!! Entra en andas Cachín Blanco al salón de la Sociedad Italiana, allí lo aguardo junto al comité de bienvenida encabezado por Mario Ruiz Díaz, quien llegó desde Central Córdoba de Santiago del Estero, Carlitos Marczuk, venido desde Crucero del Norte en Misiones, Ezequiel Medrán desde Cerro porteño paraguayo, el Yagui Forestello desde Sunchales y Claudio Filosa arribando desde su casa luego de un partido durísimo de playstation.

Nos confundimos en un abrazo con el hombre que encabezó el sueño de los atletiquenses en primera división. Se confunden a su vez nuestros gestos de emoción con los gestos de repudio encaramados por un sector que lanza todo tipo de improperios verbales e incluso materiales hacia la silueta generosa de Cachín, que lo convierte en un fácil Blanco. Allí están el Polo Fontana arribado del Club Alumni de Casilda, Diego Heck y Federico Lorenzetti desde cerquita, y Antonio Alfredo Andrés, junto a Ricardo Gareis, reclamándole al DT por no darles suficientes minutos en su paso por nuestra querida Institución.


La cuestión es que bailando la Tarantela, comiendo pizza Napolitana y Gelato a gusto y piacere, le brindamos un almuerzo de agasajo a Cachín y cuerpo técnico junto con el plantel de Sportivo, ex Deportivo Italiano, Institución que supo militar en Primera División y que en el presente viene recuperando terreno. Pero los que no pueden recuperarse aún son justamente los integrantes del plantel Azzurro. Al parecer el sector de muchachos ex Atlético ajenos al cariño del tacticista Oscar White en su paso por Barrio Alberdi, habrían puesto “condimentos extras” a las pizzas destinadas a los visitantes. Esto sumado a la caja de vinos, o mejor dicho, vinos de caja, que repartieron como presente a los convidados, causó cierto efecto contraproducente para el organismo de los Tanos.

A la hora del partido, Cachín no podía disimular su sonrisa, por la vuelta al Monumental y las vueltas que le daba en su cuerpo el jugo de uvas fermentado, de dudosa elaboración, cual jugada preparada de Juan Amador. 

Además, más tarde nos confesaría el Tano Fazzini que en la previa del vestuario los jugadores visitantes dejaban caer sus lágrimas mientras escuchaban canciones de Laura Pausini en lugar de la tradicional y alegre cumbia o cuarteto, dando claras muestras de que transitaban ya por la etapa melancólica de la bebida.

Así pude comprender la razón por la cual el capitán del elenco porteño quedó abrazado por varios segundos a la terna arbitral en el tradicional saludo de mitad de cancha, y balbuceando ciertas penas que aparentemente lo aquejaban pedía al oído y con una mueca de compasión el banderín solferino para soplar su nariz. 

Conclusión: Ocho minutos de juego y Atlético ya estaba dos a cero arriba, incluyendo un Bellissimo gol en contra. ¡Ha segnato La Crema!

Yo no sé si Zbrum tomó algo o qué pero en su caso le hizo bárbaro y el Melli jugó un partidazo. Parecía Francesco Totti, metiendo gambetas, dejando rivales en el suelo (y no por patadas en esta oportunidad), asistiendo a sus compañeros y escapando del Catenaccio.

Pero el efecto de los tanos no pareció durar demasiado y la visita mostró un amague de recuperación luego del descuento, y entonces Atlético pasó el peor momento del partido.

Sin embargo, la idea de seguir buscando y jugando, sumado a las desatenciones defensivas del rival que se volvieron a repetir, nos permitieron definir el partido ampliamente, con una de esas goleadas que se producen una o dos veces por temporada.

Atlético fue oportuno ante cada chance que se le presentó, por méritos propios y errores ajenos, y se lo pudo ver más tranquilo en cuanto al juego, tal vez producto de esa ventaja inicial y pronta en el marcador.

Algo preocupante podría ser la ausencia de gol de los delanteros: cero de cinco tantos. Pero a pesar de eso la fiesta terminó siendo Celeste y no Azzurra, y emulando al hincha de Camerún y su famoso cantito en Clemente, nos despedimos al ritmo de: ¡¡¡Burum bum bum, Burum bum bum, gol y gambeta, del Melli Zbrum!!!

Con todo respeto y cariño

“Un calcio de cultura borom bom bom bom bom”


Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Que vuelvan los lentos


(13/10/2009) … y no lo digo solamente porque debería poner en marcha otra vez el citroen 2 CV para los viajes, ni tampoco por una cuestión referida al género musical.

Fin de semana largo en Buenos Aires. Opté por tomar el ómnibus de línea para llegar descansado. Me esperaban dos partidos de fútbol y una ciudad estresante, así que no quería llegar agotado. Pero me fue peor que al “Tanque” Bordi en el Nápoli. Sí, aquel delantero que jugaba en All Boys cuando nos eliminaron del reducido.

Me tocó en suerte el asiento más cercano a los baños, cuya puerta se abría y cerraba despidiendo esa mezcla de olor a orina y perfume barato, justo al lado de una madre con su bebé de ocho meses, quien lloraba más que Giampietri cuando le empatamos a Quilmes 3 a 3. Eso, sumado al frío penetrante del aire acondicionado, similar al que pasé en cancha de Atlanta cuando perdimos 1-2 por el Octogonal del 95 con gol del Topo Gómez, y una película a todo volumen en un televisor con menos combinación de colores que nuestra camiseta Celeste y Naranja, hicieron que mi recorrido se hiciera interminable como tiempo adicional cuando vas ganando.


Me consolaba con pensar en que vería a la Selección de Maradona y a la Selección de Trullet. Lamentablemente perdió una de las dos, justo la que más me importaba.

No hay caso, no podemos ganar en Floresta, y ni siquiera empatar en este caso, como aquella vez cuando sobre la hora igualamos 2 a 2 con gol del “Toti” Gandín y la figura de Cantoro. Y la verdad es que si Roberto Mauro volviera del Wisla Krakow polaco se haría un festín en este Atlético. Es que este equipo necesita una pausa, encontrar un poco de serenidad y no ser tan vertiginoso. Se está jugando a mucha velocidad y se está pensando poco, tal vez por lo difícil que es encontrar algún jugador que ponga ese freno necesario. El Celeste tiene más ritmo que festejo del Bocón Torres, pero para jugar de esa manera se necesita estar muy preparado y tener una gran precisión, y nosotros todavía no la tenemos. 

Entonces lo que le vendría bien al equipo es un Carlitos González que marque el tiempo, un Gonzalo Del Bono que dicte el paso con pelota al pie, y hasta me animaría a decir un Pichón Juárez que controle la pelota y se anime a tenerla con toda la tranquilidad del mundo, aunque el hincha lo sufra desde afuera. 

Lo más parecido que tenemos, aunque con más dinámica, es Iván, y creo que se siente cuando él no juega.

El fútbol es simple: Atlético no jugó bien, nunca le encontró la vuelta al partido, y perdió. 

El fútbol es extraño: Sobre el final del primer tiempo el local tuvo las más claras y merecía la ventaja, pero el marcador se mantuvo en blanco. (una sola generó la Crema, con un pelotazo por izquierda que le quedó a Federico García, quien mandó el centro y por muy poco no pudo cabecear el Melli Zbrun).

El fútbol es sorprendente: cuando nosotros mejor jugábamos y nos animábamos en el partido, llegó el gol de ellos.

El fútbol es deprimente: cuando perdés, es domingo a la tardecita y te sentís tan cansado como si hubieras jugado el partido, y todavía falta la vuelta a casa.

Pero si uno intenta ser positivo, hay que decir que la defensa está haciendo un buen trabajo, incluyendo al uno, tal como marca la tradición de nuestra querida Institución de contar con buenos porteros, salvo algunas excepciones que se podrían nombrar a Grosso modo, pero prefiero no hacerlo.

Yo no pretendo volver a la magia de Candia, el estilo de Barroso o las sutilezas de Bogado. Uno entiende que en el fútbol actual se corre mucho, a veces más de lo que se piensa. Y sin renegar del presente, creo que se puede mirar con optimismo porque por ejemplo en el segundo tiempo con el ingreso de Rodríguez Rojas el equipo insinuó más que en la primera etapa. Un jugador que pudo enlazar por momentos el mediocampo con el ataque, con dinámica y panorama para pensar lo que hace. Es decir, con velocidad como casi todos, pero “la lentitud o la pausa en la cabeza para armar una jugada”. Porque Zampedri en la etapa inicial no paró de correr la pelota luego de pelotazos que le tiraban desde lejos, muy lejos. Y Gigli bajaba a buscar porque sino no le reconocía la cara a los volantes. Es decir, tuvimos menos combinación que yo para llegar desde mi hotel en Retiro con subte y colectivo al barrio de Floresta.

Y hablando de barrios, Palermo salvó la tarde del sábado en Nuñez, que se inundaba como su vecino Belgrano con la tormenta y con el resultado, ese mismo que se nos negó a los de Alberdi a pesar del domingo soleado, continuando La Paternal racha del Albo. Y Atlético en Floresta durmió la siesta, tal vez por tanto agitarse y correr sin tomarse una pausa, y así poder pensar, tener y jugar la pelota.

A pesar de que me cuesta ver al Martín Pescador de la Selección como un buen jugador, él se encarga de hacerme ver a cada rato sus virtudes, estando donde tiene que estar. A nosotros ya nos salvó Gigli en dos oportunidades, por ser oportuno justamente, pero queda claro que no siempre va a estar ahí. Sobre todo si la pelota no le llega en posiciones ofensivas. Para eso tendrán que juntarse más las líneas y conectarse, como pedía en medio del partido el caudillo Bovaglio, con un grito desesperado, al mejor estilo del Cani a Maradona, en el 94 contra Nigeria, para que se la jugara cortita y al pie.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

Aprender de la lesión

(06/10/2009) Madrugada del sábado; taciturno en mi videoteca analizando el agónico empate en San Juan, recibo una inesperada llamada. Del otro lado de la línea una voz misteriosa me sumerge en uno de los sueños de mi vida: “armá el bolso y venite para el hotel, el domingo vas al banco”.

Mil imágenes pasaron en un segundo por mi mente: Victor Soria, Ricardo Gareis, Diego Heck, Stepffer, Golinowsky, El Polo Fontana, el Pato Ferrero, Trinchieri, Obulgen, Luis Dimas Ovejero. Yo estaba a punto de pasar a engrosar la gloriosa lista Celeste.

Con tantos recuerdos juntos tuve menos respuesta que Burela en Defensores de Belgrano. Y me quedé suspendido como el partido Arsenal Atlético en la precaria cancha del Viaducto cuando a Noguera le tiraron y le encajaron en la cabeza un frasco lanzado desde la escasa parcialidad local. Parcial como el fallo de la AFA de reanudar aquel partido en los siguientes días sin sancionar al club responsable de la agresión, “aparentemente” vinculado con la “cúpula” dirigencial de nuestro querido fútbol, que te “copula” desde el escritorio; digo, con todo respeto.

Agarré de inmediato mi bolso “Ulhsport” azulado, metí los botines “Fulvence”, los guantes “Eneve” por si iba en lugar de Airaudo, las canilleras rotas que me regaló el Nacho Celaya y que obtuvo como trofeo de guerra en un amistoso contra Sportivo Desamparados, la bincha del Yagui Forestello y el átomo desinflamante que se pasaba Césaro aunque no le diera gran resultado.

Debo reconocer que me sentía algo culpable por la felicidad de mi convocatoria, teniendo presente que el motivo de la misma se debía al infortunio de jugadores como Marclay, Gigli y Bevacqua. ¡Que mala racha por cierto! Ni hablar si a ellos les sumamos las posteriores salidas de Olivera, Iván y Fraire.

Mientras preparaba un “Tupperware” con fideos “Buitoni” para llevarme (pasta antes de los partidos me recomendaba siempre la Nona), me vinieron a la mente las bajas que sufrió nuestro querido equipo por diversos motivos. 

Así recordé cada lesión de Gonzalo, que a pesar de su frecuencia no le impidieron desparramar su calidad por todo el campo de juego. Desparramado quedó Chirumbolo en aquella lesión que lo alejó de las canchas tanto tiempo. Lesiones que no le impidieron jugar al Speedy González las series definitivas contra Quilmes en el 2001, pero que lo condicionaron bastante. Lesiones dolorosas como la que sufrió Sara en la jornada 19 en Mendoza, luego de aquel salto y paso en falso del buen arquero Celeste, que lo dejó flojo, como el paso de su reemplazante en la segunda rueda.

Me vino a la mente también la salida del equipo del gran Carlos Mario Goyén Prieto, en pleno desarrollo de la inolvidable campaña 94/95, tal vez en este caso puntual un paso natural para dejar lugar a otro buen arquero que pedía cancha como Rubén Darío Areso.

Recuerdo también las ausencias prolongadas de jugadores que hoy siguen defendiendo la camiseta de Atlético como Iván Juárez y Federico García.

Pero no pude dejar de pensar en otro de los porteros que defendió los colores de nuestro Atlético y que dejaría su lugar al fenomenal Ezequiel Medrán en la temporada 01/02. Estoy hablando de Sergio Schulmeister, a quien prefiero recordar por sus buenas intervenciones en cancha que por su trágico final fuera de ella. Una historia diferente.

Historia quería hacer yo pisando el campo de juego en Alberdi, y entonces me presente al hotel. El primer rival que debí sortear fue el recepcionista:

- ¿Usted quien es?, me consultó inhóspitamente en la madrugada del sábado.

- Arnaldo Rafael Celestini, nueva incorporación de la Crema, le contesté con cara de Pechito Cravero.

- ¿Y de qué juega?, me preguntó mientras su mirada dudosa como fallo de Pascualino me recorría de cuerpo entero

- De lo que me pida el DT, le dije. Soy el famoso polifuncional, le pego con las dos, juntas, manejo los dos perfiles, aunque choco seguido, y me muevo bien por arriba, así que si tiene una cucheta mándeme bien alto que no tengo problema.

- ¿Y qué edad tiene usted?

- El de la experiencia, el necesario para cargarme el equipo al hombro, no se olvide que jugadores como Horacio Rafael Pucheta siguen rompiendo redes en la Unión de Veteranos de Fútbol de Paraná, o el mismísimo Juan Manuel Suligoy, quien sigue marcando trayectoria en Juventud Unida Rosquín Club, de Cañada Rosquín.

Luego de un diálogo prolongado como el que podrían sostener El Vitrola y El Lechuga, encontré menos respaldo que el Tata Brown para seguir adelante y poder convencerlo, por lo que debí pagar mi habitación.

De ahí en más no pude concretar nada, como Atlético no podría concretar en la red horas más tarde con Olimpo. Lo cierto es que me mostré tan ansioso como el equipo en la cancha, y para dormir me tomé unas pastillas que me plancharon durante toda la jornada. Cuando desperté eran ya las 23 hs del domingo, y al volver a mi casa, angustiado, otra voz me sorprendió en el teléfono, la misma del anterior llamado. Era Mauro Laspada, ex Atlético y Olimpo, a quien conozco de su paso por la Institución, y me llamaba desde Santa Rosa, La Pampa, donde integra el plantel del Sportivo y Cultural San Martín para jugar el torneo Provincial. Me dijo que todo se trataba de una broma, para que me sintiera jugador de fútbol y del Celeste al menos por un rato. No me hizo mucha gracia, como el resultado del partido, y me dejó a mí también un poco lesionado. Ahora tendré que viajar a Buenos Aires para buscar revancha en Floresta.

Con todo respeto y cariño

A.R. Celestini

El sabor del triunfo

Llegué al estadio tambaleando y repasando en mi mente imágenes y momentos de partidos frente a Quilmes. Es imposible recordarlos todos, porque el Cervecero debe ser el rival más tradicional que tiene Atlético en su historia en el Nacional B. 

Por una cuestión de salud es lógico retener momentos de aquellos encuentros en los cuales la Crema salió festejando: el 3 a 3 por el reducido de visitantes, o la clasificación también de visitantes con los pibes de Ghiso en el 2002 por ejemplo. 

Aunque también uno guarda en su corazón el 1-3 en aquella tarde de lluvia de agosto que significó el debut de Atlético en la primera división, a pesar de la derrota. O los inolvidables enfrentamientos ida y vuelta luego de haber ganado la zona interior, con un equipo que lucía a jugadores como el Paragua Bonet o Raúl González. También integró aquel plantel el Tanque alemán Heinze, a quien me encontré el fin de semana.

Pero hablando del tiempo y los recuerdos, en el medio hay unos cuantos partidos que han quedado en la nebulosa. Pues bien, la historia del cotejo del sábado pasado se desvanecerá como Iván Juárez pisando el área sobre el cierre de la primera etapa: “Penal, sí, penalazo. Toiarto de que se nos rían en la cara”.

Aunque ni siquiera la pena máxima hubiese salvado el juego de la etapa inicial. Ya no había cura para el aburrimiento, incluso con la presencia picante del doctor Herbella, quien por momentos quedó eclipsado con la fortaleza de los dos cirujanos del Celeste: Bovaglio y Zbrun, quienes atienden a domicilio, y si bien trabajan al límite, le dan una fuerte y aguerrida personalidad a la defensa, complementada por la calidad de Carniello.

Algunos sostienen que desde atrás se arman los equipos, y la Crema se va afianzando en ese sector, a pesar de que sigue regalando alguna que otra situación de gol por partido por errores no forzados, por decirlo de una manera no propia “Del Potrero” sino más bien del tenis.

El problema es que nos sigue costando llegar con peligro al arco contrario, y no son muchas las situaciones de gol generadas. Por eso es que, conscientes de esta realidad y tomando en cuenta la racha del arquero rival, quien llegaba con la valla invicta en el campeonato, el objetivo era contrarrestar de cualquier manera “el efecto cero cervezero”, que interpretado de una manera literal, nos llevó junto a Hernán Heinze, a encarar la previa haciendo tributo a la bebida que por estos días desfila en la Oktoberfest de Munich. Y con cerveza alemana por supuesto, nada de productos de Argentina, ni mucho menos del sur de Buenos Aires.

Alguno podría pensar que lo hacíamos para evadir la realidad de un partido que se presentaba bastante complicado de antemano. Pero el ritual fue exclusivamente destinado a romper el efecto invicto del arco de enfrente.

Y lo logramos, con un tiro de otro jugador que está en racha, Gigli, quien picó la pelota desde el sector derecho y la puso por el único lugar donde podía entrar a esa velocidad, dejando parado al arquero visitante, convirtiéndose en un golazo de esos que se hacen justamente cuando estás derecho con la red, porque el delantero había buscado la cabeza de Bevacqua. “Beba cerveza”, me dijo el Tanque Heinze, mientras me servía otro chop para seguir festejando el triunfo.

Hoy, mientras escribo en mi máquina Olivetti, me pregunto si habrá servido el ritual para el triunfo, en un partido que ganamos sin que nos sobre nada, con lo justo.

A veces pienso que cuando suceden cosas así, con goles como el que marcamos el sábado, se debe también a la influencia de fuerzas externas que se meten en un momento del partido para darnos una mano. Externas porque estuvieron mucho tiempo en el banco, o porque ya no están en Rafaela, y que por una razón u otra no pudieron destacarse a la hora de marcar goles. Y aparecen de vez en cuando, disfrazados de viento o de pifia de un delantero para que la pelota se meta y así tengan revancha. 

Tal vez haya sido por el efecto del alcohol, pero debo confesar que en la jugada del gol me pareció ver siluetas extrañas merodeando el área de Quilmes. Yo creo que los fantasmas de Aquilino, de Leonardo Iglesias, de Guaymas, de Ayoví o del Dani Plana, sólo por nombrar a algunos, se metieron en la jugada para desviar la pelota y marcar el uno a cero definitivo de La Crema. Creo que no debí haber tomado tantos Bahl-ones antes de ir a la cancha, pero lo hice en pos de un triunfo, y el Bahl-ón entró.

Con todo respeto y cariño

¡Salud!

AR Celestini

Zarpamos

Es una buena época para ir a Mar del Plata. Empieza a levantar la temperatura, las playas no están contaminadas de veraneantes y la ciudad todavía respira con cierto alivio. Más aún si juega Atlético en el Mundialista, la visita se hace inevitable.

Debo confesar que además de estas razones obvias, me movilizó también la investigación que estoy llevando a cabo y que me permitirá determinar si es cierto que Capogrosso dejó olvidadas sus manos en el banco de suplentes del estadio “José María Minella” cuando vestía el buzo del Tiburón.

Pero ni los tiburones ni las mojarritas son de mi agrado, ni los cornalitos siquiera. Los frutos marinos me producen tanto rechazo como ver a Gimnasia estos días jugando en primera. Será por ese olor a vestuario sin agua, por las espinas que se clavan como tapón de aluminio de Semino, o quizás por algún gol que nos hizo el “Pescadito” Paz, o simplemente por la historia negativa contra el “Sabalero”. No creo que sea por la cara de “Truchet”, identificada con otros colores.

Por todo esto me sentí incómodo cuando a mi llegada a la ciudad balnearia el grupo de fans de Capogrosso me invitó a hacer la previa del encuentro futbolístico en el famoso Puerto de la ciudad. Pero no podía rechazar el convite que tan gentilmente me hicieran los seguidores del ¡¡¡Guarda!!!-Meta ex Atlético y Aldosivi, sobre todo teniendo en cuenta que ellos se habían movilizado temprano desde la localidad de “San Clemente”, cabecera de la filial y lugar de residencia de los simpatizantes del Tiburón, y sobre todo del Uno, motivo por el cual nos pusimos en contacto cuando supieron de mi investigación.

Pero algo olía mal en el Puerto, más allá de los lobos marinos y del sushi que me convidaron cuando yo tenía todas las expectativas puestas en un simple y efectivo choripán. 

Y efectivamente las aguas estaban revueltas y a los muchachos de la filial parece que no les agradó mi presencia y el motivo de mi investigación, aparentemente ofensiva hacia su ídolo. Así me durmieron con el aroma de los guantes que el propio ¡¡¡Guarda!!!-Vallas les había regalado, y me capturaron con una de las viejas redes de la cancha de Aldosivi, me subieron a una de las tradicionales embarcaciones pesqueras amarillas y me llevaron mar adentro.

Estaba inconsciente, como salida del área de “Araña Maciel”, hasta que la música del fútbol llegó a mis oídos. En la radio ya estaban relatando el partido de Atlético. Mientras tanto mis captores me controlaban con la mirada y se dedicaban a la pesca con “Mosquito Corti”. Pero tenían menos suerte que Chirumbolo en Atlético, y yo sabía que ellos, como su ídolo, eran propensos a los descuidos, así que aproveché un momento de distracción para zafar de la red, como “Marito Vera” zafaba de la marca, y me tiré al agua sin pensar, como el “Loco Testa” se tiraba en Banfield, sin agua.

Nadé desesperado hasta un pequeño bote, y casi me ahogo al levantar los brazos para gritar el gol que Castro marcaba en tierra para mi querido Atlético, y que yo alcancé a escuchar mientras huía del barco “Capogrosso del Mare”.

“Esta vez no te salva ni el Pato Toranzo”, me había dicho, amenazante como cruce de “Toledo”, uno de los tripulantes. Pero me salvó “Serrano”, quien prefirió salir a navegar por los nervios que le generaba ver el partido desde afuera. Y juntos remamos hasta la orilla. Del mismo modo que Walter la remó en la Crema para ganarse un lugar. Y justamente había sido contra Aldosivi cuando empezó a destacarse, con aquel golazo en una jugada individual “a lo Del Bono”. Y recordamos que en aquel partido la duda en la semana había sido si jugaba él o Iván, y ahora Iván también se quedaba afuera del cotejo desde arranque. Parece que el aire de mar no le sienta bien, como a mí el pescado, aunque en Mar del Plata pudimos dominar otra vez al Tiburón, y mientras los aduladores del Uno volvían a la costa con un par de bagres en su haber, nosotros pescamos tres puntitos muy importantes, y a seguir remando que recién estamos zarpando. 

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini.

Merlo dijo un amigo

(Por Arnaldo Rafael Celestini) "No te calentés Arnaldo, que esto recién empieza, es un torneo largo y el equipo todavía no explotó", me dijo el experimentado y ex 10 de Atlético Vaudagna al ver mi expresión de desconsuelo.
Pero yo soy un viejo cabrón y exploto cada vez que Atlético pierde, sobre todo cuando juega como lo hizo el viernes. 
"Una imagen vale más que mil palabras", continuó consolándome Vaudagna, y me alacanzó un video.

Pero hay palabras que tienen mucho poder, y derrota es una palabra que duele bastante le dije. "A veces hay rachas buenas y rachas malas, hay partidos en los que todo te sale mal, y otros en los que todo sale bien. Poné el video y mirá este gol que le hice a Aldosivi, como para ir anticipando el partido que viene en Mar del Plata". Y como yo no tengo muchas palabras sobre lo sucedido el viernes pasado, me senté en el sillón, descorché un "Merlot" para ahogar las penas y decidí compartir las imágenes del gol con ustedes, con la habitual calidad de mi televisor Telefunken "pantalla Dani Plana", que tiene más horizontal que la Selección del Diegote. http://www.youtube.com/user/arcelestini

Un empate corriente

Corrientes era el destino para dar inicio a la temporada de viajes. Y la temporada de caza hizo que me acercara al lugar el Flaco Comizzo, quien junto al otro arquero subcampeón mundial en Italia 90, gran viajero y ex Mandiyú, Goyco, se iba a probar suerte para ver si con los animales agarraba algo más que en su paso por Atlético.

Se sumó a la tripulación el Viejo y querido Carlos González, para abaratar costos y por su conocimiento de terreno correntino luego de su paso por Huracán (con perdón de la palabra). Y lo hizo también para ocupar el lugar que de común acuerdo abandonó el para mí irreemplazable Vladimiro.

Así volví a las rutas, con la esperanza renovada en un equipo que demostró un gran temperamento en el debut, propio de los Ariel Levrino, Nacho Celaya y Lucas Bovaglio, por nombrar sólo a algunos. Y casualmente este último jugador se presentaba nuevamente con su querida camiseta, y las miradas en el arranque de temporada descansan mayormente en los nuevos del club, aunque algunos ya sean viejos conocidos.

Así nos entusiasmamos en otras temporadas con flamantes jugadores como “el ilusionista” Belforte, pensando que habíamos traído un mediocampista con despliegue y goleador, y que terminó esfumándose de la cancha hacia el competitivo fútbol mexicano de la segunda división, demostrando que al menos podía desplegar sus alas para rajar del club. Ahora lo tienen los sanjuaninos, ¿ilusos tal vez, pensando que el mediocampista se convertirá en un romperedes por lo hecho el sábado? El peligro es que nos emboque uno o dos a nosotros cumpliendo con la ley del ex, con todo respeto hacia el jugador proveniente del Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente.

La cuestión es que el cuarteto emprendió camino hacia el estadio único de Corrientes, que en realidad pertenece al equipo que paradójicamente tiene el escudo del globo pero lleva los colores de San Lorenzo, y en el cual jugaron el Larry Alsina, Oste, el Tigre Amaya y el mismísimo Carlitos Gonzalez, logrando el ascenso en el 96, y relegándonos en el Apertura 95 cuando terminamos en el tercer puesto luego de ellos y el decano tucumano.

Lo cierto es que cuando un partido se juega en esa ciudad, parece que no hay otra opción más que la cancha donde sorprendió, brilló y quebró el Deportivo Mandiyú, que vio pasar a figuras de la talla de Félix Torres o José Blanchart, el Pepe Basualdo y Julito Olarticoechea, también ellos dos participantes de Italia 90 junto con Diego Maradona, DT que tuvo el banco de Mandiyú en dupla inolvidable con el estratega Carlitos Fren. 

Pero ahora es el turno de Boca Unidos, otro con nombre de los grandes del fútbol argentino pero que usa colores distintos. Porque distinto es el origen de la denominación del club, ya que no surge como imitación de los Bosteros, sino porque el grupo “Unido” de jóvenes que lo fundaron en 1927 comenzaron a soñarlo mientras estaban sentados en las bocas de tormenta de desagües del barrio Cambá Cuá de la capital correntina.

La Feliz historia de estos jóvenes contrasta con el trágico desarrollo de mi viaje. Episodio que como habrán notado a esta altura de mi relato no me permite hablar de lo acontecido en el 1 a 1 de mi querido Atlético de Rafaela, simplemente porque no pude verlo. Como salimos con tiempo de sobra, El Flaco me invitó a compartir una jornada de caza el sábado, sin tener en cuenta que nos encontrábamos dentro de los Esteros del Iberá, Reserva Natural de la Argentina.Y el Goyco no tuvo mejor idea que ponerse los guantes y cazar al “Ciervo de los pantanos”, para luego dárselo a Comizzo, quien la pico al viejo estilo de los guardametas y lo revoleó hacia donde estaba Carlitos González, quien lo bajó de pecho magistralmente y buscó habilitarme a mí. Cuando llegó a mis pies, el animal estaba desconcertado como Montefiori en área rival y tuvo menos reacción que Capogrosso intentando atrapar un globo.

El guardaparque, firme como patada de Christovao, nos invitó a pasar el resto del fin de semana encerrados bajo custodia policial por el crimen del ciervo. Pero a la media hora, el trío acompañante fue liberado. Comizzo gracias a su verborragia, el Goyco porque el comisario se sentía en deuda debido a los penales de Italia, y González porque en esa localidad eran hinchas del azulgrana correntino. 

Y así quedé, solo como Zampedri para poner el uno a cero, desesperado como Soria en el banco esperando por sus goles. Y llegó el empate, y en ese momento de distracción logré escabullirme fugazmente entre la adversidad, como lo hacía Raúl González. 

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

El puntapié que necesitábamos

“Las olas y el viento, sucundún melli Zbrún”. Por favor, pensaba que iba a estar tan bien en Hawái. Pero debí volver. Mi querida Institución y mis deudas me exigían retornar a Rafaela. Es que luego del golpe del 12 de julio decidí escapar hacia un destino en el cual el fútbol tuviera poca repercusión. Me costó encontrarlo, y me costó pagar el pasaje hacia allí, pero en la isla aparentemente obtendría lo que buscaba: desintoxicarme de este ingrato deporte.

Sin embargo, y a pesar de que efectivamente los habitantes del destino elegido tenían menos idea del fútbol que la prima de Ayoví, no tuve en cuenta el detalle de que en cualquier parte del mundo hay algún argentino dando vueltas.

Y como los argentinos tenemos ese no se que en la piel que nos delata rápidamente entre nosotros, tuve la desgracia de que me hallara un compatriota en medio de la arena hawaiana, por esas cuestiones innatas supongo, y tal vez porque ese día llevaba puesto el gorrito de Atlético, la camiseta del 94 que me regaló Selenzo, los pantaloncitos que usaba Alastuey, las medias del Lucas Bovaglio y las ojotas con las que remataba Aquilino.

La cuestión es que mi compatriota se me acercó y con cierta actitud desafiante estilo pechito Cravero me dijo mientras empinaba una piña colada: “Che Rafaela, ¿así que lo adornaron al arquero?”.

Me contuve y preferí no entrar en diálogo, y corrí como Bazán Vera, lentamente, en búsqueda del cálido mar, con toda la vestimenta que ya detalle encima mío.

Igualmente me quedó retumbando el comentario, y al otro día mientras descansaba fui alcanzado por otro argentino perdido en la playa, quien se vio atraído por la bandera que utilizaba ese día para cubrirme del sol, perteneciente a la Peña Vladimiro Bahl.

“Che Sancor” (supongo que me dijo así por la pequeña publicidad que llevaba en mi camiseta del ascenso), “le salió barato a los de La Plata mantener la categoría”, y me tiró cifras y detalles de lo que se habló luego de la tarde del bosque de las pesadillas.

Otra vez no tuve más remedio que correr hacia el mar, y lo hubiera hecho incluso ante una advertencia de tiburones cercanos a la costa, una tormenta a punto de explotar, la amenaza de olas gigantescas o la presentación de Burella como guardavidas. 

El mal tiempo, la angustia, la falta de efectivo y la cruda realidad de la cual no iba a poder escapar me hicieron volver a mi país, por suerte cuando ya se comenzaba a hablar de la versión nueva de mi querido Atlético de Rafaela.

Así, me sorprendió la contratación de Trullet, o la incorporación de Federico García, la cual me produce una doble sensación: alegría por volver a ver a un hombre identificado con el club y que me transporta al inolvidable torneo del ascenso a primera, y bronca porque a los hinchas nos cuesta olvidar aquella actitud que tuvo en la fría jornada de Bahía Blanca.

Lo que más alegría me dio más allá de las incorporaciones, es que Atlético volvió a jugar con arquero. Sara tiene todas las condiciones para afirmarse en el arco Celeste y ser el número uno todo el campeonato.

En cuanto al partido en sí, debo decir que había logrado cierto relax en mis días en el exterior. Les aseguro que lo perdí todo ante la falla en el pase del Pipo que terminó en gol de Belgrano y en la posterior expulsión del mediocampista. Ni hablar cuando sucedieron las otras dos bajas.

Pero fue indescriptible el desahogo cuando llegó el gol sobre la hora, merecidísimo, por la actitud y la entrega de La Crema, y también por la cobardía de Belgrano, quien tuvo el famoso “miedo a salir a ganar”. Cuidado porque nosotros conocemos de este síntoma, la temporada pasado nos ocurrió seguido. Es increíble como los equipos en lugar de ir en búsqueda del arco contrario cuando tienen todos los caminos abiertos (¡3 jugadores de más por ejemplo!) prefieren resguardar su arco y retroceder hasta chocar con su propio arquero, entregando el protagonismo a su rival. Y suceden cosas como las del viernes, que en este caso nos tienen como protagonistas felices de la historia.

Pienso que fue el mejor arranque de campeonato que podía tener Atlético. Claro, tal vez un 4 a 0 jugando bien hubiese sido mejor. Pero nosotros necesitábamos algo como lo que sucedió en esta presentación. Una demostración de que los partidos y los campeonatos se ganan con fútbol, con un buen equipo, y también con mucho corazón, actitud ganadora y sacrificio. Para empezar a jugar bien se necesita un tiempo lógico. Por lo demás, el Celeste ya dio garantías.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

S-Aldo Positivo

Llegué a casa el jueves pasadas las 18hs.Tuve la mala suerte de encontrar a Vladimiro del otro lado de la puerta. Casi sin mirarlo le pedí que me pellizcara. Casi sin mirarme me encajó una trompada en el medio de la cara y caí sentado. Y caí en que el Caballero del gol alguna vez jugó en Gimnasia y estaba golpeado.

Pero yo por el golpe no sentí nada, porque sigo viviendo en estado alfa, y aunque la Alfa no quiera, la vuelta tenemos que dar.

Aldo-lor pude combatirlo gracias a una mezcla de emoción, sorpresa, felicidad y expectativa que me invade desde el pitazo de Saúl.

Pero Aldo-blar la página de algunos diarios siento las heridas, en mi mano y en el corazón cuando veo que empiezan a decir que el árbitro inclinó la cancha y le quieren restar mérito a la mejor actuación de Atlético en los últimos dos años.

Es que a algunos les encanta hablar Aldo-pe.

Para ganar la primera final, había que estar concentrados, jugando cada pelota como la última, sin dejar respirar al rival, y aprovechando cada momento favorable que se prensentara. Y el Celeste lo jugó de esa manera. Y Gimnasia fue puro nervio.

Igual que yo en este momento, y hasta que se termine la historia de la promoción, una palabra que hasta hace poco me generaba pesadillas, y que ahora podría cambiar su significado.

Si el equipo asume el partido de la manera que lo hizo el jueves, nos sobran los motivos para estar ilusionados. Salvo Gil y López, que no tuvieron una buena tarde, el rendimiento de los demás fue destacado. Capogrosso atajó la que tenía que atajar, Menghi robó todo (algún susto también cuando salía jugando), Fontanini fue una muralla (hasta nos hizo olvidar del mejor jugador que tenemos, Oscar Carniello), Zbrun con el sacrificio de siempre, El Pipo Cáceres reeditó sus momentos buenos de principio de campeonato, Cravero estuvo acertado y sumó para el equipo. A Juárez lo controlaron de cerca pero aportó siempre lo suyo. Y qué decir de Serrano, un jugador que a mí particularmente me sorprendió en este campeonato. Una buena decisión de Fuentes, quien le dio continuidad, y el jueves fue lo mejor del equipo. Claro que se vio eclipsado por la figura del delantero que tuvo La Crema, este muchacho, cuyo nombre no recuerdo: será por la ansiedad, ese grito contenido que tengo por estos días, esta situación de tensa calma que me invade y no me deja vivir normalmente.

Aldo-mingo creo que no llego si sigo así.

Sale la caravana con el Citroen 2CV-isconti.

¡Mucha suerte para todos!

Con todo respeto y cariño.

Arn-Aldo Rafael Celestini


Aprovechar la Promoción

Es increíble lo que puede generar un partido de fútbol sin que aún haya rodado la pelota. Llevábamos quince días desde el último encuentro de Atlético y durante ninguna de esas jornadas pude evitar escuchar, leer u observar en los medios lo que se decía de mi querida Institución y de las finales que se vienen.

Al nerviosismo y la ansiedad, a la ilusión, al sueño y al deseo del milagro generado por lo que pasará a partir del jueves, hay que agregarle un contexto plagado de incertidumbre, angustia y desconcierto con la situación del país.

No me enorgullezco de lo que voy a decir, y me siento bastante egoísta por ello, pero debo confesar que seguí atentamente cada noticia sobre el estado de emergencia sanitaria con la principal intención de conocer el grado de riesgo que podría correr el partido de La Crema.


Mi mente no podía dejar de girar en torno a esos 180 minutos.

Por tal motivo, ayer por la mañana decidí salir al menos por un instante del mundo Celeste. Aproveché entonces la Promoción que ofrecía un conocido hotel de Río Ceballos y hasta aquí viajé para descansar un par de días.

Tuve un confortable viaje, ya que le empresa de transporte estaba justamente Promocionando un nuevo vehículo y nos permitieron viajar en Primera por la tarifa común.

Le pedí a mis contactos que sólo me llamaran en caso de que hubiera una noticia de suma importancia. Igualmente, cargué mi celular por si acaso no resistiera la tentación de querer saber novedades de Atlético, y además porque la compañía de teléfono tenía la Promoción que duplicaba la carga.

Ni bien llegué a la localidad cordobesa, dejé mis pertenencias en el hotel e inicié el Ascenso al Cerro Ñu Porá. Se siente bien estando arriba.

Agotado por el viaje, por mi edad y por el ejercicio físico; el descenso, ya pasadas las tres de la tarde, fue traumático y prefiero no recordarlo.

Para reponer energías fui al supermercado y encontré una Promoción de Gatorei 2x1. Para después de hacer Gimnasia por la montaña me viene bien, pensé.

Un pájaro de mal Agüero me advirtió sobre el riesgo de ir hasta lo más alto, y me recomendó que mejor me quedara en las Cuevas, pero Niell ni nadie pueden asustar a un cabezadura como yo.

La sed pasó, pero el dolor no Sessa, me dije a mi mismo. Tal vez comer algo me haría bien, supuse al sentir un hambre de Lobo.

Rápidamente me dirigí a la parrilla más cercana. Comencé comiendo Tripa, según la recomendación de la Messera, aunque noté que estaba algo Sosa, y entonces le pedí que me trajera simplemente unas hamburguesas. Pero como no había marca Piatti, opté por elegir el plato Promoción del día: Pollo al Romero.

Me hizo bien la comida, porque la pedí sin Romero. Y ya con el estómago lleno, podía continuar con mis actividades de esparcimiento. Me fui entonces a jugar al Villar para cerrar la jornada.

Ya estoy en la madrugada del lunes, me quedaría otra noche. Pero me temo que La Plata no me alcanza y debo retornar a Rafaela, y al mundo Celeste.

Extrañamente, una parte de mi siente que nunca pudo alejarse. Pero que el árbol no tape El Bosque. No creo engañarme si digo que alcancé la Promoción de lo que vine a buscar.

Saludos y hasta pronto.

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini


El famoso Citroen 2CV

En estos días en los cuales mucho se habla de “La gripe A”, lo que me tiene bastante conmocionado es “La gripe de la A”, que en mi caso se manifiesta con vibraciones en todo el cuerpo, fiebre celeste, alteraciones en el sueño, y ansiedad, mucha ansiedad.

Por eso le confirmo que tengo ya en marcha el Citroen 2cv para viajar a La Plata o Tucumán. Exactamente, el mismo que volviera triunfal de la cancha de Almagro.

Mi pertenencia sobre el vehículo ha corrido riesgo (intuyo que es la primera vez que corre algo), ya que recibí más ofertas de compra que Barovero cuando se fue de Atlético.

Pero me negué a despojarme de “Celestino” por puntuales motivos y atendiendo cada caso en particular:

- Recibí una oferta de Bazán Vera. Pero intuí que podría quedarle chica la puerta.

- Me lo quiso comprar Fuentes, pero me pareció peligroso ya que no anda bien con los cambios.

- Cravero lo quería manejar para sacar pecho por la capota, pero le inflé el precio para no dárselo.

- Cantoro amagó comprarlo, especialmente por adaptarse a su ritmo, pero se demoró en decidir.

- Me tentaron Aquilino Villalba y Leonardo Iglesias, pero les recomendé que mejor buscaran un Gol.

- Me lo pidió Malano, pero pensé que lo iba ahogar rápidamente por dar tantas vueltas.

- El Nacho Celaya lo insinuó, pero temí que aflojara los pedales al pisarlos.

- Lo querían Galleguillo y la Vieja Moreno, pero advertí que no estarían en condiciones, ya que no pueden manejar ni un contraataque.

Además, Vladimiro lo quiere retener porque asegura que los asientos son cómodos, y de eso él sabe bastante.

Ah, claro, también recibí ofertas de Burela y Capogrosso, pero ya se imaginarán porqué me negué, cuestiones lógicas de manejo. Ni una mano de pintura le iban a poder dar.

Así que en eso estamos, preparando el rodado para salir nuevamente a las rutas, y esperemos que sea acompañados por unos cuantos Cremosos.

Con todo mi afecto y mucho respeto.

AR Celestini.


¿BAHL EL GOL?

Atlético de Rafaela, Gimnasia y Esgrima La Plata, San Martín de Tucumán. Tres clubes, tres ciudades, un solo lugar en primera, una promoción, tres realidades distintas, un nombre en común: Vladimiro Hernán Bahl.

Debí recorrer varios kilómetros para encontrar a mi ídolo, quien sumido en una inexorable angustia, balbuceó ante mi aparición: “sabía que vendrías, y se para qué venís”.

El caballero del gol supo transitar con suerte diversa las tres instituciones que en pocos días estarán decidiendo una plaza en primera división. Y sentado en la plaza estaba Vladimiro, en la localidad de Salto, Uruguay.

“Escapé del país”, me confesó compungido: “no puedo soportar semejante instancia de definición entre equipos que me dieron todo para que yo pudiera triunfar en mi carrera futbolística. Por eso estoy acá, para evitar cualquier contacto, aunque el presupuesto que manejo es corto, y como me sucedía cuando calentaba para entrar a jugar, no me dieron las piernas para llegar más lejos, al menos Brasil, donde cambia el idioma. Acá se escuchan radios argentinas, no paran de hablar de fútbol, así que estoy pensando seriamente en encerrarme a meditar con los Atletas de Cristo junto con Juancito Pietravallo, o pedirle un bote a Martín del Campo que la remaba siempre desde el micrófono para quedarme aislado en medio del río Uruguay, o internarme en la quinta de Césaro a tomar mate con bizcochos, lechones, chivitos, pastas y mirar sólo el canal gourmet”.

Es bravo el tema para un hombre que siempre coqueteó con el gol, y que pocas veces lo tuvo. Un jugador exquisito, porque se lo querían morfar quienes lo veían, un hombre que hoy tiene sentimientos encontrados, y que esporádicamente encontraba el arco.

En Gimnasia tuvo el famoso problema de continuidad, ya que desde que apareció como relevo continuó y continuó en ese ingrato rol, a pesar de su pasado goleador en inferiores.

Luego pasó a San Martín de Tucumán, y allí sí lo aceptaron, lo quisieron, y también lo dejaron ir, como un padre deja ir a sus hijos para que vayan en busca de los sueños. Pero ni cuando dormía la metía la Saeta Rubia, salvo algún que otro sueño efímero. Efímero como el tiempo que transcurría con él entre los once.

Y entre sueños y pesadillas llegó a nuestra querida Institución para cerrar este triángulo amoroso, una relación peligrosa, en la cual el amante de las redes no quiere terminar herido.

Por eso prefiere alejarse, porque ya sufrió los desencantos del amor, en particular una vez que vestía la camiseta de Atlético, cuando jugando, sí, milagrosamente jugando, con la camiseta de La Crema, le marcó un gol al Santo Tucumano.

“Fue un golazo”, me corrige Vladimiro mientras deja caer una lágrima por su mejilla, como dejaba caer el buzo de relevista cuando recibía el extraño e infrecuente llamado del entrenador para que ingresara a mostrar sus dotes en el arte del balón.

“No lo grité por respeto”, aclara mi ídolo,  aunque intuyo que tampoco lo festejó porque no sabía demasiado acerca de ese inhóspito para él ritual postgol.

Así, casi sin mirarme a los ojos, sin levantarse del asiento, como de costumbre, extendió su mano y me acercó un video. “Acá está lo que venís a buscar, mi gol con Atlético a San Martín”.

Salí corriendo antes de que se arrepintiera, y porque desde la calesita de la plaza lo llamaba el ex integrante del plantel del torneo anterior de Atlético,  el Yorugua Alexis Abraham, quien le pidió al rubio delantero que le contara qué se siente jugar más de 20 minutos en el Celeste, objetivo que el Oriental no logró bajó la conducción de Juan Amador.

Pero esa es otra historia…

Ahora yo me despido dejándolos con el gol, sí, el gol que Vladimiro le hizo a San Martín con la camiseta de Atlético, dedicado a aquellos que ponían en tela de juicio la participación en la red de mi ídolo.

Aclaro que estas imágenes, inéditas y no aptas para personas fácilmente impresionables, pasan a engrosar el archivo del futuro museo que estamos creando con la gente de la “Peña Vladimiro Bahl”.

http://www.youtube.com/watch?v=lCOosKtspQM

Con el mayor de los respetos y el gran afecto hacia todo los Cremosos de Corazón, y al gran Bahl.

Saludos

AR Celestini.

PENSANDO EN VOS

Ajustado, bien ajustado, así le pedí a Vladimiro que hiciera los nudos.

“Dejame atado un rato, así como a vos te ataban al banco”, le dije para ver si de esa manera podía dejar de temblar un poco. Pero nada, todo mi cuerpo seguía latiendo acelerado a tres horas del final del partido.

En la semana previa al partido con los mendocinos me dediqué a buscar actividades de esparcimiento para los días siguientes al sábado, y para calmar mi ansiedad. Cosas para hacer en caso de que llegara el punto final de otra temporada.

Me recomendaron hacer natación. Pero que sea en “Agualimpia” dije yo.

Me vendría bien un curso de cocina, pero creo que a todo le pondría “Romero, Diego”; acompañando los platos con “Lechuga, Alfaro”. “Nachos Celaya” si es comida mexicana; y Guiso, mucho “Ghiso” para el invierno.

Se me ocurrió estudiar algún idioma, pero pensé que me resultaría difícil aprender el “Polaco Marzuck” o el “Ruso Ribolzi”, ¡si apenas puedo con el “Gallego García”!

No podía pensar, no podía dormir, cerraba los ojos y miles de cosas pasaban por mi “Testa”. No lograba conciliar el sueño, a pesar de que contaba “Ovejeros”.

Quise huir por unos días, a alguna “Villa”, tomarme un “Franco” en “Mendoza”, aprovechar la tranquilidad “Del Campo”, pero siempre que quería salir veía el camino “Barroso”, como “Gastón”, como “Aquilino” veía su definición.

Puse la televisión y a la tarde sólo pasaban dibujos: “Yagui Forestello”, “Speedy González”, “Patán Ruiz Díaz”, “Larrosa…”, sí, la pantera. Todos pintados, como lo teníamos a “Galleguillo”.

Tal vez podría entretenerme con algún hobbie, pero creo que no podría armar ni una “Fragata”.

Voy al psicólogo, pensé, pero me dirá que soy un “Berzero”, y tendré menos contención que “Burela”. Dirá que estoy “Loco, Semino”.

Se me ocurrió que podría sumarme a la Fundación Vida Silvestre, pero sólo hablaría de “Lobos”, “Topos”, algún “Grillo”, “Pichón Juárez”, “Araña Maciel”, o el Burro de “Leonardo Iglesias”.

Y así se me fue el tiempo, y para calmar mi ansiedad empiné un vaso de “A Niz”, pero el “Tomassini” me cayó “Pezzutti” e hizo “Chirumbolo” en mi estómago al agregarle un “Cachín de Blanco”.

Y en eso llegó el día del partido, y lo que ustedes ya conocen.

Diría que la clasificación fue prácticamente milagrosa si tenemos en cuenta lo visto durante varios tramos del torneo. Podría hablar de mi disconformidad en muchos aspectos de este equipo, que la sigo sosteniendo, pero la felicidad me supera y quiero vivir y disfrutar este momento. Y también dejo la palabra milagro para lo que viene.

Por como llega mi querido Celeste, pienso que ganar la promoción sería milagroso, y sin embargo se que esto es fútbol, y cualquier cosa puede pasar, y me gusta creer que algún milagro puede suceder.

Por eso le pido a Vladimiro que haga algo, que me contenga, porque sigo nervioso, y de acá hasta el 8 de julio la ansiedad será insoportable. Y si me suelto por ejemplo iría a Cañada Rosquín a buscarlo a Del Bono para que juegue estos dos partidos. Porque en estos momentos de felicidad aparecen los mejores recuerdos, como el de aquel 21 de junio en Mendoza, cuando hicimos historia en el fútbol y alcanzamos nuestro sueño, bien despiertos. Y me vienen a la mente los mejores jugadores, como Gonzalo, quien como Iván y Zanabria era parte de aquel plantel, y del actual también, y quien nos dio tantas alegrías.

Alegrías como las que vivo en estos días por reencontrarme con una persona que quiero. Y ya tengo ganas de que empiecen esos 180 minutos que nos separan del mismo sueño. Y quiero ver el Monumental todo Celeste y Blanco, y quiero volver a estar en una tribuna visitante, viajar y compartir como un Cremoso de Corazón todo lo que siento.

Me emociono y me dan ganas de llorar. Y lloro como cuando lo veía jugar a Vladimiro Bahl.

Ah! también lo iría a buscar al Dani Plana, quien integró este plantel, para que se sume al aliento, desde afuera por supuesto.

Con todo respeto, carino y mucha felicidad.

Arnaldo Rafael Celestini
celestini@live.com.ar


CANTARES

“Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar”.

Canta el Nano Joan Manuel Serrat las letras de Antonio Machado.

Camino ha hecho en nuestra querida Institución el Nano Clementz, y lo sigue haciendo con su firme andar.

“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar”.

Estamos llegando al final del camino en esta temporada, y otro equipo va terminando su recorrido.

Pronto sabremos sobre las huellas que nos habrán de dejar.

“Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar”.

Ojalá al mirar hacia atrás existan motivos para recordar el pasar de este equipo, aunque en este momento sus huellas sean débiles en la inmensidad del mar.

"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

De ellos depende en gran parte, esta última oportunidad que el fútbol les da.

Nosotros estaremos, como siempre, como por ejemplo cuando el Nano dejaba sus huellas contra Atlanta en el Octogonal.

http://www.youtube.com/user/arcelestini

Vamos Crema Carajo, y aunque sabemos que el camino está lleno de complicaciones, es difícil dejar de soñar.

“Golpe a golpe, verso a verso”.

http://www.youtube.com/watch?v=jVoJg5BmyLY

Con todo cariño e ilusión.

Arnaldo Rafael Celestini

celestini@live.com.ar

PROMOCIÓN OFERTA POR CIERRE

A veces me pregunto si los jugadores se harán una idea de la angustia que siente un hincha cuando ve a su equipo jugar tan mal. Creo que muchos no lo advierten, porque si así fuera al menos mostrarían un poco más de amor propio en el desarrollo de un partido.

Si no hubiese estado en el balcón contra Ferro, diría que no se puede jugar peor que el sábado. Hasta Daniel Plana se estaría agarrando la cabeza viendo lo que hizo La Crema contra Los Andes.

El día del partido, ansioso como Aquilino dentro del área, me levanté a las 4:45 am intentando no despertar a mi ídolo Vladimiro y al Pipi Araujo, quien gentilmente nos dio alojamiento en Buenos Aires.

Errático como Villalba en sus definiciones me mostré al encarar los sanitarios en la fría mañana de junio, producto del sueño y de la falta de luz propia de ese horario.

Reclamándome más puntería (casualmente lo que yo le exigía a él en cada partido) se me acercó Bahl, y sin anestesia me aclaró que no asistiría al partido, ya que Atlético podría ser rival de Gimnasia, y él, como hombre nacido en la entraña del club de La Plata, sentía que debía tomar distancia. La misma distancia que tomó cada vez que reclamó un lugar entre los titulares del Lobo.

El anuncio de la Saeta Rubia me sacudió como patada del Nacho Celaya, pero debí aceptarlo y decidí partir de inmediato hacia el estadio. Cuando me detuve un instante, advertido de que había salido a destiempo como Comizzo contra Central, una paloma no tuvo mejor idea que hacer de la suyas sobre mi humanidad. Esto trae suerte, intenté pensar en positivo, pero recordé que esos bichos no son de mi agrado. Por eso busqué limpiarme de inmediato, tomando por casualidad entre la vegetación de una plaza, un trébol de cuatro hojas. Más suerte, me animé a pensar.

Intenté relajarme desayunando chocolate caliente y unos churros rellenos en el famoso Café Tortoni, y en una radio escuché al pasar el tema del “Nano” “Hoy puede ser un gran día”. Me gusta Serrat, y Clementz también, como aquel día del octogonal que metió dos contra Atlanta.

La cuestión es que el día se perfilaba bien, justo el 13, yeta para algunos, suerte para otros. No lo considero un mal número, sobre todo teniendo en cuenta lo que sucedió en enero de mil novecientos siete.

Así y todo, no dudé en repetir los rituales de aquel inicio de campeonato con Cachín Blanco cuando igualamos 2-2 contra Los Andes: viajar en el primer vagón desde Constitución a Lomas, entrar con el pie derecho al tren, comprar una garrapiñada húmeda, un CD compilado con los éxitos de Sergio Denis, y caminar las 20 cuadras que separan a la estación de Lomas del estadio recordando un momento de Atlético por cada estación recorrida: Avellaneda: recuerdos de primera división, 2-3 con el equipo de don Julio, y de Bassi aquella tarde, golazo del Chipi. Estación Gerli, recuerdo un partido entre semana cuando con Gonzalo a la cabeza ganamos y el equipo de “los pibes ponen huevo” de Ghiso cumplía una muy buena tarea. Estación Lanús: esta vez empate contra Arsenal 1 a 1 con gol de Diego Romero por la ida del reducido, antes de jugar las finales con Quilmes. Estación Remedios de Escalada, me viene a la mente un 0-1 en la 93/94 a pesar de la magia del Plumero Gómez, Carrizo, Ávalos y Candia. Estación Banfield, no puedo borrar de mi mente al loco Testa tirándose de cabeza al piso para pelear hasta la última pelota en aquel 0 a 0 heroico. El mismo de los segundos de fama de Ricardo Gareis.

La primera estación se llama Yrigoyen, pero no recuerdo partidos jugados allí, así que lo único que me viene a la mente es una atajada fenomenal de Carlitos, (no de Hipólito) Goyén cuando empatamos uno a uno con Ituzaingó en cancha de Morón (con golazo de Grillo).

Llego al estadio, me tomo unos minutos para disfrutar de un rico choripán, ingreso a la platea local, rodeado de esos colores tan feos, y me siento, y me siento mal, por la incomodidad de la situación rodeado de milrayitas, por la explosiva doble CH (churro – chori), o porque algo me dice que la cosa viene mal. Hasta las 14.30 duró mi felicidad, con todo lo hermoso que envuelve a la previa de un partido de fútbol cuando juega el Celeste. A partir de ahí a sufrir de nuevo.

Me acordé del trébol, la paloma, la canción de Serrat, mis cábalas, pero no hay caso… a pesar de todo esto hay una realidad imposible de evitar. Si jugás mal difícilmente puedas ganar una partido como el del sábado. No hay suerte que te ayude. Y Atlético jugó mal, muy mal.

Los Andes debía jugar por evitar el descenso directo y la promoción, y así jugó. Atlético debía jugar por un lugar en la promoción, y jugó para la promoción, de somníferos. Durmió, Atlético durmió, y una vez más le regaló la iniciativa al contrario. Salió a especular con lo que haría Los Andes, y el local, con poco, se llevo un justo premio.

Pocas sensaciones hay más feas que no poder gritar un gol de tu equipo en una cancha. Pero ni de penal entró. Y muy humillante es que te haga un gol el rival y todos a tu alrededor se levanten del asiento eufóricos, dejándote hundido en tu asiento, en tu pena y en tu dolor. Eso multiplicado por tres duele bastante. Dolido, angustiado, así me retiré de Lomas, recordando las palabras de Fuentes, quien justificaba el ingreso de García en búsqueda de un mediocampo rápido. Sí, rápido para perder la pelota estuvo el mediocampo, agravado por una defensa que se quedó a los pocos minutos sin su mejor jugador. De la parte ofensiva no hay mucho por decir. Ofensiva para la gente fue la tarea de Atlético, que tuvo un remate del “Facha” Cravero, un cabezazo a las manos de Visconti y un intento de mano a mano de Jonathan López.

Tuve ganas de irme antes de la cancha, pero por algún motivo, tal vez orgullo o vergüenza propia, tal vez porque tenía que meter más gambetas que Marito Vera para salir, me quede firme hasta el final, y ahí escuché con asombro los resultados de los otros partidos.

¿Seguimos vivos? Así parece. ¿Valdrá la pena seguir sufriendo así? Lo bueno es que la próxima fecha es la última, se define, y de una vez por todas sabremos si se termina el campeonato o seguimos dos partidos más. Yo por las dudas ya reservo mis pasajes. ¿A La Plata, a Rosario, a Tucumán? Nooo, me voy con Vladimiro a la Costa Atlántica a ver el recital de Sergio Denis. Yo sabía que era un día de suerte. Con la compra del CD me gané dos entradas para su show “Nada hará cambiar mi amor por ti”.

Con todo respeto y cariño.

AR Celestini.

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Foto gentileza Mario Liotta.

Son épocas difíciles para mí. La cercanía del invierno reflejada en las bajas temperaturas y anunciada en mis huesos, ya frágiles como las manos de Burella, me advierten junto con una feroz ansiedad, la llegada de un nuevo final de campeonato. Me levanto sudado como Sekagya jugando un picado en Uganda, inquieto como Cólzera dentro del área, y con el corazón acelerado como Raúl González con pelota en profundidad. Siempre que Atlético llega a instancias decisivas, sean muchas o pocas las chances de ascenso, me invade un locura que intento canalizar de diversas maneras, para evitar terminar como Semino en Chile.

Abro los ojos y veo la cantidad de puntos perdidos como local, las goleadas recibidas en el torneo o la falta de gol. Por única vez en la vida, presto atención a los cálculos matemáticos y me intereso en la materia, pero mi confusión se multiplica, y sumo incertidumbres, y mi pensamiento se divide entre lo que se jugó y lo que resta por jugar.

Sufrí bastante el triunfo ante Instituto, pero por suerte ha pasado al archivo de los buenos recuerdos, como por ejemplo aquella victoria en Alta Córdoba por 3 a 0 con dos goles de Bieler y uno de Lázaro, hoy rival, como Ghiso, sentado en nuestro banco aquella noche de fiesta. Diferente de otra jornada que no puedo olvidar contra La Gloria, por lo dolorosa que fue, cuando en 2003 y a una fecha del final perdimos increíblemente 1-2, a pesar de jugar gran parte del cotejo con dos hombres de más, y de la transitoria igualdad del gran Gonzalo, en una triste tarde de lluvia. Aquel lomito completo con fritas me cayó pesado como piedrazo de parcialidad local.

En estas instancias el estómago se me cierra como el arco de los tucumanos en el octogonal del 95, y en las actividades diarias me siento más disperso que futbolista concentrando en hotel alojamiento.

Entonces decidí partir ya hacia Buenos Aires, pero haciendo escala en la ciudad de Paraná, desde donde estoy escribiendo estas líneas. Aquí me encontré con una grata sorpresa, ya que mientras tomaba un café cerca de la plaza 1° de Mayo, le consulté al mozo la razón por la cual había tanta alegría en la gente, y me comentó que se debía a la clasificación de Patronato, en un torneo cuyo nombre no recuerdo y que no hace a la anécdota, ya que lo importante es que el mozo resultó ser pariente de Horacio Rafael Pucheta, y me aseguró que el mismísimo Pucho estaba adentro. Para revalidar lo que me había dicho me acerqué a saludar al goleador, quien mantuvo la categoría de su fútbol, demostrando su grandeza y la jerarquía por sobre los demás en la ciudad, que había sido puesta a prueba injustamente.

Ahora la madrugada me invade, y si bien mi anhelo constante de subir a primera me abruma como ataque encabezado por Miguel Guerra y Suescún, entiendo lo difícil que es lograrlo y trato de valorar la importancia de estar desde hace tantos años en los primeros planos del fútbol argentino. Lo que pasa es que desde aquel ascenso con Demaldé, Lorenzetti, Heck, Segovia, Cabral, Fontana y demás, uno no puede dejar de pensar en repetir. A propósito de aquella campaña, me viene a la memoria el inició de aquel camino exitoso. Fue justamente en Lomas de Zamora contra nuestro próximo rival, una tarde-noche bastante fresca, con un empate en dos, con goles de Federico García e Iván.

Tengo en la cabeza esos dos goles Celestes, que en esta noche de insomnio comparto con ustedes, con la debida disculpa por la precariedad de las imágenes, que difiere notablemente con la calidad de la pilcha a cuadros que portaba el gran Cachín, propia de una salida de sábado por la noche con amigos.

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Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

FELICIDADES

No soy bueno para recordar fechas, tal vez debido a mi avanzada edad. Sin embargo, la memoria selectiva me transporta a momentos que jamás podré olvidar, a pesar de que no tenga en claro cuándo se produjeron exactamente. A pesar de lo dicho, hay determinados hitos en la vida de un club que podemos identificar cuando se produce un aniversario. Es que esas fechas son muy representativas y quedarán latiendo en todo Cremoso de Corazón por la magnitud de lo ocurrido. El día 4 de junio de 1989, mientras Maradona cerraba su transferencia al Barcelona, nuestro querido Atlético de Rafaela lograba el ascenso a la segunda división del fútbol argentino, un hecho histórico e inolvidable. Y de momentos inolvidables se alimenta la pasión por los colores. 

Hoy, a modo de celebración de estos 20 años, elegí uno de esos momentos imposibles de borrar, y lo quiero compartir con ustedes. Recuerdo que fue en junio también, porque se festejaba “el día del Padre”, pero tengo las imágenes de aquel suceso muy presentes porque fue uno de los goles que más festejé de Atlético; paradójicamente uno de los tantos más feos que recuerdo, el tercero y último del empate de Alejandro Castro a Quilmes por el reducido. Pero para compensar, les dejo también el segundo gol de aquella fría mañana de domingo, una pincelada de Gonzalo del Bono. 

http://www.youtube.com/user/arcelestini

En definitiva, aquel ascenso del 4 de junio de 1989 fue el padre de estos 20 años de protagonismo del Celeste en el fútbol Nacional.

Gracias Atlético por tantas alegrías, por ser parte de mi vida.

Con todo respeto y cariño.

A.R. Celestini

DONDE MANDA MARINERO

“Prendido, a tu botella vacía” ¡Esta noche me emborracho… es por culpa del Celé! Y por culpa del Pelilargo Bahl, quien no tuvo mejor idea que encarar hasta Villa General Belgrano luego de la derrota del jueves. Es que no queríamos volver a Rafaela luego de semejante decepción.

Cuando Atlético pierde, sinceramente, el fútbol pasa de inmediato al plano de lo desconocido. Así, pueden estar jugando Barcelona y Manchester, La Selección de Maradona o el Olimpia hondureño del Dani Cigogna que para mí la pelota no rueda, ni dobla. Y doblados estábamos con mi ídolo, buscando explicaciones al hundimiento Cremoso de los últimos minutos.

“El hundimiento del Graf Spee, el acorazado alemán en el Río de La Plata en 1939 me trajo hasta acá”, decía nostálgico un veterano de guerra sentado en la mesa vecina, quien aseguró ser pariente del Tanque Heinze.  “A veces este deporte es cruel, y un movimiento en falso, como en una batalla, te lleva a un destino inesperado”.  Pero a esa altura de la noche mi cabeza evidenciaba un tambaleo símil gambeta de Fernando Méndez, y entonces le pedí a la Saeta que apurara la cuenta para poner fin a esa jornada triste con el clásico gesto de mano pidiendo el cierre de mesa.

El teutón, observando con la mirada perdida como caminata de Ayoví, y mientras nosotros alzábamos el brazo, le gritaba al mozo que de ninguna manera había off side.  “Está todo arreglado”, fue lo último que escuché del germano, mientras dejábamos el dinero en la mesa y escapábamos de la cervecería Viejo Munich. En realidad yo intentaba escapar de la realidad, de la cruda verdad de aquel partido de jueves, como el alemán escapaba de su cordura. Sin embargo, el Viejo había dicho algo cierto: ese movimiento en falso alteró nuestro destino.

Aquel fatídico cambio de piezas del minuto 75 fue una invitación al ataque de los Piratas, en una lucha que ganaba con comodidad el fútbol de Atlético. Porque La Crema estaba jugando uno de los mejores partidos que yo he visto últimamente, lo ganaba merecidamente, con un golazo de “La Bestia” Viconti, luego de una jugada que arrancó en la recuperación de balón de “Pechito Erguido” Cravero. Y ese tanto era el premio al buen rendimiento de todas las líneas. Y el resultado final fue un castigo a la decisión de acorralarse con los cambios y no salir a liquidarlo, como casi sucede cuando aún estaban en cancha los dos generadores de fútbol: Juárez y Ribolzi.

Está claro que son los jugadores quienes definen todo en este indignante deporte llamado fútbol, pero a veces los entrenadores mandan mensajes muy claros de sus ideas, por ejemplo con las variantes de nombres en medio de un encuentro, que sobre todo son variantes de puestos. Fuentes entendió que era el momento de guardar la ventaja e intentar cerrar el arco propio; cambió un par de protagonistas, y no hizo más que tapar todo lo bueno que había hecho el visitante esa noche. Sabe que se equivocó en la estrategia, y tal vez no pueda olvidar, como nosotros, esos minutos finales. Sin embargo, sería más importante que recuerde todo lo bueno que hizo el equipo hasta ese momento. 

A falta de tres fechas para el final, Atlético demostró que puede jugar bien y salir a ganar en cualquier cancha. A veces es cuestión de convencimiento propio y de plasmar desde lo táctico esa actitud.

Convencidos estábamos Vladimiro y yo caminando hacia el centro de la Villa, atravesando la plaza y siguiendo el consejo de la lengua popular, sabiendo que como el invierno se acerca, lo dulce se hace presente en la Fiesta del Chocolate.

El otro día a los hinchas de Atlético nos dieron el dulce, y de pronto nos lo quitaron de la boca, como a Vladimiro le quitaban la pelota. Será por eso que nos ha quedado este sinsabor, este desprecio por el fútbol,  momentáneo en realidad, porque al poco tiempo vuelvo a escuchar tu nombre, Atlético Rafaela, y me estás atrapando otra vez.

¿Podrás entender lo que me pasa a mí esta noche? Pregunto ahora mirando el cielo estrellado de La Cumbrecita. Y mientras espero ver una estrella fugaz siento que el sueño este campeonato se va a alejando, como me alejaré de Córdoba en las próximas horas para volver al Monumental el próximo partido. Tal vez ya sea demasiado tarde, pero al menos sería bueno que en estos tres partidos que quedan el equipo juegue todo el encuentro a ganarle al rival, y no a esperar que el rival no le empate o le gane. Quedó demostrado que se puede jugar bien también, en cualquier cancha, aunque digan aquí no podemos hacerlo.

Conversando con pobladores del Valle de Calamuchita me comentaron que “gol” en alemán se dice “Tor”. Pues bien, Atlético ahora necesita bastante “Tor” para llegar. Digo, para entrar al reducido al menos de “Tor”, o por la puerta trasera.

Desde la resaca de este viaje, pero siempre con todo respeto y cariño, los saluda atentamente Arnaldo Rafael Celestini.

celestini@live.com.ar

Agualimpia para este difícil momento

Como suele decirse, a veces es peor el remedio que la enfermedad. Pero sumido en una profunda depresión como la que me había generado el partido del sábado, decidí volver a mi casa rápidamente y evitando cualquier comentario que pudiera alterar aún más mi delicado estado de ánimo. Inmerso en la oscuridad de la noche y rodeado de recuerdos futbolísticamente fatales como la derrota 2-3 en cancha de Platense contra All Boys cuando peleábamos el campeonato mano a mano con Huracán Corrientes, o aquel traspié en Rafaela por el mismo marcador (2–3) frente al mismo rival por el reducido cuando veníamos de eliminar agónicamente a Quilmes, comprendí que la noche sería interminable, y así la posibilidad de soñar con lo que todo hincha de Atlético sueña quedaría opacada por la presencia nunca deseada de una pesadilla. Oscura mi mente, “como un túnel sin tren expreso”, (diría el gran Joaquín Sabina) de pronto me apareció la figura de Carlos Mario Ceballos Agualimpia. Esos misterios que encierra nuestra mente, indescifrables como gambeta del colombiano, quien estallara en nuestra querida Institución cuando tenía tan solo 16 años, a fines del milenio. Pero como a las palabras se las lleva el viento, la noche triste se convirtió en nostálgica, y decidí recurrir a mi archivo Celeste para saciar con buen fútbol el triunfo trunco del último sábado, otro empate lleno de derrota. Y me quedé viendo las imágenes de Agualimpia con la casaca de la Crema. Imágenes que he decidido subir a “youtube” y que quiero compartir con ustedes, pidiéndoles disculpas de antemano por la calidad paupérrima de las mismas (debo confesar que mi manejo de la tecnología es comparable al manejo de balón mostrado por el moreno aquella noche que perdimos 1-3 con Gimnasia de Concepción), pero verdaderamente inigualables, como la performance de uno de los tantos ídolos que pisó el césped del Monumental.

Espero que sirva como alivio luego de otra jornada para olvidar, aunque como también se dice habitualmente, no hay mal que por bien no venga, entonces llegar por debajo en la tabla al partido con Belgrano de visita puede resultar interesante, ya que en una de esas hasta salimos a buscar los tres puntos, y no a especular con el empate. Sobre todo teniendo en cuenta y entendiendo que cuando el equipo salió a ganar fuera de casa, ganó.

Están a un solo click de llenarse los ojos de fútbol:

Ver videos!!!

Con todo respeto y cariño

A.R. Celestini

Poema a Rubén Darío "Plumero" Gómez

Nombre de poeta, grandes han sido tus metas, siempre los pies sobre la línea de cal, tu vida dedicaste al lateral.

Llegaste en el año noventa y tres a Rafaela, destacando tu trayectoria, tu fútbol, y sobre todo tu exuberante cabellera.

Te pusiste la camiseta de Boca y defendiste La Millonaria Banda, pero tus manos también fueron Celestes, como tus saques de banda.

Limpiando tu sector de rivales delanteros, enorme ha sido tu esmero, y aún mayor el grosor de tus rubios pelos, todos te conocimos como el “Plumero”.

Línea de tres, los carrileros, el presente es poco certero, tu cuatro siempre fue verdadero, surcando el costado cual lateral brasileño.

Incansable gladiador, enfrentaste a la “international board” Déjenlo ser feliz, lateral directo al arco tiene que ser cobrado como goal.

Con la melena al viento como el Pibe Valderrama, si querías imitar la habilidad del colombiano, terminabas varios días en cama.

Entrenamientos, concentraciones, tiempo perdido tal vez pensarías, las horas preferías que pasen, sentado en la peluquería.

De pasión y emociones fuertes, como desde Nicaragua recitaba el poeta, así vos transpirando la camiseta. Con sus manos aquel escribía sus sentimientos, con las tuyas ponías el balón en movimiento.

Querido Rubén Darío, meté la pelota en el área que se arma lío.

Hacé el lateral pasado y al fondo “Plumero”, que de tus manos llegue el balón para el tanto del delantero.

Tu carrera ha sido extensa, como tu andar lateral, siempre partiendo de la defensa, con tu pelo sin igual. Famoso como el poema “Canción de otoño en Primavera”, te admiré cuando defendiste nuestra remera, la de mi querido Atlético Rafaela.

Con todo respeto y cariño para el Plumero Gómez.

El poema forma parte del libro “Mi vida por el lateral”, homenaje a Rubén Darío Gómez. El mismísimo “Plumero” estuvo hoy dedicando y firmando algunos ejemplares en la feria del libro.

PARA COLECCIONAR

Se rompió el maleficio de los empates, ese que nos premiaba con un punto obtenido cuando en realidad se trataba de dos unidades perdidas en el objetivo de entrar en el cuarteto de arriba (paradójicamente en disputa con los cordobeses).

La peripecia por Florencio Varela fue extenuante. Todo comenzó ante la inquietud que me generaba el hecho de pensar que la racha de empates podía extenderse más de la cuenta, a tal punto de resignar las posibilidades de ascenso.

Decidí consultar a un viejo sabio para saber si podríamos cortar la serie de igualdades. Así me comuniqué con Ginarte, quien conoce nuestra Institución y el ascenso, y me tranquilizó diciéndome que ganaríamos un partido muy cerrado, con una pelota parada. Pero por las dudas y aprovechando que estaba con una mazo de naipes me propuso tirar las cartas para saber si nos podrían dar un indicio de lo que ocurriría. Ante mi asombro por la virtud que desconocía del DT, me dijo con aire de zozobra: “sabés que soy un visionario, no te olvides que en el 2005 llevé al club futuras estrellas como Darío González, Marianito Chirumbolo, Christovao y Aquilino Villalba”.

Más que estrellas estrellados, pensé para mí, y no pude evitar sospechar de lo que vendría, sobre todo cuando empezaron a salir las cartas y el viejo acompañaba con el relato. “Doble ancho falso, significa que tienen que jugar Césaro y Bazán Vera para ganarlo”. “Tres de basto, la defensa se hace fuerte y asegura el triunfo” “Rey de Copas, representa lo ganador que es Cachín y sus celebraciones, el sábado que lo dirija él al equipo”. “Dos de espada, denle la dos a Maurito Laspada que va a buscar un corner y la mete”. Cuando salió el comodín y me empezó a hablar del Miliki Jiménez decidí cortarle y buscar otra solución.

Panorama negro veía, y me acordé del grandioso Ibrahim Sekagya. Seguramente me podría ayudar con algún ritual, tal vez utilizado en Uganda, sólo por si acaso Ginarte estuviera errado, a pesar del gran recuerdo y respeto que tengo hacia el gordo cuando pasó por nuestra querida Institución.

Hablé con Ibra durante un parate del entrenamiento del Salzburgo de Austria. La charla duró ¡casi 40 minutos! y yo le entendí ¡casi nada! de lo que me dijo, producto de la mezcla de idiomas que acumula el ex defensor Cremoso. Igualmente me aseguró que haría lo posible para destrabar el conjuro, pero me dijo que yo también debía participar haciendo cierto sacrificio para que se cumpla: realizar el trayecto desde el obelisco hasta la cancha sin medio de locomoción propio.

Sin dudarlo, me preparé para llegar al Estadio Único de Florencio Varela como me lo había pedido el africano. Quienes fueron alguna vez al “Tito Tomaghello” saben que no se trata de una tarea sencilla, y representa un verdadero esfuerzo. Para el que no tuvo la suerte de hacer el recorrido les comento que para llegar por ejemplo en tren desde Constitución (si es que se llega) uno puede tardar más de lo que demora entre Rafaela y Buenos Aires en ruta.

La ausencia de monedas ya complicó mi arribo en colectivo a la estación de ferrocarril. Por suerte encontré un Kiosco que me vendió un paquete de figuritas de fútbol hechas en Santa Fe y con el vuelto pude recolectar el cambio necesario para viajar. Ya en el tren y con tiempo de ocio me emocioné al ver las figuritas que me habían tocado, intuyendo que la tarde podía resultar positiva.

Sin embargo, y luego de la peripecia por el sur de Buenos Aires, bajé en la estación Florencio Varela para tomar le línea 148 de la empresa El Halcón, íntimamente ligada al club, ya que en 1981 se convirtió en su gran patrocinador y la Institución, que hasta ese momento vestía el color azul y blanco, comenzó a utilizar el amarillo y verde de la compañía de transporte. Y adoptó también su apodo: El Halcón. Lo cierto es que a los cinco minutos de tomar el verde amarillo, un grupo de caballeros de la talla del Polo Fontana, Darío Cabral y Sergio Comba juntos, amablemente me invitó a bajar. Tal vez porque eran simpatizantes del local, y a mí la cara y aspecto de visitante me vendían por completo, además del gorro Celeste y Blanco que portaba por el frío y la cábala.

Así es que descendí del ómnibus mientras en mis espaldas sonaba el grito de “Rafaela botón Rafaela botón, sos amigo de Quilmes la p…” acompañado por un movimiento agitado del palo para controlar el aire de los neumáticos del vehículo, que los muchachos habían arrancado del interno 01, número que evidentemente era augurio de la victoria Celeste.

Sin más opciones recorrí el trayecto final a pie, con un ritmo cansino similar al de Cantoro, y llegando tarde como cruce del gran “Patán” en cancha mojada.
Pero la jornada terminó siendo exitosa. Mientras pisaba la tribuna, Menghi se metía en el área adversaria para hacer un gol como mi llegada, a los tumbos, pero con firmeza, y de pelota parada, como el viejo sabio había dicho.

Y después a aguantar, a sufrir, y a desperdiciar la posibilidad de liquidarlo.

En cuanto a los minutos previos al gol, le pedí un comentario a la dupla Galleguillo-Agotegaray que andaba de visita en un partido especial para ellos, y fueron muy ilustrativos: “partido malo, como lo que hicimos nosotros en Rafaela”.

Premio “Puchetta” para Menghi. Acá está el goleador que trajimos de Racing, 2 tantos 6 puntos.

Premio Burella para “Il Capo dell´ Arco Celeste”, valla invicta a pesar de que tiene menos salida que Mar Azul en invierno.

Premio “Levrino” para la defensa de Atlético, con el caudillo Carniello al frente. (¡Maradona, te voy a ir a buscar con Toresani a Segurola y La Habana!).

Premio para Cachín Blanco, que sumó otro título, ¡y usando la campera Brisa que vestía en la inolvidable tarde mendocina!

Premio Goyén a la trayectoria: para el ferrocarril Roca. Dicho sea de paso, aproveché la vuelta para escribir un poema a otro histórico de nuestra querida Institución, de cabellera muy particular y fútbol exquisito. Mañana lo estaré compartiendo con ustedes en la página de Oscar, un Cremoso de Corazón, a quien agradezco la posibilidad que me da de participar con mis escritos y felicito por el esfuerzo que hace para llevar adelante el portal, impulsado siempre por el sentimiento que tiene por Atlético de Rafaela.

PD: Además le envío escaneadas las famosas figuritas que compré en mi travesía por Buenos Aires, así las puede publicar. ¡Son de colección, como los 3 puntos que ganamos!

Con todo mi afecto y el mayor de los respetos.

A.R. Celestini

A MEDIA LUZ

A medias, otra vez. Y no es lo mismo que hablar de “La media inglesa”, término que refiere al rendimiento de un equipo que gana de local y empata de visitante, logrando una interesante cantidad de puntos. A la media de Atlético hay que zurcirla, ya que de local no podemos ganar últimamente.

Preocupado y hasta diría angustiado por la situación de mi querida institución, me pregunto porqué nuevamente nos estamos quedando a las puertas de un éxito.

Y abriendo la puerta de mi casa me encontré con el experimentado David Comizzo, el mismo que vaticinó que Atlético pelearía con él en la valla la clasificación a la copa Sudamericana.

Aproveché su sabiduría y humildad para consultarle acerca del presente Celeste. Y me respondió: “se trata de un problema cíclico. La primera temporada de Atlético fue en el 89. ¿Y ahora en qué año estamos? 2009” se contestó el flaco, y siguió hablando: “ahí tenés, 20 años, todo vuelve, es cíclico, como las crisis, el fútbol no está exento. Hacé memoria, qué pasaba con Atlético hace dos décadas, con un protagonista en la cancha, que ahora está en el banco”. Y entonces me acordé de Manis, Riberi, Otero, Querini, Berzero, Bernasconi, Alfaro, Alastuey, Alderete, Grillo y… Fuentes. Y de aquella racha inicial. Cinco empates al hilo: Armenio, Banfield, Colón, Belgrano, Italiano.

Seguro como cuando vislumbró aquel empate en primera contra River, David sentenció: “no hay nada que hacer, es algo cíclico, como hace 20 años, van a empatar cinco partidos seguidos, no te calentés”.

Pero no podía quedarme de brazos cruzados. Desesperado y siendo consciente de que el empate contra Tiro Federal no nos serviría, intenté encontrar la manera de quebrar esa especie de presagio del ex uno atletiquense.

Para peor, de regreso a casa presencié otra muestra de que la jornada podría ser negativa. Al igual que aquella Virgencita que tenía mi abuela y que cambiaba de color anunciando el mal tiempo, noté que la foto que tengo de Pietravallo en el cuartito Celeste, de pronto se puso amarilla, tal vez ratificando la serie de resultados magros que se avecinaba.

Entonces decidí recurrir al Mago Garré, que por algo le dirán Mago pensé, y además conoce la Institución, y sabe lo que es empatar, y lo tuvo a Bilardo que de cábalas y mística conoce bastante.

“Ojo que un puntito es un puntito” arrancó el ex DT Celeste, y lo de los 20 años puede ser, es cíclico, pero bueno, si querés romper la racha… ¿contra quién juegan? Tiro Federal… listo ahí tenés la respuesta. Justo Tiro, y al equipo le cuesta embocarla, ya está… para evitar la racha de cinco empates tenés que hacer patear desde mitad de cancha cinco tiros a cinco futbolistas del club de cinco temporadas distintas. Y uno de los pateadores tiene que ser de la temporada actual. Si meten más de lo que pifian, se corta la racha. Ah, y por favor, dale la chance a alguno de estos tres delanteros que te anoto en esta lista y que tuve yo en Rafaela”.

Agradeciendo la receta de Garré me puse en campaña para llevar a cabo el conjuro. Por supuesto conté con el apoyo de mi ídolo Vladimiro, quien inmediatamente salió disparado de su casa como disparaba del asiento del banco de suplentes para iniciar el calentamiento previo. Conseguí también al Pucho Puchetta para asegurarme el primer tiro y al Yagui Forestello para el segundo.

Por ser cortés con el Mago, no pude evitar convocar a uno de los de su lista. La terna que me dio estaba integrada por Leonardo “el pintor del gol” Iglesias, Marcelo Guaymas y Chirumbolo.

Ahora faltaba alguien del plantel actual, pero no tuve éxito ya que todos estaban concentrados a pocas horas del encuentro. Intenté traerlo al gran Gonzalo del Bono para asegurarme el triunfo, pero por esas cuestiones del fútbol que uno no comprende me recordaron que debía jugar con su actual equipo, Juventud Unida de Cañada Rosquín… en fin. Con él en cancha supongo que el equipo se ahorraría unas cuantas falencias del medio para arriba.

Lo concreto es que debía llevar a alguien de la presente temporada, y cuando ya estaba por bajar los brazos recordé a una figura que paseó su fútbol por Barrio Alberdi y dejó su talento en cuenta gotas, quien estaba destinado a ser el sucesor natural de Bahl: “el fantasista” Daniel Plana.

Reunidos los shoteadores nos fuimos a las canchas del predio del autódromo para iniciar el ritual. Primer tiro, Puchetta revalidó su condición de goleador. Segundo tiro, de Forestello, adentro y chupete en la boca para rememorar viejas y hermosas épocas. Uno más y sería asunto liquidado. Tercer tiro, Plana le da de lleno pero con el pie dormido luego de tanta inactividad. La pelota no supera el círculo central: 2-1. Cuarto disparo y aparece el pichón de Garré. Elegí al artista Iglesias para que se tome revancha de aquel gol imposible que erró contra Huracán en Parque Patricios, pero una vez más le pifió a la pelota, que no logró superar la línea del mediocampo: 2 a 2 y el último remate.

Obnubilado por pisar el terreno de juego, Vladimiro decide cerrar los ojos y entrarle al balón de manera contundente, de puntín, y de tal forma que la pelota se pincha por el impacto recibido y cae debajo del arco. ¿Vale o no vale? Si decidieran Pascualino o Bassi nos bombean seguro, en cambio, si estuviera Walter Díaz creo que lo ganamos.

Llegó la hora del partido contra Tiro Federal y a pesar de la promesa del arranque, no pudimos escaparle al empate. Sobre el desarrollo del juego en sí ya está todo dicho. Otro punto con sabor amargo. Otra vez a medias. Y a media luz nos habíamos quedado en el autódromo. Se nos vino la noche, la pelota estaba pinchada y aún mantenemos la incógnita de saber si el resultado fue favorable o no. Por lo visto el viernes la cosa viene complicada.

Sin embargo, más allá de procesos cíclicos, rachas, cábalas o lo que sea, tengo la certeza de que cuando uno busca algo y lo quiere realmente, y actúa en función de lo que busca y lucha para lograrlo, es más probable que lo consiga. Por eso, a pesar de que las odiosas matemáticas dicen que las chances existen ( siempre y cuando Chacarita pierda hasta en el truco, Atlético Tucumán no meta más goles, Belgrano empate todo, Vitrola se quede mudo en Instituto, Aldosivi no sume ni en los entrenamientos, Estación Quequén vuelva a jugar el Nacional B y Vladimiro Bahl meta un par de goles en el Play Station) si nuestro querido Atlético de Rafaela no mejora en el juego, y no cambia la mentalidad en estos partidos decisivos, no hay matemática que de resultado. No salir a empatar contra Defensa y Justicia sería un buen paso.

Con todo respeto y cariño.
Arnaldo Rafael Celestini

POEMA A VLADIMIRO BAHL

Porque te admiro es que te escribo, mi estimado Vladimiro.

Porque el fútbol surge desde tus tripas como un lobo enfurecido dentro del área.

Devorabas defensores, arqueros y otras tantas murallas; sin embargo, casi nunca podías batir la valla.

En La Plata y Tucumán, en Rafaela y la Patagonia, en diferentes sitios, de magia regaste los campos, aunque tu lugar predilecto siempre fue el banco.

Saeta Rubia te veo, trotando y corriendo, con los pelos al viento desafiando al rival, pidiendo siempre un lugar, más allá de la línea de cal.

Llegaste al Celeste para ser figura, y la temporada fue muy dura, derrochando talento te presentaste, pero antes del debut todo lo dejaste: el talento, los goles y el desgaste.

Lo hiciste mal, te decían una y otra vez querido Bahl, sin saber que el momento cumbre llegaría, la consagración con la Crema, aquel glorioso día, cuando dejaste de ser relevista y alcanzaste tu conquista.

Llegó el centro a la olla, una serie de rebotes; ya sabías de ese gol, soñado por la noche. ¿De chilena, de emboquillada o de taquito? Nada de eso, dejaste el fútbol chiquito.

Olfato de goleador, un crack en el aire, tal vez la pierna rota, no encontrabas la pelota, para darle aunque sea con la ojota. Te sentiste extraño, pisando como pocas veces el paño.

Y ella te buscó, amante de las redes, caballero del gol, y allí, perdido en el área y de espaldas al arco, extrañando a los compañeros del banco, pero el tanto anhelando.

Estirpe de goleador, la impactaste con la espalda, de lleno y con fervor, y la redonda pasó la meta, mientras observabas desconcertado, al igual que el guardameta.

No esperabas ese impacto, tal vez por eso el llanto, de dolor o de emoción, por aquel magnífico tanto.

Y la gente conoció tu estilo, tu sello personal, admirado Vladimiro, ídolo sin igual.

Vladimiro Bahl tuvo un paso fugaz pero intenso por nuestra querida institución en la temporada 1999/2000. Hizo inferiores en Gimnasia y Esgrima La Plata y jugó la temporada 98/99 en San Martín de Tucumán. Jugó también en Guillermo Brown de Puerto Madryn, Peñarol de Pigué, Tiro Federal de Puán, etc...

Además obtuvo el Bahl-ón de trapo 1998 por su destacada labor.

Dijo Victor Hugo: “Barrilete Cósmico, ¿de qué planeta viniste? Seguramente de alguno en el cual no tienen ni idea de lo que es el fútbol. ¡Genio, Genio!"

Dijo Maradona: “Yo me equivoqué y pagué, pero ´Vladi´ cuando se equivocaba era imparable.

Dijo el Bambino Veira: "Belleza Nene, un fenómeno, ¿Vladimiro qué? Ah no, no lo tuve".

Dijo Quique Wolf: “Va a tener una, Bahl va a tener una, y la va a tirar a cualquier lado, ¡qué te parece!”.


Con todo afecto y respeto.
Arnaldo Rafael Celestini.
Socio Fundador del Peña Vladimiro Bahl

IDENTIDAD DESCONOCIDA

Qué se puede decir si está todo dicho. Por momentos pensé que podría aparecer un Juárez, un Jonathan López , y que la historia iba a terminar de la mejor manera. Pero no nos engañemos, eso sucede muy de vez en cuando.

Por más nombres que se puedan invocar, si hacés jugar a los Grillo sin la compañía de un Puchetta, si a los Carlitos Bonet y González los hacés tocar solamente para los costados y si a los Pipi Araujo y Pichón Juárez los atás a los palos de tu arco, es complicado ganar un partido.

Y es difícil hablar de un acontecimiento determinado cuando en dicho suceso no ocurre nada destacado. Sobre todo si hablamos de fútbol, materia en la cual algo destacado es sin dudas el gol. Pero en la noche de Santa Fe no hubo tantos, ni hubo fútbol. Ni siquiera un casi gol de Malano, o un desliz de Capogrosso. Ojo con el uno que lleva tres sin recibir goles. Será por mis súplicas celestiales al Peregrino Pietravallo, o porque nuestra defensa está muy bien. Quizás simplemente porque está atajando. O será que el sistema utilizado por Atlético acompaña al arquero al salir a defender con línea de diez.

Es difícil intentar entender a qué juega Atlético si comparamos tan solo dos partidos, los dos últimos, cuando en uno elogiamos un equipo que sale a ganar, presionando, con actitud y decidido a llevarse los tres puntos, mientras que en el último sale (una vez más) a no perder, a especular con el punto (con todo el riesgo que eso significa) y a conformarse con que no le metan un gol.

Yo comprendo que se jugó contra una gran Institución, con historia, de prestigio nacional, que tiene entre sus logros haber batido en una contienda heroica a Tristán Suárez en la lucha por un lugar en la B metropolitana, pero hay once puntos de diferencia entre uno y otro, presentes distantes, posiciones diversas que casi nos obligan a buscar más protagonismo, y sin embargo, preferimos seguir siendo actores de reparto.

¿Será que como hinchas estamos pidiendo más de los que el equipo puede dar? ¿Pero cómo vamos a dejar de exigir más si vemos que el equipo a veces puede jugar bien, jugar a algo?

Uno entiende lo de “cualquiera le gana a cualquiera”, “son todos rivales difíciles”, pero hay una perdida de identidad preocupante, producto en parte de lo difícil que es armar un grupo y que siga una determinada idea en el fútbol de hoy, cuando de un año a otro cambian los nombres de los protagonistas, y a veces no conocemos profundamente quienes son nuestro propios jugadores. Así lo tenemos a David Depetris haciendo goles para el AS Trencin Football Club de Eslovaquia en vez de gritar los goles del Celeste, a Belforte transpirando la camiseta del Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, y nos preguntamos si un tal Abálsamo llegó a jugar en el club, o si realmente existió un colombiano que se llamó Agualimpia y que vino como promesa alguna vez. Pero la verdad es que este Atlético, más allá de los nombres que pone en cancha, tiene un problema de identidad, y no quiere decidirse a qué jugar. Empezar a respetar un estilo, para mantenerlo en cada presentación, o al menos intentarlo. Porque se puede usar como recurso en un partido determinado especular, defenderse y tratar de no perder. Pero si hacemos eso en reiteradas ocasiones, van a ser reiterados los empates, que por ahora no hacen más que alejarnos.

Se termina el torneo, y si somos conformistas diremos que no se hizo una mala campaña y que el equipo estuvo cerca. Y jugando así seguramente nos quedaremos afuera por poco, como el año pasado, cuando llegamos a la última fecha con las matemáticas que nos decían que podíamos entrar en promoción. Pero esas matemáticas que nos mantenían vivos eran más improbables que un gol de chilena de Diego Gotardi tras centro de rabona de Matías Cuello.

Tal vez me estoy poniendo viejo y eso me hace más exigente. Tal vez debería conformarme porque en la tabla estamos arriba y con chances de ascenso. Pero sinceramente no creo que existan posibilidades de ascenso si no existen chances de gol. Habría que empezar por eso, por salir a ganar un partido, para ver si después se puede ganar un lugar entre los primeros. No creo que sea imposible. ¿O acaso contra Almagro salimos a empatar?

Lo cierto es que este partido con Unión fue tan malo, que hasta tuve tiempo de inspirarme y escribirle un poema a mi ídolo Vladimiro. Pero ahora estoy cansado como Galleguillo de mirar partidos desde el banco, así que cuando me recupere físicamente luego de tanto viaje, lo compartiré con todo gusto.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini

DULCE Y REDONDO

Hemos arribado a la ciudad de Santa Fe, y entre las migajas de la torta alfajor que nos hemos devorado con Vladimiro para festejar el triunfo obtenido en Almagro, alcanzo a leer alguno de los apuntes que tomé en la excelente noche de Buenos Aires.

Lunes 11.00 am: aprovechando la cercanía entre el Fuerte Apache y el estadio de Almagro, fuimos invitados por amigos de Carlitos Tévez a comer un asado y hablar de lo que tanto nos apasiona. El momento cumbre de la charla se produce cuando a Vladimiro se le ocurre compararse con “el Apache”, sosteniendo que ambos comparten estilos similares de juego, y los dos pisaron estadios de prestigio mundial como el de Atlético (aquella derrota 0-1 contra los Bosteros en la cual Tévez ingresó en el segundo tiempo) o el mismísimo Old Trafford de Manchester ( La Saeta nos menciona que fue tentado por Alex Ferguson para integrar las filas del United, pero luego de la primera práctica rechazó la oferta porque el idioma era una complicación, sobre todo para charlar en el banco, y además porque no iba a permitir ser suplente de un tal Andy Cole o Ryan Giggs, ya que para eso prefería ir a Rafaela a pelear un lugar mano a mano con Rosín y Pedro Dezotti, sin olvidar el atenuante del riguroso clima propio de la Isla. Además estaba seguro de que al DT escocés le quedaban pocos días en el cargo).

03.30 pm Aprovechando la capacidad de visionario de mi compañero le consulto por el partido de la noche. Sin dudar me responde: 1 a 1 clavado, dos goles de Gabriel Lobos.

04.34 pm Siesta en asientos reclinables del Citroen 2cv que nos prestaron para el viaje. Tengo un “deja vu”, lo veo al Negro Ayoví comiéndose un gol increíble entrando solo por el segundo palo, también en cancha de Almagro, pero contra Almirante Brown.

Pero vayamos a lo importante, mientras me anticipo al “Caballero del Gol” y termino el último pedazo de alfajor, despegando el dulce de leche de los apuntes propios del desarrollo del juego:

22.01 Una noche volvió la magia del Pipo. Sí señor, luego de una jugada extraordinaria al mejor estilo Paragua Bonet, mete la pelota para Visconti, quien no duda y saca el remate al primer palo. Contundente, eficaz, Atlético gana uno a cero de arranque y yo me pellizco para ver si no es que sigo durmiendo la siesta.

Me gusta el equipo porque a pesar de la ventaja tempranera sigue presionando del medio para arriba y busca el segundo en lugar de tirarse atrás.

Pudimos meter el segundo. Primero lo tuvo Ribolzi con un muy lindo tiro al segundo palo que se fue bien cerca. Después con el rebote que tomó Cravero y que tapó el arquero de Almagro con lo justo.

Tema Cravero: a veces me preocupa la displicencia con la cual afronta los partidos. Además de usar una bincha similar, por momentos cree que es el mismísimo Ronaldinho en el Barcelona, pero muchas veces, la juega como el brasileño en un picado en la playa, pero adentro del agua.

23.32 ¿Hace falta sufrir tanto? Otra vez se lo pierde Malano y Atlético no lo liquida. Acá está la explicación de mi “deja vu”.

Tema Malano: viene con una racha propia de la época racinguista. Cuando quiere tiene calidad, pero a veces parece que jugara al golf o al tenis, se olvida de los diez que tiene al lado.

23.41 Momento clave del partido, Capogrosso que duda y el local quiere aprovecharlo, pero Almagro anda torcido como pase cuatro dedos de Trapasso y de contra aparece el goleador Depetris: dos a cero y a respirar, con la alegría de saber que otro pibe del club se anota un poroto.

Tema Capogrosso, con todo respeto, y pidiendo disculpas por ser recurrente, pero lo digo ahora que está dulce con la racha de más de ciento ochenta minutos sin goles. Dicen que los grandes arqueros hacen fáciles las pelotas difíciles. Pues bien, el uno de Atlético generalmente hace difíciles las fáciles, y las difíciles imposibles.

23.53 La excepción del “gaúsho” Cravero, linda jugada por la izquierda, centro para la entrada del relevista Fontanini y gol, que digo gol, golazo. Premio para el autor, uno de los mejores jugadores de los últimos partidos del Celeste, quien ayer tuvo que esperar en el banco.

00.48 Mientras intentamos hacer arrancar el Citroen Celeste, Vladimiro intenta justificar su pronóstico errado. “Es que yo, si mal no recuerdo, al igual que Carlitos, nunca jugué en esta cancha, es un terreno que no manejo a la perfección como ´El teatro de los sueños´, allá en Manchester”.

00.49 Ahora yo tengo sueño. Como siempre cuando vuelvo de la cancha, vuelvo destrozado, cansado como si hubiese jugado el partido, seguramente por los nervios y lo mucho que se sufre. Por suerte maneja mi compañero, yo quiero soñar un rato con este momento.

04.43 Abro los ojos y me quedo tranquilo, El Citroen ya quema las llantas sobre la intersección de Panamericana y General Paz. Miro hacia atrás y allí descansa la Copa Claudio Filosa. Triunfazo de mi querida Crema. Ahora a Santa Fe, dulces por la victoria, como el alfajor que nos espera en la mesa.

Con todo respeto y cariño
Arnaldo Rafael Celestini

CLÁSICO

Y sí, ya es una costumbre, una reiteración, un lugar común, la complicación para llegar al gol vuelve a atormentarnos, como si los fantasmas de Aquilino Villalba, Leonardo Iglesias, Orlindo Ayoví y tantos otros predicadores del gol anduvieran rondando los campos de juego donde se presenta Atlético.

Pero tampoco habrá que descargar toda la responsabilidad en quienes se visten de atacantes, ya que si bien son los máximos responsables cuando la pelota no entra en el arco de enfrente, no hay dudas de que los tantos también se construyen desde el medio, la defensa o el mismísimo arquero. En este último caso por ejemplo apuntándole a sus compañeros cuando efectúa un saque de arco.

Yo entiendo que a veces cambiamos de color de camiseta, pero el cartelón de Sancor está bastante grande como para distinguir a quién pasarle el balón. Igualmente entre las líneas por momentos la pelota va y viene como si fuera una guinda y tenemos menos precisión que el Dani Plana en patas de rana. Tal vez esta deficiencia del equipo sea producto de un conjuro de las fuerzas misteriosas del fútbol por no haberle otorgado suficientes minutos en cancha al pelilargo que llegó recién salido de los “Talleres” pero se estrelló una y otra vez con la ausencia del gol.

“He tenido alguna que otra tarde para el olvido”, recuerda su referente Vladimiro, intentando congraciarse con sus colegas. “No siempre se puede anotar, sobre todo si lustrás banco como yo”, y remata (¡de un vez por todas y aunque parezca mentira!) melancólico Bahl: “Los de afuera son de palo”, mientras se agacha a recoger las ramas para encender el fuego en un movimiento que emula aquellas tardes memorables de calentamiento previo junto a la línea de cal.

Es que con la peña que presido y lleva el nombre y apellido de la saeta del gol, hemos decidido organizar un asado para ver el Superclásico junto a ex atletiquenses que han pasado por Boca y River, para luego ir al Monumental a ver al Celeste, en una jornada que era promesa de alegría y terminó en angustia y decepción. Y no lo digo por lo que hicieron Bosteros y Gallinas, que me tiene sin cuidado, y miren si habrá sido malo que lo más destacado fue el correcto desempeño del impresentable de Bassi.

Ese encuentro fue sólo una excusa para hablar de lo que se jugaba más tarde. Pero los comentarios posteriores al partido de mi querido Atlético fueron lapidarios: “hasta los laterales hicieron mal”, dijo indignado y agarrándose la melena el Plumero Gómez.

El Flaco Comizzo en la previa me asustó diciéndome que Atlético no sólo estaba para el ascenso sino también para pelear el ingreso a la Sudamericana, repitiendo ese nefasto comentario que hizo en la época en la cual defendía, o al menos se paraba debajo de nuestro arco.

En cambio el ex Boca y por supuesto Cremoso Ezequiel Medrán fue cauto y me recordó aquel partido de la campaña del ascenso contra los sanjuaninos cuando en Rafaela por más plegaria que hubo no pudimos acceder al Monasterio y el uno de los cuyanos nos atajó todo. Con dos figuras en los arcos, aquel partido, como el de ayer, terminó en cero.

Y eso que teníamos a Forestello adelante, y a Gandín, que alguna vez pareció imitar a Fabbiani por su figura un tanto ensanchada, pero que a diferencia del ogro en River, nos llenó de alegrías con sus goles.

“La alegría del fútbol bien jugado es lo que hace falta. Este Atlético no toca bola”, arrancó y no paró el Vitrola Ghiso, ex River y exaltado, como los ex Millonarios que llegaron a la Crema de su mano, Toranzo y Villalba. El primero endulzado con el Huracán de fútbol, y contento por su reciente gol. (Diferente de aquel que hizo contra Aldosivi, que hubiese destrabado el cerrojo de ayer).

Y no podía faltar el gran Cachín, uno de los ex bosteros, quien aportó el vino, y ahí la tarde empezó a complicarse, como el partido. Socarrón, Comizzo me comentó guiñando el ojo: “¿Viste? Estábamos para las copas”, y a mi ídolo Bahl se le piantó un lagrimón por sentirse por primera vez tan cerca de ellas.

Juan Amador, otro ex Millonario y Cremoso, infló pecho y afirmó que con él como DT, de local el triunfo de La Crema hubiese estado garantizado, a pesar de que después de visita no ganaba ni un partido de truco en la concentración.

Cuando el balón empezó a rodar en Barrio Alberdi yo estaba más picante que el Speedy González con pelota en profundidad, y mareado como si hubiese recibido un cabezazo de Testa, así que por momentos estuve desorientado como Guaymas cuando llegó a Rafaela. Otro que vino de River… y eso que nosotros le dimos a Gonzalo, quien marcó un gol en la reserva justamente contra Boca, pero no supieron aprovecharlo, y no le brindaron muchas oportunidades.

Los que habíamos brindado en la previa éramos nosotros, en la reunión, y con un buen vino sanjuanino, pero después ya no hubo motivos para seguir bebiendo y lo único que me quedaba por tomar era mi cabeza, por el dolor que tenía por este empate, y por saber que otra vez se nos escapaba la chance de acercarnos a lo más alto… un clásico.

Con todo respeto y cariño.

¡Salud Pueblo Cremoso!

A.R. Celestini.

SIN SORPRESA

Foto histórica del equipo de Atlético en primer partido en el Nacional B, fue ante Dep. Armenio el 12/08/1989, y también se jugó en cancha de Platense y terminó 1 a 1, el gol lo convirtió Marcelo Fuentes.

Por una animalada lleva su nombre el Club Atlético Platense, cuando un grupo de jóvenes apostaron y ganaron una carrera de caballos a través del Stud “Platense”, destinando la suma obtenida para financiar la creación del equipo.

Por una animalada del uno local, La Crema rescató un punto en la agradable tarde de Vicente López. El guardameta anfitrión no quiso ser menos que el golero visitante y terminó haciendo la gran Burela frente a sus hinchas, pidiendo disculpas y asumiendo la responsabilidad del tanto, que a pesar de todo quedará bajo el nombre de Zampedri.

Inmediatamente se me vino a la cabeza aquella tarde del 0-3 en Defensores de Belgrano cuando el veterano arquero se dio vuelta para pedirnos disculpas por su paupérrima actuación. Si hubiésemos sabido que luego de esa desgraciada tarde comenzaba la era Barovero, además de disculparlo lo habríamos ovacionado y sacado en andas del estadio.

Esta tarde a Capogrosso le ganó Vega, en un campo de juego enrarecido para los arqueros, a pesar de que estaba en mejor estado que aquel del año 1908, cuando Platense en su cancha cercana al río y con mucho barro se ganó el apodo de “Calamares”, ya que allí según un periodista de la época los jugadores tenían sus mejores actuaciones y “se movían como Calamares en su tinta”.

Pues podrían haber regado la cancha, tirado nieve, arena o fuego, porque el sábado pasado los dos equipos han demostrado en el terreno un espectáculo muy pobre, sólo eclipsado por las figuras de los guardametas, quienes comprometidos por brindar emociones a una tarde sin brillo, sacaron a relucir sus virtudes de malabaristas, con una red de fondo que aguardaba sedienta.

Pobre partido de fútbol hemos visto con Vladimiro subidos a un poste de luz ubicado en la General Paz, sintiéndonos más inseguros que con Capogrosso en la valla. Intenté acreditarme en la semana pero estuve más lento que Cantoro. Quisimos entrar diciendo que éramos parientes de Zunino pero nos cerraron el paso con el mismo ímpetu con el cual Walter revoleaba el balón a la tribuna. No se si porque no nos creyeron o porque sí lo hicieron.

Feo cotejo hemos visto, como los colores del club rival, marrón como el futuro de nuestro equipo de no mediar una mejoría en los desafíos que debe afrontar fuera de Rafaela. En definitiva nos llevamos lo que teníamos merecido, lo que, nos guste o no, fuimos a buscar: un puntito, pequeño, como se veían los jugadores desde la torre de luz de la autopista, y que con el paso del tiempo y de los otros resultados del fin de semana se iba achicando, como nuestro presupuesto de viaje al pasar por Unicenter a hacer las compras de Pascuas.

“Falta huevo” me había gritado Bahl mientras los jugadores se tomaban uno de los descansos adicionales otorgados por el árbitro. Pensé que se refería al partido, pero luego me hizo notar que se trataba de la ausencia del tradicional chocolate de Pascua, que el hombre del gol quería llevarse de regreso.

Lo cierto es que a esa altura del partido, por la posición en la cual estaba y debido al fastidio por lo que veía en la cancha, los míos ya estaban bastante rotos y derretidos. Es que estuve rápido como Bieler para definir y compré un par cuando paramos en la ruta, vencidos como los brazos del Plumero Gómez de tanto hacer laterales, pero regalados como Comizzo saliendo en falso del arco.

Ya en el viaje de retorno, cansado como la Vieja Moreno luego del calentamiento previo, y conversando con mi ídolo Vladimiro, me comentó: “falta la sorpresa”. A lo cual contesté: “Sí, puede ser, no tenemos variantes del medio para arriba”. Pero el Paladín del gol me miró desentendido, y se agarró la cabeza al verificar nuevamente que su huevo estaba hueco y absolutamente vacío.

Decepcionado culminó la jornada mi amigo y compañero de ruta, al igual que yo al ver la tabla de posiciones y saber que todos se nos fueron un poco más lejos. Con empate en uno terminó la historia en el estadio de Platense. El mismo resultado que se dio también en cancha del Calamar cuando jugamos un partido histórico el 12 de agosto de 1989. En aquella oportunidad enfrentamos al Deportivo Armenio por la primera fecha del Nacional B, nuestro primer cotejo en la categoría, y el autor del gol Celeste fue ni más ni menos que Marcelo Fuentes.

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini


SUEÑO PESADO

Sí, está bien, yo entiendo que jugamos contra un equipo que viene tambaleando como Cachín luego de celebrar un campeonato, y que por momentos se muestra más vulnerable que Burella con los pies atados.

Entiendo que era un partido accesible y que quizás hasta lo ganábamos con Agualimpia y Ayoví en patines, una dupla incomparable como la que conforman Henry y Etó en el Barcelona. Pero a Atlético las cosas le cuestan un poco más que a los Catalanes, y los hinchas bien lo sabemos, sobre todo cuando se presentan estos encuentros ganables de antemano, pero en los cuales más de una vez la historia se nos termina complicando y no podemos quedarnos con los tres puntos.

Era clave la llegada del primer gol, y vaya si apareció rápido, como estuvo López en el partido, enchufado, luego de un pase gol de Carniello del estilo Diego Alarcón, revoleándola de abajo y que se arreglen adelante. Sin embargo, tuvimos que esperar bastante para empezar a sentir que el partido estaba asegurado, con el gol que premió a un jugador que viene cumpliendo como Ribolzi y dos conquistas que merecía Fraire, como para dejar bien en claro que tiene que ocupar un lugar en el equipo.

Y para decorar el resultado y su regreso, la pincelada de Iván, quien definió picándola por encima del arquero, como lo hacía Vladimiro Bahl en el potrero, en este último caso no por voluntad propia sino debido al efecto de alguna piedra, roca o formación volcánica que se presentaba en el terreno de juego que vio nacer al platinado amante del gol.

En definitiva, y si ustedes me permiten cierta licencia para esbozar algo de lo más íntimo de mi ser y que tengo contenido hace un tiempo, con todo respeto: me pone muy contento haberle clavado cinco pepas a estos tipos de amarillo y negro que desde aquella tarde horrible de Bahía pasaron a integrar la lista de equipos indeseables. A pesar de que los integrantes son otros y por más que no sirva para remediar aquel disgusto, uno siente que se desquita de alguna manera.

Además no veníamos derrochando goles precisamente, y de hecho la parte de creación y llegada al tanto era de lo más preocupante desde el reinicio del torneo para Atlético, que en varios partidos sólo lograba generar una destacada ofensiva hacia los ojos de sus hinchas y hacia el fútbol en general, pisando el área rival menos que un juez de línea.

Por eso también se justifica la alegría del sábado, porque si bien le ganamos a un equipo que está rindiendo menos que un plato de achuras en manos de Bazán Vera, no siempre se puede meter cinco goles

Sin embargo, yo soy un tipo jodido, rebuscado, tal vez producto de esta pasión- sufrimiento que uno tiene por su amado club, y eso deriva en un estado de ánimo a la vez alegre por la levantada y también dudoso por saber qué puede pasar de aquí al final del campeonato, y si seremos capaces de seguir prendidos en lo más alto. Y entonces cierro los ojos y me viene la pesadilla verde de aquel 0-5 en Caballito, y vuelvo a cerrar los ojos y aparece la alegría del sábado en Alberdi. Y como a mí me gusta recordar, podría hablar de aquella goleada también por cinco contra Platense, justo nuestro próximo rival, que tiene menos puntos que Chirumbolo luego de su operación.

Pero no, yo soy tan jodido que los voy a dejar con un recuerdo que caló hondo, como toda caída por goleada, que fue la otra derrota por 5 a 0 que sufrió la Crema, en la temporada 93/94, cuando perdimos en el Jardín de la República frente a Atlético Tucumán. Aquella noche de viernes lo sufrimos nosotros y quienes salieron a la cancha: Goyén, Rubén “El Plumero” Gómez, (me pongo de pie) Levrino, Cecilio López y Dalmasso; Ávalos, Cristofanelli, Vaudagna y el “Nano”Clementz; Selenzo y Victor “Gracias por tantas alegrías” Grillo. El DT de aquel equipo fue Carlos Biassutto.

Una noche negra, a pesar de unos cuantos nombres interesantes en la formación de Atlético. Un equipo que seguía luchando para escapar de la zona baja en los promedios, y que en poco tiempo iba a lograrlo de la mejor manera, transformándose en protagonista del torneo, para pelear bien arriba, mediante aquella inolvidable campaña del 94/95.

Pero mejor abro y cierro nuevamente los ojos, y me quedo con los goles de Juárez, contra Platense aquella vez y contra Olimpo ahora. Y ya son casi las cuatro de la mañana, y me quedo dormitando como Vladimiro aquella otra noche mágica, de luna llena, cuando tirando gambetas con la almohada soñó aquel golazo que luego convirtió en realidad y en el arco, con la nuca y con la espalda, jugando para mi querido Atlético Rafaela.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini


ES LA HORA DE JUGAR

“Haaagan, hagan un gol, hagan un gol, haaagan hagan un goool… recuerdo que gritaba la gente de ambas parcialidades a sus jugadores en un partido de Primera División entre Platense y Ferro en Vicente López, un lunes a la noche. Imaginen cómo andaban esos equipos para que dos hinchadas rivales se mancomunaran en ese grito desesperado, e hiriente como remate de Maurito Laspada en los testículos.

Así podía haber recibido la gente de Atlético a sus once representantes en Barrio Jardín, producto de su sequía goleadora en esa condición. Pero el público visitante sigue privado de poder ingresar a una tribuna, como Vladimiro era privado por el destino y los técnicos de ingresar de arranque a un campo de juego. Y justamente con Bahl, el emblema del gol, nos hicimos presentes en La Boutique, en una platea más caliente que salida de vestuario de Piazza.

La cuestión es que Atlético llegaba con un pequeño envión luego de vencer a la Comisión de Actividades Infantiles, que más que nunca hace honor a su denominación, poniendo en cancha varios chicos del club, algunos incluso en edad escolar según pude percibir en la entrada en calor cuando los escuché cantar canciones de Piñón Fijo mientras bebían una chocolatada para apaciguar el intenso calor de la jornada.

Lo cierto es que nos quedamos con los tres puntitos, merecidos en definitiva pero sin jugar bien, a pesar de los comentarios que podamos recabar si vamos a las Fuentes, que difieran bastante del famoso termómetro del hincha, que alcanzó temperaturas importantes el martes y explotó en silbidos y cantos no precisamente de niños, surgidos desde un público que por momentos se torna más exigente que la famosa platea San Martín de River, la siempre crítica parcialidad de San Lorenzo o la inconformista platea del Amalfitani. Claro que en nuestro caso está más que justificado, luego de habernos llenado el paladar futbolístico con jugadores de la talla de Agualimpia, Agotegaray, El Plumero Gómez, Santoro, Andrés Bogado, Victor Godoy y Guillermito Larrosa, sólo por nombrar algunos de los artistas del balompié Celeste.

Puedo intuir que esa furia contenida provenga también de la derrota histórica en Caballito, o quizás la imposibilidad de recuperarse contra los del Puerto Marplatense, cuando nuestra ineficacia goleadora navegó hasta casa en un mar de indefiniciones, propias de un pescador histórico como lo era por ejemplo Leonardo Iglesias, quien tuvo en Rafaela menos “Pique” que Césaro luego de pasar por una marisquería de La Felíz. Pero ojo que si hablamos de comida tal vez la furia también haya surgido en parte por el alto costo que muestra el combo chori – gaseosa, casi tan preciado como la dupla Gandín – Forestello. No estaría mal devaluarlo, como se hizo con el préstamo del Fede García para que se tome el buque luego su inoportuno proceder en Bahía.

En definitiva, los pibes de la CAI se quedaron cortos para llevarse un puntito como quien se lleva un regalo valioso de la piñata, y no pudieron con algunos de los niños que puso la Crema y que rindieron bien, como Carniello y Fontanini muy firmes en defensa, el impulso y la actitud protagónica de Fraire, una jugada madura de López, que no pudo resolver muchas, pero que en esa le sirvió más de medio gol al benjamín Depetris. Todo acompañado por un partido interesante de Ribolzi y el resto de un equipo que al menos tuvo reacción, y con aciertos y errores pudo salir de una difícil situación.

Quien reaccionó extraño en ese partido fue Menghi cuando saltó a la cancha, cual si fuera un Ring, empujando a sus rivales y jugando al límite. Se ve que esa adrenalina Semino – Celayística lo convenció al DT para darle el puesto en Córdoba, donde como ya se dijo el escenario ardía, como los botines de Vladimiro de tanto calentar del otro lado de la línea de cal.

Y fue Menghi quien abrió el marcador y cerró la cuenta, muy cara y valiosa a nuestros intereses por tratarse de Tallarines, con un comensal menos y un sabor que habíamos olvidado como el del triunfo de visita. Con una Salsa revuelta en la platea y con mi ídolo la “Saeta Rubia” en riesgo, quien confundido por la parcialidad local con Cobelli o tal vez su blonda mujer, debió salir del estadio a los saltos como el Cabrito de Piñón, y al grito de no me peguen soy Vladimiro.

Yo me mantuve inmutable como Burella cada vez que se comía un golcito. Pasa que luego del triunfo contra los de Comodoro me compré la camisa de Fuentes, que viene con un efecto relajante que te duerme como patada de Huguito Barrientos. Me voy tranquilo de Córdoba, pero ahora que veo la tabla y estamos otra vez por arriba, se que voy a sufrir más que antes, y ni rompiendo una camisa de fuerza, o con la del Narigón, con todo respeto, voy a poder liberarme de esta locura por el Celeste.


Saludos.

Arnaldo Rafael Celestini

NOS TIENEN ALQUILADOS

No es que uno sea cabulero vio, pero a veces tomo ciertos recaudos y ante situaciones un tanto críticas recurro a diversas estrategias misteriosas para afrontarlas. Lo aplicaba El Narigón Bilardo, por ejemplo haciendo sonar un teléfono en el vestuario antes de cada partido en Mexico 86, o el Mostaza Merlo con sus cuernitos y el Paso a Paso del Racing Campeón. Lo hacía Vladimiro Bahl, calzándose los botines cambiados de lado y atados uno a otro para mantener su puesto en el banco. Entonces, considerando la racha negativa de mi querido Atlético fuera de casa, y ante la inminente llegada de un nuevo encuentro en es ámbito, me vi prácticamente en la obligación de actuar. Sobre todo si tenemos en cuenta que el partido se jugaba en Buenos Aires, lugar al cual reniego de viajar, y particularmente si tengo que ir al barrio de Caballito, a esa fortaleza, un poco venida a menos y aún de tablones gastados , pero al fin y al cabo fortaleza inexpugnable ante cada presencia de nuestra Institución.

Claro que uno tampoco puede dejar de recordar lo que allí sucedió esa tarde calurosa de sábado cuando luego de un partidazo inolvidable el Chipi metió uno de los goles más gritados del Celeste Campeón y le ganamos a Argentinos Juniors mucho más que un partido de fútbol. Pero qué lejos queda eso y cuánta adversidad en cancha de Ferro tras aquel encuentro, como si estuviéramos pagando en cuotas ese resultado que prácticamente nos daba el primer campeonato. Todavía está el botín de Machín incrustado en la puerta del vestuario, las manos imbatibles de Medrán en el arco y algún que otro Cremoso que quedó tirado en el piso pensando que estaba soñando.

La intención de revertir la racha negativa me llevó a actuar rápidamente, cómo lo hacía Raúl González con sus pies, como lo hacía Carlitos González con su cabeza, o la vieja Moreno subido al TGV francés. Así tuve la ingeniosa idea de alquilar uno de los famosos departamentos del edificio lindero a la cancha de Ferro, para observar cómodamente el partido y sin tener que pisar un escenario esquivo como remate de Aveldaño.

Pude reunir el dinero gracias a la colaboración de mi ídolo Vladimiro, quien en esta oportunidad vendió un pedacito de su melena, el cual tenía guardado tras convertir con la nuca y parte de su cabello para Guillermo Brown de Puerto Madryn, tanto que luego fue anulado porque el balón estaba pinchado cuando traspasó la linea de gol, seguramente afectado por el contundente nucazo del malabarista del Bahl-onpié.

Además aportaron varios ex Atlético que se acercaron al monoambiente para presenciar el partido: Marcelo Barovero sumó como siempre, al igual que el Pipi Araujo; Bazán Vera y Césaro pusieron la comida, aunque se la llevaron casi toda, Cólzera prefirió verlo solo, Burella vendió como nuevos los guantes que usó en Atlético y Gonzalo del Bono lo vio sentado, desde afuera… ¡que triste es verlo lejos cuando observamos lo que pasa adentro de la cancha! Sí, porque por más que estire mi discurso y les hable de todo lo que sucedió antes de los noventa minutos, no puedo dejar de definir lo que vi de Atlético ayer en caballito con unas pocas letras: HORRIBLE.

Hacía tiempo que no veía una actuación tan mala de mi equipo, en todas sus líneas. Desde el arquero hasta el delantero de punta, incluyendo a quienes ingresaron en la segunda etapa, no se salva nadie.

Luego de dos goles de fácil concreción con pelota parada, el local hizo lo que quiso con una visita que directamente estuvo ausente en la cancha, como yo en la tribuna, como Chirumbolo casi toda la temporada que pasó en Atlético.

Sólo dos situaciones de riesgo para el Celeste, una para Visconti que dentro del área y frente al arquero no alcanzó a conectar, y un remate de Cravero que se fue desviado. Pobrísimo para un equipo que me transportó de inmediato al desconcertante conjunto dirigido por Juan Amador, en aquellas tristes y solitarias jornadas de visitante, cuando nos derrotaba hasta la quinta de Estación Quequén, con todo respeto hacia el recordado club verdolaga.

Verde fue la tarde, roja de vergüenza mi cara en ese balcón trágico que alquilé para ver a Atlético, por el cual pagué más de lo que invirtió el El Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente por El Jony Belforte.

Y lo verdaderamente triste es que toda esta movida que organicé resultó fallida como partido dirigido por Bassi y Pascualino juntos.

Mientras el árbitro, al fin, se compadecía de nuestro destino, y gracias a la plegaria de Mendoza y Pietravallo, hacía sonar el silbato luego de noventa minutos que parecieron ciento treinta, tocaban el timbre en el departamento. El dueño me acercaba las facturas de teléfono, ABL, Aguas, y la televisión por cable. Y para colmo no pude cambiar de canal en toda la tarde. Estoy en deuda, como lo están todos lo integrantes del plantel de Atlético, mi querida Crema, que ha vivido una de las peores tardes en mucho tiempo.

Con todo respeto y cariño.
Decepcionado, pero Celeste aunque me cueste.
Arnaldo Rafael Celestini.

TENÍA QUE VOLVER A CASA

Peleado, intenso, pesado, desesperante y reñido, podrían ser adjetivos calificativos de un primer tiempo malísimo frente al Quilmes Athletic Club, pero sería describir demasiado de un arranque que no lo merece.

Las letras iniciales del relato hacen referencia a mi delicada situación estomacal luego de mi peripecia tucumana y una vuelta en tren más frustrante que el regreso del Miliki Jiménez a nuestra querida Institución.

Empanadas, milanesas, jugos de viaje y algún que otro aperitivo hacían eclosión en mi cuerpo como patada de Ruiz Díaz con botines de campo mojado.

Ante semejante situación debo reconocer que estuve a punto de abandonar el estadio al compás de un grito desesperado como el del Lucas Bovaglio cuando metía un gol. Y convengamos que el desarrollo de los 45 iniciales no hacía más que aumentar mi incomodidad, similar a la que sentiría Victor Soria en el banco Celeste a la espera del llamado de socorro.

Yo estaba cerca de pedir algún tipo de salvataje, y Atlético parecía que también. Un equipo perdido, que no lograba hilvanar una buena jugada ni podía controlar en el mediocampo los avances rivales. A esa altura, tal vez mimetizado con el rendimiento de mi querido club, sentía que tampoco podía tener control de mi cuerpo, y no hacía más que esforzarme por contener el peligro, al igual que una defensa a punto de quebrarse. Y ojo que los visitantes no proponían demasiado, pero al menos tenían la pelota más tiempo y la voluntad de llegar al área rival. Y así consiguieron la ventaja parcial y terminaron de decorar una etapa oscura para la Crema.

Mientras tanto, yo me mantuve estoico en el lugar, ahora más preocupado por la derrota que por lo otro. Debo decir que vivo los partidos de mi equipo bastante nervioso, y presiento que con unos grados más de temperatura corporal que la habitual, pero cuando nos meten un gol, ese golpe me afecta como un sedante, y por un instante me invade una extraña calma, como la del Topito Sánchez al patear un penal.

Sin embargo, en el entretiempo, algo me advirtió nuevamente de mi estado delicado: el olor de los choripanes no me tentaba. Ni hablar de probar uno. ¡Qué desgracia! Todo me salía mal, como a Iván y a Ribolzi, en quienes confiaba para generar algo del fútbol que nos está faltando del medio para arriba. Pero esa tampoco era su noche. Y pensar que podría estar hablando de tantos recuerdos de partidos contra Quilmes, como aquel del reducido cuando de la mano de Ezequiel Medrán y los pibes ponen huevo clasificamos a la siguiente ronda, o aquellos durísimos enfrentamientos con no tan buen final cuando veníamos de ser los mejores en Concepción del Uruguay, y por supuesto ese heroico 3 a 3 de domingo a la mañana en Buenos Aires.

Será por eso que en plena crisis de entretiempo, íntimamente, además de una agitación similar a la que sentí cuando el Yagui metió el cuarto gol en La Plata contra Gimnasia, también percibí que algo bueno podía pasar en la segunda etapa.

Pero no imaginaba que un Gil que estaba afuera y entró casi sin que lo inviten se iba a tomar toda la cerveza (esta metáfora nunca usada en el periodismo deportivo se la dedico al diario Olé) para hacernos delirar a todos en pocos minutos, como deliramos aquella vez en el bosque con el 4 a 3, como nos enloquecemos cada vez que Atlético llega al gol, ni más ni menos, después de tanto tiempo sin convertir. Porque de la mano del jujeño el equipo recuperó la actitud, fue al frente con decisión y con ideas, y contagió a todos, así como Vladimiro Bahl contagiaba, de risa y mediante algún comentario socarrón, a sus entrañables compañeros de banco.

Y entre los relevistas había más, porque Aldo Visconti también entró derechito como remate de Heinze de media distancia y en un instante mágico como zurdazo al primer palo de Toranzo, pasamos a ganar una historia que siempre nos favorece, pero que esta noche pintaba adversa como gol en contra de Lobos.

Al fin Atlético pudo aprovechar al máximo las situaciones generadas, y eso te da más confianza que tener a Medrán en el arco. Y si del arco no hablo mucho es porque el uno esta vez cumplió, y si bien aún necesita más tiempo para afirmarse, resolvió bien cuando se produjeron desacoples defensivos.

Por momentos me parece que el equipo necesitaría serenarse e intentar tener más la pelota cuando estamos arriba en el marcador, afirmarse en defensa, como se hizo con el ingreso de Julián Fernández, ya que sino se expone demasiado, por ejemplo ayer cuando Cafú Zbrun se mandaba al ataque por su lateral y el partido estaba 2 a 1 y 3 a 1 a favor. Pero claro, estaban todos entusiasmados con la levantada, como cada uno de nosotros.

Párrafo aparte para el Mariscal Carniello. Gracias por jugar en Atlético. ¡Maradona!: no te llevaste al Pipo Cáceres en su mejor momento y ahora está un poco caído como el pelo del otro Pipo, Gorosito, pero atento que Oscar es argentino, y qué golcito metió. Lástima la amarilla… Toia, perla negra, ¿por lo de recién? No, por lo de Bahía Blanca, ay ay ay, me acuerdo y me agarro un disgusto, y los sentimientos de dolor por aquello y alegría por el triunfo de ahora se mezclan, como se mezcla todo otra vez en mi estómago, ¡sacame la roja hermano que no aguanto más!

Transpirando la camiseta como el Hugo Barrientos, luego de los 90 minutos encaro para casa con un paso de extraña habilidad como gambeta de Martín del Campo, ni despacio ni rápido, midiendo los pasos. Y al fin alcanzo la meta, qué felicidad, no hay como volver a casa, y si no pregúntenle a Atlético.

Con todo respeto y cariño
Arnaldo Rafael Celestini.

ES HORA DE SUBIRSE AL TREN

6:38 am del miércoles, al borde de la ruta 34, aguardando por la camioneta que nos llevaría al norte para ver a Atlético enfrentando a los tucumanos. A mi edad por momentos creo que no estoy para estas corridas, me siento exhausto como Cristofanelli horas antes del retiro y desgastado como cabellera de Levrino de tanto despeje, pero la invitación de Vladimiro Bahl era tentadora como choripán de entretiempo. En instantes pasarían camino a Salta varios ex compañeros del sutil delantero Cremoso que nos ofrecieron transporte hasta San Miguel. Así arribaron, según lo pactado y con más alcohol que 21 de junio a la noche, El Tanque Alfredo González, El Tigre Amaya y El Chato Rosas. Inmediatamente subimos al vehículo conducido por el ex volante jujeño, arriesgando más que el Pichón Juárez al borde del área.

Luego de 22 horas y aproximadamente 18 paradas, llegamos al Jardín de la República el día del match frente al Decano, en un viaje tan largo como pase en profundidad de Galleguillo con las dos piernas juntas.

Apuramos un desayuno liviano mientras leíamos en la Gaceta la expectativa local por la presentación del equipo de la ciudad, que pelea en lo más alto, pero yo me sentía confiado como Barovero en un arco y ahí mismo acordamos con Vladimiro cenar en la elegante localidad de Yerba Buena si ganábamos, o unas ricas empanadas en caso de empatar. Aclaro que las derrotas de Atlético me provocan un estado de general malestar que incluye el cierre parcial de mi estómago, por lo tanto, no había discusión en caso de perder esa noche. (Ojalá Césaro o Bazán Vera sintieran este síntoma por algún equipo, seguido de una racha de ese club, similar a la del Celeste en primera).

Luego de un día agitado, en el cual visitamos a varios admiradores de la Saeta Rubia por su pasado en la Ciudadela, de degustar unas sabrosos sánguches de milanesa en el Parque de la fecha patria de julio, y de llevarnos la tradicional postal frente a la Casa Histórica junto al histórico relevista Atletiquense Bahl, nos preparamos emocionalmente par ver el encuentro de Atléticos. Y mi compañero de viaje se preparó especialmente, ya que asistió disfrazado de Godinovic, debido a su similar cabellera, y al riesgo que implicaba que un ex Santo se presentara como tal en el estadio Monumental.

Al poco tiempo del pitazo mis expectativas de cenar en Yerba Buena se fueron escurriendo como Marito Vera entre los rivales. Nuestra Crema tuvo menos arranque que Edgar Bogado en zancos y nos pasaron por arriba. Si hasta nos salvamos de un penal, desviado al palo por la mirada penetrante de Capogrosso y antes por la atolondrada actitud de un futbolista local, quien invadió la zona como nos invadían los tucumanos en ese lapso del juego. Si hasta una Pulga se animó a tirar una chilena para probar al esbelto guardameta visitante, generando una reacción magistral, que calmó los corazones celestes y el grito contenido del hincha hacia el uno, quien recibe la mayor atención del simpatizante por estos días.

Lo cierto es que después de unos minutos de asedio, la presión fue disminuyendo, y si bien no tuvimos una gran mejoría, llegamos con riesgo al arco rival, con una linda maniobra de la dupla Ma-Ló (aunque a pesar de la sequía seamos optimistas y pongamos Lo-Má), que terminó con un tiro elevado de Jonathan.

Parecía que el sufrimiento terminaba, pero no fue así, ya que en el entretiempo, uno de esos hinchas que van especialmente a una cancha a desahogar todas sus angustias, increpando al rival de turno y a veces a sus propios jugadores, y que conoce al dedillo el historial de cada adversario, sobre todos sus miserias más recónditas para utilizarlas como agravio, tuvo la fortuna de reconocer a mi ídolo Vladimiro sentado a pocos metros, tal vez porque el disfraz de Godinovic se parecía más a Demaldé, lo cual creó en el delantero un crisis de identidad, o quizás porque el ex Celeste dejó entrever la tira de su sleep rojo con el escudo de San Martín, que usara habitualmente para enfrentar al Decano a modo de cábala.

Desde ese instante sólo recuerdo muestras de agravio, provocaciones e incluso algún coscorrón del estilo Christovao. Allí no tuve más que cerrar los ojos como Aquilino cuando definía, encomendarme al mecías Pietravallo y desaparecer como Leonardo Abálsamo.

Cuando llegamos al restaurante de Yerba Buena el partido estaba terminando, aunque pudimos ver un par de aproximaciones de Atlético, una mejoría en el juego, y la habitual falta de gol. Y a la falta de recursos para llegar a la red, se repitió también nuestra ausencia de recursos para costear el viaje. Por suerte el maquinista del tren que salía de Tucumán era jujeño, y aceptó llevarnos a cambio de la foto que nos había obsequiado el Chato Rosas..

04:28 am del lunes, Colonia Dora, Santiago del Estero, estación de un ferrocarril más impredecible que Belforte con balón dominado. Aprovecho la cercanía de un cyber para contarles mi visión de nuestra querida Crema, tribunera como palomita a ras del piso de Testa.

Con un poco de viento a favor llego para partido del lunes contra Quilmes.

Mis Respetos y Cariños

Arnaldo Rafael Celestini.

¿A QUIÉN LE GUSTA VOLVER DE LAS VACACIONES?

Le dije a mi ídolo Vladimiro Vahl, ¿te parece cortar ahora las vacaciones? ¿Volver en este momento, justo cuando estamos causando sensación en el juego del Tejo playero acá en Mar Azul?

Pero el delantero de paladar exquisito (de tanto morfarse goles), me insistió con que peguemos la vuelta, tal vez por la falta de recursos para seguir alquilando (si hasta tuvimos que empeñar los sleeps que Vahl usó en su debut en San Martín de Tucumán; ya que por suerte la dueña era del Ciruja y admiradora del carilindo atacante). Tal vez me insistió en pegar la vuelta porque el campeonato de tejo, su deporte al fin correspondido, le quedaba chico. O quizás porque sabe que no puedo evitar estar cerca de mi querido Atlético.

Entonces saldamos nuestra cuenta y nos marchamos con rumbo directo a Caballito. Sí, a caballo nos volvimos porque no había un mango, hasta que en un parador nos encontramos con Huguito Barrientos, quien nos dio una mano para llegar a Buenos Aires, aunque sabemos que el Hugo está más familiarizado con las patadas.

Y arribamos a tiempo para el partido contra el puntero del Nacional. Y tuve la suerte o desgracia de presenciar los noventa minutos, rodeado de Funebreros, y así pude advertir cierto resentimiento y odio hacia nuestra querida institución. Al parecer están algo dolidos por aquel año en que los dos descendimos de categoría. Y el hincha tiene memoria para lo que le conviene, porque recordaban insistentemente nuestro partido con River y el penal pateado por Juárez, blanco preferido de las agresiones verbales. Aquel día fuimos condenados, incluso por un sector del periodismo que insólitamente se mostró escandalizado por pactar ese empate que nos servía a nosotros y al Millonario, como si hubiésemos sido los primeros y únicos participantes de un hecho así en el fútbol, cuando al mismo tiempo en Santa Fe, Chacarita, heroicamente y gracias a su fútbol de alto vuelo, el mismo que le permitió hacer una campaña inolvidable, daba vuelta su encuentro frente a Colón, obteniendo tres puntos, de manera transparente como el color negro de su casaca. Pero igualmente nuestro puntito los hizo descender sin chance de desempatar en un mano a mano. Como aquel cara a cara que habíamos tenido poco tiempo atrás, cuando a través de una linda demostración de fútbol, en su propia cancha, los derrotamos 3 a 1 con tres goles de Villa y un casi cuarto que no se todavía cómo se lo perdió. Claro que el hincha del Tricolor no debe, o no quiere recordar este hecho, tal vez el inicio del fin. Pero así pasa con todas las parcialidades. Yo por ejemplo no puedo recordar ni pensar en los innombrables del sur de Buenos Aires que nos mandaron de nuevo al Nacional en aquellas tristes jornadas de Mar del Plata y Rafaela. Heridas del fútbol, como la que tienen los hinchas de Chaca, que desde entonces cada vez que los visitamos nos dan una linda paliza como venganza, aunque no les alcance para olvidarnos ( 0-4 en 2004/2005, 0-3 en 2006/2007, 0-1 en 2007/2008, y la excepción de 2005/2006, cuando con la magia de Gonzalo y compañía ganamos 3 a 2 en Almagro).

Pero este arranque, créame, a pesar del 0-3, fue más una paliza anímica que futbolística, con una goleada mentirosa como gambeta de Larrosa, porque los locales aprovecharon casi todas las situaciones de gol que generaron, aprovechando un jugador que se destaca por el resto como Alustiza y con la simple receta de estar muy bien parados del medio hacia atrás, ordenaditos todos como cabellera de Marczuck, y dejando sin ideas a Atlético para generar peligro. Porque la Crema por momentos tuvo más posesión de pelota, la jugó bien, con criterio hasta tres cuartos de cancha, pero de ahí para adelante nunca se le cayó una idea, fue menos ofensivo que Guaymas con los ojos vendados. Si lo más peligroso por momentos fueron los remates de Cravero desde su casa, que sirven como recurso, pero no como único argumento para llegar al arco de enfrente.

Ya está, se perdió en el reinicio, hay tiempo para reaccionar, y para seguir analizando el juego de nuestro equipo. No quiero darle ya en la primera fecha el premio Burela a nuestro guardavallas, no quiero disfrazarme de San Filippo, quiero creer que fue una mala jornada y que de ahora en más va a demostrar más seguridad, porque en la noche de Caballito hasta Vladimiro me dijo que se animaba a patearle a nuestro uno, aunque seguramente la pelota se iba a ir besando el palo, de la bandera de un hincha apostado en el codo de la tribuna.

Con todo respeto y cariño

Arnaldo Rafael Celestini


CARTA A PAPÁ NOEL

Querido Papá Noel:
Me llamo Arnaldo y con todo respeto y cariño le escribo para saber si me he portado mal en los últimos días o bien este cierre de campeonato de mi querido Atlético de Rafaela ha sido un castigo por sus inclinaciones futbolísticas adversas. Con ese color feo con el cual se viste ya veo que no tiene un gusto muy parecido al mío.

Tampoco lo tiene Reusch, inventando colores nuevos para una camiseta que cada vez se relaciona menos con la esencia de mi club. Pensar que el Celeste y Blanco combinan bien, como Forestello y el Topito Sánchez, y sería tan fácil diseñar una linda camiseta; pero no, se empeñan en agregar colores, dorado como cabellera de Demaldé, o esa combinación de naranja que resalta más que patada del Nacho Celaya, junto con el Celeste, haciendo una mezcla que combina menos que Galleguillo y la Vieja Moreno.

Por suerte se acordaron un poco y metieron un diseño Celeste y Blanco, va, creo que son esos los colores que se alcanzan a percibir debajo del estampado de Sancor, ancho como Césaro, por lo menos hasta que desaparezca como Piazza.

Supongo que los dirigentes pusieron a las chicas para distraer al presentar la indumentaria y que las críticas no sean tan fuertes, pero a pesar de que tenían más suerte (por no decir trasero que queda feo) que equipo de Cachín Blanco y una linda delantera como Atlético con Grillo y Puchetta, uno quiere tanto a sus colores que también mira la casaca. Pero no se agarre la cabeza Noel, no voy a ser tan turro de pedirle de regalo la camiseta, ya que con lo que cuesta lo dejaría seco como patada de Cristovao. Tampoco le pido que me mande un Reno en lugar de Plana, porque lamentablemente el sucesor natural de Vladimiro Bahl se aleja de la Institución, naturalmente porque no hizo nada, o quizás nadie supo interpretar su estilo. Pero hablando de estilo, lo que sí podría pedirle es que lo deje un tiempo más a Gonzalo del Bono, pero adentro de la cancha. Creo que sería más útil, aunque entiendo que para eso mejor debería escribirle a Fuentes, pero no quiero que se ponga nervioso, o a la dirigencia si es que aceptan dialogar con alguien, o al mismísimo goleador, a quien extrañaré por tantas alegrías que nos dio. Creo que los que regalamos demasiado fuimos nosotros sin poder hacer jugar a Gonzalo o Iván por diferentes razones.

Aunque no todo es crítica, y reconozco que se ha conformado un equipo interesante con algunos refuerzos que han rendido mejor que en las temporadas recientes, sumado a algunas apariciones importantes como las de Fraire, Sara o Fontanini, y la reafirmación de tipos como Oscar Carniello ( lo mejor que tiene el Celeste en este momento, líder como Levrino, tiempista como el Pichón Juárez, lo cual lo convierte afortunadamente y lamentablemente en vendible en lo inmediato).

Pero parece que no alcanza para llegar a lo que todos queremos, y entonces habría que ir pensando en traer un par de jugadores nuevos, sobre todo del medio para arriba, sobre todo arriba, porque por momentos tenemos menos gol que Guaymas y Chirumbolo juntos, como la otra noche en Mendoza que generamos menos riesgo que Ayoví y Suligoy en ojotas.

Habrá que tener paciencia, y a pesar de un final no muy bueno, hay algo que me deja tranquilo, y es que si bien al equipo se lo puede criticar en ciertos aspectos, nadie puede discutir la actitud que demuestran en todas las canchas, de pelearlas todas e intentar jugar siempre, y aunque esto no siempre alcance, es un síntoma importante de lo que se quiere lograr.

Por eso, querido Papá Noel, en esta época tan particular, en la cual debemos soportar tanto tiempo sin volver a ver a nuestra querida Crema, un tiempo para la reflexión, en el cual comprendemos lo hermoso y sufrido que es sentirse hincha del Celeste, en el cual advertimos más que nunca la necesidad de ver los colores que amamos en un campo de juego, no le voy a pedir que me traiga a Messi, a Ronaldinho. Simplemente le voy a pedir que le devuelva a nuestro equipo la magia de Vladimiro. Con Bahl en la cancha, se terminan los tacos fallidos como el de Malano el jueves. La Saeta rubia la mete con la espalda, de una, y ni siquiera se entera. Hay que recuperar el patrimonio del club. Sí, porque junto con el pelilargo delantero de los goles de encanto, alquilamos un chalet en Mar Azul para hacer la puesta a punto y arrancar el 2009 a pleno, física, futbolística y mentalmente. El pase cuesta menos que la camiseta dorada, y hay garantía de espectáculo. A mí me arreglan con un choripán en el entretiempo.

Si se da, mejor, y sino seguiremos como siempre junto a estos colores, de la manera que sea, así jueguen el paragua Bonet, Medrán, Speedy González, Erasmo Doroni, Ovejero, Gandín, Barovero, Jullier, Cecilio López, el Nano Clementz, Hugo Barrientos, Selenzo, Cabral, Gervasoni…es Atlético, es Rafaela.

Felicidades para todos, y muchas gracias a quienes soportaron mis delirios, escritos con el corazón Celeste, el de Arnaldo Rafael Celestini, hincha de Atlético de Rafaela, con todo respeto y cariño.

VIAJE A BUENOS AIRES PARA JUGAR CON ALL BOYS

Tengo que confesar que no me agrada demasiado viajar a Buenos Aires, bajar de la Panamericana y empezar a renegar del tránsito, sentirme una y otra vez desorientado como equipo de Angel Hugo Vargas, intrascendente como Barroso en su paso Celeste. Prefiero viajar a cualquier otro lugar de la Argentina para ver a la Crema, por ejemplo a Mendoza.

Y para colmo ir a Floresta, donde los resultados históricamente no nos acompañan. Recuerdo un empate en dos sobre la hora con tanto del Toti Gandín, una derrota durísima 2-3 (ese en realidad fue en cancha de Platense) cuando peleábamos el campeonato con el fugaz Huracán Corrientes y nos quedamos en la puerta como Golinowsky se quedaba ante cada partido, a pesar de la aparición fenomenal del querido Victor Grillo. Pero el recuerdo más doloroso fue el de la eliminación del reducido, cuando en Buenos Aires no pudimos levantar la derrota 2-3 en el Monumental, a pesar de un golazo del Mundialista Bonet y un tiro en el travesaño del gran Carlos González cuando todavía estábamos en carrera. Claro que el amigo Horacio Bongianino nos cobró uno de esos penales localistas que pateó el Tanque Bordi y empezó a cerrar la serie desde temprano, todo en el arco a cuyas espaldas estaba el público Cremoso y Gustavo Semino, suspendido para jugar, y suspendido en la tribuna, ya que se colgó en un momento para devolver una pelota al campo de juego, producto de un tiro evidentemente desviado, como esos de los que hoy vemos partiendo de los pies de Zanabria. Lo digo con todo respeto, me parece un jugador que aporta al equipo, pero tiene menos éxito con los remates que nuestra Peña cuando queremos subastar un mechón platinado de nuestro referente Vladimiro Bahl.

Y hablando de cabelleras y pelados, no pasó desapercibida la visita al estadio Islas Malvinas del pelado Piazza, a pesar de que esta vez fue disfrazado de caradura. Con mucho o escaso cabello, y hablando un poco de fútbol, a pesar de que el partido no dio para mucho, fue de cabeza la oportunidad más clara de Atlético, con el remate en el primer tiempo del Pipo Cáceres (quien finalmente no viajará a Escocia porque el viernes juega un partido más importante), solo y ante el fallo del ¡guarda!meta Cambiasso. En la segunda etapa la tuvo Cravero, quien se mostró inquieto como Vitrola disfónico, y en una de sus apariciones también cabeceó sin suerte. Por su parte, las pocas chances del local fueron bien controladas por el cada vez más seguro Sara y una defensa bien parada que recupera en confianza a Oscar Carniello, firme, y a veces emulando arranques como los del Pichón Juárez, ¡cuidaaado!

Cero a cero en definitiva, y un encuentro que será difícil de recordar. No como aquellos empates sin goles que me vienen ya mismo a la mente y por cuestiones obvias. Esos por semifinales contra el Cervecero, en Rafaela y en Quilmes, sobre todo el primero, cuando veníamos de salir campeones en Concepción, teníamos la ventaja deportiva y no pudimos quebrar el arco de Lema.

Pero el que no puedo borrar de mi cabeza es el cero contra los tucumanos por la revancha de la semifinal del viejo octogonal en el Monumental, con ese grito de gol atragantado del Topo Gómez y esa imagen del sargento Giménez pitando el final del sueño, luego de una temporada impresionante de la Crema.

En fin, como en aquellas oportunidades, nos faltó definición, y ahora volvimos a pagar esa ausencia de resolución, como la de Guaymas cuando recibía de cara al arco, la de Piazza entre rajar por el techo o disfrazado, la de Césaro entre Choripán ó Morcipán, la mía entre tomar a la derecha o a la izquierda en esta avenida, en esta ciudad que me da fatiga como le da a Gonzalo del Bono últimamente en el campo de juego, un fenómeno a quien Arnaldo Rafael Celestini admira y respeta porque no olvida cada pincelada y cada movimiento delicioso que salió de su talento para convertirse en el goleador histórico del club y darnos tantas alegrías.

Saludos y hasta pronto.

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini


VICTORIAS ANTE TIRO Y DEFENSA

Desconozco si es por los trabajos de los cancheros o porque jugadores robustos, por decirlo de alguna manera, como Césaro y Bazán Vera ya no pisan más el Monumental, pero lo concreto es que el césped en Barrio Alberdi mejoró bastante. Y si hago referencia a este detalle es para intentar comprender la razón por la cual desde mi humilde punto de vista Atlético jugó uno de los mejores partidos con la pelota desde que comenzó el campeonato. Teniéndola, tocando, intentando jugar siempre. Igualmente y para no perder la costumbre tuvimos que sufrir hasta el final.

Y pensar que por culpa de un tipo que entró como variante obligada por la lesión de un compañero. Curiosidades que tiene el fútbol, como por ejemplo la de hacer un gol sin que la pelota toque la red, el primero de Barrionuevo. Algo tan extraño como gambeta del Plumero Gómez, y amargo como Ayoví en el banco de suplentes en invierno. Pero vale lo mismo, y el ex jugador de Tiro Federal nos complicó una noche que debió ser ganada con mayor holgura.

Y si hablo del Tigre de Ludueña me remonto a la jornada anterior cuando en Rosario nos recuperamos de la pequeña racha negativa. Que quiere que le diga, a mí esa cancha me cae bien, me trae buenos recuerdos. Sí, ya se, preferiría que el escenario fuera otro teniendo en cuenta las características del reducto de Tiro, más parecido a un terreno propio de torneo de liga comercial que de un equipo de segunda división, con todo respeto. Y eso que uno no quiere hacerse el exquisito, sobre todo habiendo recorrido junto a la Crema estadios asombrosos como el Municipal de Arrecifes, con esa ruta en lugar de tribuna, o el de Defensores de Belgrano, uno de los pocos que tiene la popular con techo exclusivo y un pasillo en vez de tribuna en el medio. Pero bueno, lo cierto es que Atlético se trajo otros 3 puntos de Rosario, como aquella vez del debut del equipo de Toca Bola. Lo recuerdo especialmente porque tengo muy buena memoria de las primeras fechas de todo torneo. Será porque uno llega a esa instancia con toda la ilusión renovada, será porque es el momento en el cual uno empieza a conocer a los responsables directos del futuro futbolístico de su institución, lo cual en algunos casos es agradable y reconfortante, pero en otros no hace más que generar dolor de cabeza. Esa vez en Ludueña ganamos 3 a 2 con goles de Bieler, y uno se entusiasmaba con un buen torneo y por fin la llegada de un goleador. Mal no le fue al Taca, lástima que el fútbol Tacada vez más comercial y un tipo si anda bien es difícil que te dure más de un campeonato. Nos pasó con el genio Vladimiro Bahl. Aunque a decir verdad es tan fuerte la fiebre de pases que hasta los que no brillan tienen ofertas para cambiar de camiseta. Eso hay que agradecerlo, imaginen sino una delantera actual conformada por Iglesias y Aquilino, y con la Vieja Moreno asistiéndolos: menos expresivo que equipo de Juan Amador de visita.

De visita fue la primera fecha del torneo que ascendimos, cómo olvidarlo, en cancha de Los Andes, cuando empatamos 2 a 2 con goles de Federico García e Iván Juárez, mediante un remate lejano desde un ángulo complicado. Desde esa tarde-noche un Cachín de suerte empezaba a acompañarnos. Y pasamos Los Andes y llegamos a Mendoza y de punta a punta fuimos los mejores. Después llegó el debut en Primera, inolvidable por el hecho de ser el primero, olvidable por el resultado, 1 a 3, por la lluvia, pesada, como el Tanque Giménez, autor del tanto de la Crema, una tarde que a pesar del color del cielo y de la derrota, y del goleador, será Celeste e histórica.

Este año el debut fue bueno, y mejor fue observar que el jueves pasado se ganó bien, con un equipo que podrá tener limitaciones, pero deja todo lo que tiene en busca del objetivo, que no es poco.

Y atención Señor Diego Armando Maradona, porque si bien yo entiendo que Mascherano es un gran jugador y puede simbolizar algo de lo que usted representaba en la cancha, no se olvide que el Pipo Cáceres es argentino, y es el abanderado de Atlético, porque tiene presencia, roba pelotas, la pasa bien, y además llega al gol.

Aproveche la excursión de Atlético a Floresta que es cerca de sus pagos y vaya a verlo.

Saludos.

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini

LA SÚPER PREVIA ANTE UNIÓN

Corté el teléfono y salí decidido. Con la bronca a cuestas por no haber obtenido el triunfo frente a Almagro, encaré hacia la ruta 70 camino a la ciudad de Santa Fe. Allí me esperaba el Toti Gandín, quien me invitaba a participar de una conferencia que desarrollaría ese mismo día en el club Agua y Energía acerca de la problemática actual de la falta de definición en los delanteros. Junto a él disertarían invitados internacionales como Fernando Godinovic, Orlindo Ayoví, y también figuras experimentadas de la talla de Ariel Santoro.

Sin embargo, a pocos kilómetros de Nuevo Torino aparentemente me quedé sin combustible, y mi vehículo estaba más estático que Burella en la cancha de Defensores de Belgrano. Pero al instante reconocí en la banquina al topo Oscar Gómez, quien casualmente iba hacia Santa Fe para participar de un encuentro entre ex jugadores con pasado común en Atlético y Unión. En el camino casi chocamos debido al nerviosismo del conductor, preocupado por los llamados que recibía de Javier Berzero, quien se quedó planificando la semana previa a un compromiso muy exigente contra otro equipo de la ciudad que viene haciendo estragos en el torneo Argentino A. “Es durísimo esto”, dijo Oscar como para iniciar un diálogo. Pensé que se refería al volante del auto, que estaba más golpeado que Marito Vera luego de tres gambetas. “El torneo Argentino no es para cualquiera”, siguió el topo, haciéndome ver que hablaba de otra cosa, a pesar de que el volante seguía con menos movilidad que Mauricio Levato en pantuflas. “Por suerte sacamos tres puntos de oro contra el siempre exigente Real Arroyo Seco”, se despachó el conductor, orgulloso. Pero a mí poco me importaba lo que decía acerca de su actual club, y sólo acepté su invitación para ser protagonista del encuentro que se llevaría a cabo en el Club Ciclón Racing. “Sí, vamos a hacer un picado en cancha neutral entre ex jugadores de ambos clubes”, me decía el ahora ayudante de DT.

Finalmente se impuso la propuesta del Indio Bazán Vera, quien en lugar de un picado con integrantes de varios equipos de la zona, incitó a hacer una picada con ingredientes varios de la región. “Pasa que en Temperley no consigo embutidos como tenía en Rafaela”, se justificaba el hombre de la bincha roja. Ante semejante propuesta se sumaron Alejandro Castro, quien entró de arremetida y sobre la hora, como aquella vez en el 3 a 3 en cancha de Quilmes.

También llegaron Cárdenas, Gustavo Semino, encargado de cortar los quesos y el avance de un par de curiosos que se acercaban al predio. Pero por suerte apareció el ídolo Carlos Alcides Gonzáles para poner tranquilidad y controlar la situación, como cuando dominaba el balón en el terreno de juego. Yo aproveché el ingreso de la Araña Maciel y me metí detrás de la melena del uno para no ser descubierto.

A esa altura ya me había olvidado de la charla del Toti y empezaba a vivir la previa de un partido especial, para nosotros y para el Tatengue, sí sí, ya sabemos que su clásico es el Negro, y a decir verdad a uno tampoco le interesa que sea considerado un clásico. Igualmente está claro que por más que les cueste reconocerlo, y sin dejar de tener en cuenta el pasado lejano, en los últimos tiempos Atlético ha superado en protagonismo a Unión, haciendo campañas más destacadas que ellos, y eso que quieren que les diga, me parece que un poquito les molesta. “Puede ser dice Bazán Vera”, mientras pelea mano a mano con el Topo el último bocado de chorizo colorado, y con la boca llena vaticinan un cero a cero para el lunes, “Porque si no estamos nosotros no la mete nadie”, dicen y se ríen los dos, pero se amargan al advertir que ya no queda más pan casero.

“El partido termina 3 a 3”, comenta la Araña, “porque no atajo yo”, remata, agrandado como aquella vez que la embocó en Godoy Cruz de penal.

La tarde transcurre dentro de un clima distendido, relajado, y está bien que así sea, si para sufrir ya vamos a tener los noventa minutos del lunes, aunque uno no deja de pensar e imaginar jugadas, recordar momentos, futbolistas: Iván Juárez, Gastón Pezzutti, protagonistas de los últimos encuentros entre Cremosos y Tatengues, hasta que dejo caer en voz alta el nombre de Jonathan López y al instante el hombre de seguridad, aparentemente Unionista y lastimado por esas palabras, me saca una roja más grande que al querido Lucas Bovaglio, y con todo respeto y entre lágrimas me invita a retirarme del predio.

En fin, me voy a cenar con el Toti a la costanera del pintoresco barrio Guadalupe, porque a todo esto no pude ni siquiera acariciar una feta de jamón. Tuve menos contacto con la picada que Ricardo Gareis con el balón en cancha de Banfield.

Saludos.

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini

CREMOSOS Y VERDOLAGAS

(10/09/2008) Nos llevamos tres puntos de oro, de esos que al final del torneo se valoran mucho. Suena a frase hecha, pero es verdad. Atlético le ganó a un rival incómodo, se sacó de encima a un equipo molesto. Si por momentos el visitante me hizo acordar a la época ya lejana en que los de Caballito jugaban en primera y le daban un dolor de cabeza a más de un Grande, por medio de esos empates horribles pergeñados desde la mente de Griguol y ejecutados por once laburantes que cerraban los arcos.

Primero el techo, recomendaba siempre a sus dirigidos Timoteo. A no enceguecerse con el auto u otras cosas ante la primera guita que se gane, y en cambio ahorrarla para la casa. Y en el plantel actual Celeste se la pasaría dando consejos como ese el Viejo. Pero estos pibes de Atlético todavía no ven su propio techo futbolístico, y siguen afirmándose cada partido.

Fue un cotejo durísimo y se ganó con mucho sacrificio. Ya me lo había anticipado el Mago Garré, quien tanta sabiduría sembrara en su paso de galera y bastón por Rafaela. Encuentro cerrado me dijo, lo gana Ferrito con gol de pelota parada. Por suerte anduvo errático el ex ídolo de la Selección Nacional, casi como cuando se sentaba en el banco nuestro, y desapareció del Monumental como luego de aquel 4 a 2 ante San Martín de Mendoza en el 2005, cuando hasta Iglesias y Tosetto hicieron goles para la Crema, seguramente tocados por los últimos chispazos de la varita del DT.

Lo que realmente se puede considerar mágico o más bien milagroso fue la transferencia al fútbol turco del genio del gol Leonardo luego de ese torneo. En fin, aquel día se cumplió un ciclo, y como decía Clemente en su disco del Mundial 86: “Andate Garré, Garré Garré”.

Pero no nos desviemos del tema, me pide Cristofanelli, recordándome que en la previa me dijo: lo gana Atlético 1 a 0 como cuando derrotamos al Estudiantes de Capria, Verón y Calderón en la última fecha de la temporada 94/95 con gol mío. Y fue así nomás, la pegó como Semino en Chile. Ojalá hagamos una campaña exitosa como aquella, pero sin la mala suerte de que haya un Pincharrata que sume una cantidad de puntos imposible de alcanzar.

Y si hablamos de mala suerte, Marianito Chirumbolo tampoco quiere perderse este comentario de Celestes y Verdes, pero lamentablemente su opinión no puede ser calificada por no reunir suficientes minutos en cancha.

El que también aporta su comentario es el querido Ibrahim Sekagya desde Austria, pero se le mezclan los idiomas y se le entiende poco y nada. Por mi conocimiento del idioma Alemán (casi tan confuso como escapada de Césaro al Uruguay) puedo advertir que lo nombra a Malano como figura por mostrarse siempre e intentar jugar al fútbol que le gusta a los africanos.

Por cierto, el que debe estar Chocho es el DT de Racing con el buen rendimiento de Santiago. Tranquilo Llop que usted para goles lo tiene a Aveldaño.

Con el Checho tendría que haber hablado la dirigencia de Ferro para adelantar el viaje de la sub 20 a Japón así Jonathan López no les metía otro gol más, apunta Sergio Comba acertadamente, otro referente de las dos casacas en cuestión.

Pero basta de nombres y de testimonios, y a seguir mirando la tabla que estamos en lo más alto, y a seguir apoyando a este equipo para que no se Manque este momento… Iván a seguir viniendo los buenos resultados. Sí, como cuando Juárez metió ese gol de penal en la campaña 06/07 en el minuto 89, en aquel sufrido partido, justamente contra Ferro.

Con todo respeto y cariño.

Arnaldo Rafael Celestini.

VIAJE A COMODORO RIVADAVIA

Ante todo buenos días. He arribado hace instantes de mi viaje a la Patagonia.

Así es, gracias a la iniciativa de la Peña Vladimiro Bahl partimos el martes 12 hacia Comodoro Rivadavia, costeando la excursión con lo recaudado por la subasta popular de las vendas que usó nuestro ídolo Vladimiro. Estaban casi nuevas, pero con olor a gol.

Ese dinero nos permitió cubrir la distancia que nos separa hasta Totoras. Aprovechamos el parate para visitar a Juan Amador y pedirle recomendaciones de cómo debía plantear el partido Atlético de visita, teniendo en cuenta los 6 valiosos puntos que consiguió el ex DT en reductos inexpugnables como la boutique y el 15 de abril.

Además logramos que nos diera un empujón hasta la ciudad de Rosario. Allí decidimos visitar el Coloso del Parque para rememorar el triunfo en Primera frente a Ñuls y nos sacamos unas fotos para mostrar a la familia de Hugo Barrientos, autor de uno de los goles más gritados de La Crema cuando nos codeábamos con los equipos de la elite.

En Arroyito no quisimos detenernos, ni siquiera mirar, e increíblemente nos alegramos de no tener ni una moneda a esa altura del viaje. Por eso continuamos a dedo, metiendo más cambios de vehículos que Mauro Gerk de camiseta.

Finalmente un camionero de Caleta Olivia y fanático del Pipo Cáceres aceptó trasladarnos a destino si nos encargábamos de reparar cada pinchadura de rueda, que por cierto estaban más gastadas que las canilleras de los rivales del Nacho Celaya.

Así, luego de 4 días en ruta y 17 pinchaduras (el número ya presagiaba el arduo periplo), arribamos a la ciudad natal del chofer, buscando la raya, como lo hacía el Polaco Marczuck antes de mandar el centro, y deseando que Atlético tuviera más suerte que nosotros, que la habíamos dejado en el camino.

Pero allí caímos en la cuenta de que el encuentro no se jugaba en Caleta Olivia. Mejor, porque nunca ganamos en el Juan Domingo Perón de esa localidad (0-1 en el 2004, con la expulsión del fantasista Agotegaray).

También advertimos que ya era el día del partido, por eso debimos conformarnos con seguirlo mediante una radio local. Luego del punto obtenido con gol de López, narrado a desgano por el periodista, emprendimos la retirada, fugaz, como salida de vestuario de Piazza, intentando llegar a tiempo para el partido contra Atlético Tucumán.

Lógicamente, sin dinero no fue fácil el regreso, hasta que logré canjear uno de los videos del gol de Bahl por un ciclomotor modelo 91 a un Tripero de Corazón que quería imágenes de la Saeta rubia, surgida en la cantera de Gimnasia.

Lento como Cantoro, pero seguro como Barovero, volvimos a las rutas. Cinco días después y luego de más incertidumbre que la llegada de Sekagya al Club, divisamos la ciudad de Bahía Blanca. Descartada entonces la posibilidad de estar a tiempo en el Monumental, se nos ocurrió compartir las sensaciones de la gente acerca del reciente descenso del conjunto local. Pero todo seguía igual, como si nada hubiese pasado en la fría Bahía. Allí contemplamos la posibilidad de presenciar el partido siguiente contra Quilmes, un clásico ya para Atlético.

Fue entonces cuando no tuve opción, y debí empeñar la mitad de las vendas que había obtenido en la subasta. Así, pudimos hacernos presentes en el estadio del Cervecero cuando se llevaban jugados tan solo 3 minutos, de la segunda etapa. Noté un equipo que se conformaba con la posibilidad de rescatar un punto, como lo hacía aquel de Roberto Rogel, y que apostaba a la contra, como cuando teníamos al Speedy González. En definitiva el empate no estaba mal en esa cancha difícil, pensé para mí, aunque me sentí más contento cuando al día siguiente mientras desayunaba leyendo el olé, que chamuya más que Vitrola Ghiso explicando una derrota, pude notar el resultado a favor de 2 a 1.

Me pareció que Pascutti estaba llorando demasiado, pero como lo hace habitualmente casi no sospeché. En fin… ya estoy en Rafaela, aguardando el partido del viernes. Por si acaso voy a salir temprano para la cancha.

Saludos.
Con todo respeto y cariño.
Arnaldo Rafael Celestini.

ESTRELLA FUGAZ

Llegó sin hacer ruido y sorprendió a todos. Se destacó por su velocidad, fugaz, como su paso por el club. Ilusionó a los hinchas y alimentó nuestro deseo de alcanzar la Primera División. Si lo veías en la calle era difícil imaginarlo como futbolista, y en el campo de juego era difícil seguirlo con la mirada. En cada partido esperábamos que tomara el balón para hacer una de sus rápidas y desequilibrantes maniobras, como aquella que me viene ahora a la mente en Salta contra Gimnasia y Tiro cuando arrancó desde mitad de cancha apilando jugadores, dejándolos tirados en el piso y con la brisa de su paso hasta llegar al área, enfrentar al arquero, definir mal (no era su mayor virtud), tomar el rebote y marcar un golazo, algo sucio en el final, pero golazo, barrilete cósmico, de qué planeta viniste. Lástima que te fuiste tan pronto, y ya nunca pudiste ser el Raúl González que disfrutamos los hinchas de Atlético. Gracias por cada explosión de fútbol.

CUADRANGULAR DE INVIERNO

Aparentemente Atlético estaría participando de otro torneo cuadrangular de caracter internacional a disputarse en la ciudad balnearia de Necochea frente a rivales de verdadera jerarquía, ya que en las últimas horas han confirmado su presencia los siguientes equipos: el durísimo "Estación Quequén", que además contará con todo el apoyo del público local, también el "Huracán de Chabás" con el ex Atlético Fernando Godinovic en la delantera, el Club Atlético San Telmo con la flamante incorporación de otro ex Cremoso, NIcolás Demaldé, y por último y también con un ex Celeste en sus filas, el "Club de Deportes Unión La Calera", de la exigente primera división B de Chile y de Gustavo Semino.
Atlético está en la etapa final de la pretemporada y necesita un desafío de relevancia, por eso descartó el torneo en Santa Fe, ya que se disputa en el 15 de abril y en ese reducto la victoria está generalmente garantizada, tal como apuntara el colega Oscar.

Atención. Si Atlético finalmente decide participar del cuadrangular de Necochea, el torneo dejaría de ser cuadrangular. Igualmente se teme por la llegada a tiempo del plantel desde Rafaela ya que el Conductor sería Mauro Cantoro. Con todo respeto y cariño para el ex Selección Juvenil, quien tuvo un primer paso con destacadas actuaciones en nuestro club y que realmente jugaba bien, aunque fue un incomprendido como dijeron aquí hace algunos días. Además, las segundas partes generalmente no son buenas. Y si no pregúntele a Césaro.

CURIOSIDADES DE ARQUEROS

Respecto al mensaje con un interrogante que está dirigido a mi persona le digo que no tengo en mi mano el reglamento actualizado de la International Board, pero en cuanto a la posibilidad de que un arquero juegue en otra posición entiendo que no existe impedimento alguno. De hecho recuerdo que el arquero mexicano Jorge Campos tuvo algunas participaciones como delantero. Pero trasladando el tema a nuestro Atlético debo decir que en la temporada 05/06 y ante los reiterados desaciertos del temible Aquilino Villalba, varios allegados al letal atacante intentaron convencerlo de que probara suerte como arquero, pero no pudieron ponerlo porque estaba Barovero. También a Guaymas intentaron ponerlo en alguna posición de la cancha que agarrara la pelota pero no hubo caso, mientras que Christovao intentó y logró “ponerlos” a varios de sus rivales, dejándolos fuera de cualquier puesto por largo tiempo.

En cuanto a sus recuerdos curiosos y si me permite agregar información le digo que el gol de la “Araña” Maciel fue el del 2 – 1 a favor de Atlético en un penal que le cometieron al gran Carlitos González y que definió el Uno con un bombazo al ángulo izquierdo arriba, y que casi no lo gritó (seguramente por falta de costumbre). Atlético perdía ese partido en el primer tiempo y el empate parcial lo hizo el “Loco” Semino con una media tijera tras una jugada preparada de pelota parada que arrancó de los pies del “Topito” Fabricio Sánchez. También hay que decir que casi nos meten un gol por culpa del arquero, quien al recibir un pase atrás tiró una gambeta y luego despejó cuando el partido estaba en cero. Pequeñas cositas a las cuales nos tenía acostumbrados el portero. La cuestión es que terminó marcando el triunfo ante la sequía de nuestros delanteros, que eran “Speedy” González y el “Toti” Gustavo Gandín, el hombre que venía de Agua y Energía de Santa Fe.

Del partido con Central es difícil olvidar a Semino con los guantes tras el error de Comizzo, y también porque fueron tres puntos importantísimos que se agregaban a los tres obtenidos en el partido más emocionante de Atlético en Primera, contra Gimnasia en La Plata.

Gracias por traernos un recuerdo más.
¡Le mando un abrazo de gol de Puchetta!

LA RUTA DEL VINO

Buenas tardes... he vuelto luego de hacer junto al querido DT Oscar Blanco "La Ruta del Vino". Me he tomado unos días de descanso, y Cachín también se ha tomado unos cuantos.

"El Hombre y su Nombre"

El tiempo y la memoria suelen ser traicioneros. Pero si a esa mezcla le agregamos la coincidencia de nombres, puede resultar fatal para que el recuerdo de un futbolista siga viviendo en el hincha de paladar exquisito, como soy yo.
Por eso mismo y en un acto de justicia hacia futbolistas que pasaron por Atlético y que alimentaron nuestras ansias de “Jogo Bonito” (ese mismo que predicaba “Vitrola” Ghiso) voy a referirme a los siguientes casos.

González: hubo varios, entre ellos el gran Carlitos González… pero hoy me quedo con Roberto “Fito” González, delantero que se cansó de hacer goles, en otros clubes, y así llegó a nuestra Institución, cansado, y se tuvo que ir porque no encontraba el arco ni su casillero en vestuarios, tal vez usurpado por la velocidad de llegada de otro González, Raúl.

Gandín: Darío Gandín quedará por siempre en la historia Celeste por aquel gol de la epopeya mendocina. El más gritado o el menos gritado debido a la imposibilidad de emitir sonido ante la emoción por aquel tanto del ascenso. Pero hoy me quedo con Gustavo Martiniano Gandín, “el Toti” para los conocidos de Agua y Energía, quien disputó muchos partidos con Atlético y tal vez las nuevas generaciones no lo reconozcan ante la sombra del “Chipi”, quien será protagonista en la nómina de los Gandín, como lo fue aquella tarde soleada de Caballito para poner el 2 a 1 frente a Argentinos y que empezó a transformar el sueño de todos en algo posible de alcanzar.

Gómez: podría hablar del “Plumero” Rubén Gómez, pero quién se va a olvidar de esa cabellera estilo “Pibe” Valderrama desplegada por el lateral. O bien de Oscar el “Topo” Gómez, citando por ejemplo la tarde que en San Martín derrotamos a Chacarita por cuatro goles con actuaciones estelares de Grillo, Selenzo y el delantero en cuestión. Pero hoy me quedo con dos jugadores que compartieron plantel en La Crema y tal vez sean menos recordados: Diego Gómez y René Gómez, de la era Angel Hugo Vargas, era otra época, por suerte.

Moreno: podría hablar del fenómeno Ibraim Sekagya, o de Agualimpia. El primero merece un comentario aparte, del segundo con nombrarlo ya es demasiado premio. Pero hoy me quedo con dos Moreno, y si no me falla la memoria los dos comparten también el nombre: Carlos. Uno jugó junto a los recientemente homenajeados Diego y René. El otro, más reciente, Carlos “La Vieja” Moreno, quien corría como su apodo y pasó de manera intrascendente por Atlético, salvo por las puteadas que hacia él llovían de todos lados.

Vera: podría hablar del grandioso “Marito” Vera, bautizado “Orteguita” por el excéntrico (manera sutil de decir idiota) relator “Bambino” Pons… pero hoy me quedo con Orlando Vera, de actuación más reciente en La Crema, pero no tan eficaz.

Giménez: Podría hablar del “Tanque”, pero no, porque a pesar de que no rindió lo esperado, también quedará en la historia del club (a veces el fútbol tiene cosas no muy gratas) porque marcó el primer gol de Atlético en Primera División. Podría hablar del "Miliki", uno de los mejores delanteros que tuvimos en los últimos tiempos, pero una letra de diferencia y unas cuantas diferencias en su más reciente paso no me lo permiten. Por eso hoy me quedo con Emanuel Giménez, de buen rendimiento, pero poco duradero y en una campaña intrascendente, lo cual hará que en el futuro nos preguntemos de qué jugaba y si su apellido era con J o con G.

Por último pongo a García, apellido propicio para perderse en el tiempo salvo que participe activamente en un hecho tan importante como el ascenso o bien en algún enfrentamiento verbal con los hinchas, con lo cual, halago o puteada de por medio, estará presente en el sentir de la tribuna. Federico, o “¡El Poeta!” (según el excéntrico José Jozami) se ganó el mérito por los dos motivos. Pero hoy me quedo con otro García, de quien sinceramente no recuerdo el nombre (alguien me tendrá que ayudar), pero nunca olvidaré un golazo que le metió en el Monumental a Huracán Corrientes de media distancia en la temporada 95/96.

Ya les dije al principio… la memoria puede jugarnos una mala pasada, y para colmo un apellido tan común, pero esa tarde en Barrio Alberdi hizo un golazo único.
Alzamos las copas junto a Cachín y brindamos por ellos. En definitiva, también son parte de la historia Celeste.

Con todo respeto y cariño.


AGRUPACIÓN AMIGOS DEL LATERAL

(20/07/2008) La “Agrupación Amigos del Lateral” (AAL) organizará en los próximos días un nuevo Congreso en la ciudad de Rafaela y por tal motivo fueron invitados a participar ex representantes del Club Atlético, quienes disertarán acerca de sus ricas experiencias al borde del campo de juego.
A continuación el detalle de las charlas más destacadas:
09.30hs Mi vida por el Lateral – x Rubén “Plumero” Gómez.
10.05hs Lateral al área es medio gol – x Julián Pascual Alastuey.
10.23hs Agarrate que salgo jugando de abajo – x el especialista Alfredo “Pichón” Juárez.
10.55hs Gol de lateral no vale - x Mariano Montefiori.

Con la entrada, de regalo una peluca del Plumero y las canilleras de Mánquez.

Gracias por sumar gente a la lista de amigos, y aprovecho la ocasíón para sumar a Humberto Dellacasa (Hijo de...)

DÍA DEL AMIGO

(20/07/2008) En el día del amigo, un fraternal abrazo para los queridos y siempre recordados: Rubén Pascualino, Alejandro Toia, Máquina Giampietri, Luis Bongianino, Osvaldo "El Mago" Piazza, Miliki Jimenez, Julio Grondona, Gustavo Bassi, Bazán Vera.
La lista sigue, pero es difícil hacer memoria y recordar cada momento que nos hicieron pasar protagonistas como estos. Con todo respeto y sin afecto.

FRASES CÉLEBRES

(19/07/2008) Atlético generalmente se caracterizó por tener muy buenos arqueros, fundamentales en la gesta de campañas memorables, como es el caso por ejemplo de Ezequiel Medrán, una de las claves del ascenso a Primera. Sin embargo las palabras que hoy quiero compartir con ustedes se las lleva el reemplazante del Eze en la valla Celeste. Se trata de Angel David “Soberbio” Comizzo. Reitero que Atlético “generalmente” tuvo buenos guardametas. El Flaco llegó para aportar toda su experiencia, demostrando en el campo de juego lo que un arquero debe hacer, y sobre todo lo que un portero NO debe hacer, mientras la figura del ascenso miraba desde el banco y esperaba recuperar el lugar que merecía largamente. Hoy quiero recordar las célebres palabras del ex River cuando llegó a Rafaela, respondiendo a la consulta de la prensa de la elite del fútbol argentino: “¡qué descenso, qué promoción!… este equipo va a pelear un lugar en la Sudamericana” afirmó el uno. Claro, si seguía Medrán de titular quizás hoy estábamos jugando contra la Liga Nacional de Quito. ¿Lo gritará el Taca Bieler?
De los errores hay que aprender, ojalá no los repitamos.

  CARA Y SECA

(19/07/2008) Señor Federico García: cada vez que lo recuerdo me invade una sensación extraña, mezcla de alegría y decepción.
Alegría cuando me viene a la mente por ejemplo aquel gol magnífico (producto en parte de su egoísmo, positivo en ese caso) ante Platense de tiro libre desde un ángulo muy cerrado al borde del área. Le pegó tres dedos, o vaya a saber uno con cuántos, pero qué lindo le entró a esa bocha para dirigirla al primer palo del "cancherísimo" Leo Aguirre (cualquier gol a ese tipo de arqueros se disfrutan aún más). ¡Qué fiesta del fútbol aquella noche cuando le metimos cinco al Calamar!
Decepción cuando viajamos a Bahía con la ilusión de ganar el campeonato y pelear por la vuelta a Primera y usted se encargó de clavarnos una puñalada más al refregar en nuestra cara la derrota ante su equipo Olimpo. Yo no soy tan necio como para exigirle que no festeje un ascenso. Usted es un profesional y en ese momento defendía los colores de otro club, pero existe una gran diferencia entre celebrar el triunfo propio y gozar la desgracia ajena, y usted parecía más preocupado por lo segundo. Esa tarde y con un pequeño gesto logró empañar todo lo grande que hizo en Atlético. Si se pusiera por un segundo en la piel del hincha entendería lo que le digo. Quizás los fans del Olimpyakos Volos me comprendan.

VLADIMIRO BAHL

(19/07/2008) En mi carácter de Presidente de la Peña “Vladimiro Bahl” quiero agradecer por la cantidad de mensajes publicados en este libro de visitas que hacen referencia a nuestro ídolo. Aprovecho también para anunciarles que ya salió a la venta el videocasette con ‘el gol’ que hizo el delantero defendiendo nuestros colores para que nadie ponga en tela de juicio la capacidad goleadora del rubio artillero, la cual no pudo ser aprovechada al máximo porque el sistema táctico no lo favorecía (recordemos que la estrategia del entrenador lo ubicaba siempre más cerca de la Techada que de sus compañeros, por el sector derecho… del banco). Lamentablemente no nos cerró el presupuesto para hacerlo en formato DVD, pero el video se está vendiendo a buen ritmo. Atención: como sobraba bastante cinta agregamos para deleite del hincha Cremoso de paladar refinado un compilado con las mejores patadas de Gustavo “El Loco” Semino.
Todo mi afecto y respeto para el hincha Celeste, quien sufre y disfruta cada cosa que sucede en nuestro Club.

GAREIS, MARZUCK, CECILIO LÓPEZ, BURELLA Y PIETRABALLO

(17/07/2008) Mis colegas han tirado nombres que no pueden pasar desapercibidos: Ricky Gareis, la ilusión del pibe de jugar en primera y ni pudo esa tarde de Banfield ensuciar su calzado. Yo creo que esa noche habrá dormido con la pilcha de futbolista, si ni siquiera debe haber pasado por las duchas. El único contacto físico que tuvo fue la palmada con el reemplazado Tiqui Tiqui Di Lorenzo.

Aquel golazo del Polaco desde Oberá más o menos…

Mencionaron a Cecilio López… con ese nombre parecía destinado a convertirse poco menos que en “caudillo” de la defensa Albiceleste. Pero a veces las cosas no salen como uno quiere.

Yo mencioné a Burella y automáticamente nos aportan más recuerdos del uno, de aquella tarde que llegamos a Gerli y comenzaron los insultos mano a mano con la efímera parcialidad local, uno de los síntomas ineludibles de que habíamos vuelto al fútbol de ascenso, sumado a una cancha cuya altura del césped no permitía divisar los botines de los jugadores, sobre todo los de Dubra, quien por su peso de pretemporada se hundía en el área. ¡Como olvidar ese grito que surgió desde lo más profundo de la garganta de un histórico Cremoso en la tribuna!: “Dubraaa… estás dejando un surco”.

Párrafo aparte para Juan Pietravallo, un iluminado, tenía que ser Celeste. Partido contra San Martín de Mendoza por el reducido, ganamos 4 a 1. El cuarto lo hizo el Atleta de Cristo definiendo como los dioses, con sutileza y acariciando la de gajos. Vestuario eufórico, llegábamos a la promoción, y Pietravallo, con toda la paz interior en un reportaje comentaba sobre su gol: “pasa que yo le pagaba siempre fuerte, y en la semana me habían dicho, probá pegándole despacio, a colocar, y bueno, tenían razón, me salió bien, así que lo hice gracias a mis compañeros”. Amén.

  EVITANDO FUTUROS "MMM... NO ME ACUERDO... UHHH SÍ" 

(16/07/2008)Es muy vulgar encontrar en diálogos del día a día del hincha futbolero acerca de un ex jugador expresiones como: "uhhh, no me puedo acordar casi nada", o bien "¿cuándo jugó?" o tal vez un sincero "mmm sí, pero...no me acuerdo che, ¿estás seguro?" Las mismas expresan nulas o vagas referencias a cierto deportista cuyo tránsito por el club no ha sido precisamente destacado. Más bien digamos, ha sido intrascendente. La lista es larga en Atlético como en todos los clubes, y sería aún más extensa si tuviéramos buena memoria. Pero a veces el ser humano esconde inconscientemente algunos nombres en lo más recóndito de su mente, y esto imposibilita el justo reconocimiento para quienes se calzaron nuestra camiseta y su estampa quedó disuelta como el humo de los choripanes en el Monumental. Para intentar evitar que eso suceda, hoy quiero nombrar a un posible integrante de este grupo selecto, un futuro "mmm, no me acuerdo... uhhh sí". Señor Jonathan Belforte: lo saludo y felicito por su reciente incorporación al emblemático Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, de la segunda división mexicana. Espero que esto contribuya para que dentro de algunos años digamos con firmeza y sin dudar: "¡uhhh, ¿te acordás?... por favor!".

TESTA

(16/07/2008) Campeonato de Primera división, fecha 14, estadio de Banfield. Atlético igualó 0 a 0. Veníamos de comernos cuatro y a buen precio en Córdoba y había que sacrificarse contra el Taladro para tapar unos cuantos agujeros. Y el abanderado fue un jugador que brilló ese día como el sol (aunque verdaderamente tuvo un paso bastante nuboso por el club). Señor Norberto Testa: lo aplaudí de pie esa jornada (es cierto que sentarse era complicado debido al calor del cemento) en cada una de sus heroicas intervenciones, donde entregó toda su energía, su garra, y prácticamente su cabeza arrojándose al suelo en jugadas decisivas. Por todo esto no me parece una locura decir que buena parte de aquel punto se lo llevó usted, y en un acto de cordura quería recordarlo, a pesar de que su paso por La Crema no haya provocado muchas más alegrías.

MOVILIZACIÓN DEL CAMPO

(16/07/2008) A nadie le gusta la situación que está viviendo, pelea por encontrar el rumbo y salir adelante. Lo cierto es que está parado hace tiempo y sólo desea ponerse a trabajar cuanto antes. Por eso el ex Atlético y siempre verborrágico Martín Del Campo se moviliza para sellar su vínculo con alguna institución: "eh vo, lógico que uno está preocupado, viste como eh vo, vestí la Celeste del Uruguay y la Celeste de Rafaela, mi mejor momento, no tanto por lo futbolístico, sino por las interminables charlas que tenía con Vitrola, si el único momento que nos quedamos mudos fue cuando emboqué aquel gol contra el Calamar.

UHLSPORT DE RAFAELA CANAL 2

(14/07/2008) Short de fútbol AR: 65 pesitos
Camiseta AR Línea Dorada: 135 pesitos
Uno entiende que la pasión que sentimos por los colores no se compra con dinero, y que para los demás existe 500 millas, perooo... Aflojen con los precios muchachos, porque voy a tener que sacar del museo la Uhlsport de Rafaela Canal 2 y la de Paty para ir a la cancha.
A propósito de casacas: ¿se está por vencer el contrato con Sancor? Porque se me está borrando el sponsor de la camiseta gris alternativa.

BURELLA

(13/07/2008) En esta oportunidad quiero referirme a uno de los “héroes indirectos” que tuvo nuestro Atlético. Señor Rodrigo Burella, gracias por aquella tarde soleada de septiembre en el bajo Belgrano cuando nos comimos tres goles frente a Defensores. Gracias de corazón, porque luego de su cuestionada labor, agregada a las paupérrimas demostraciones de las fechas anteriores, el tacticista Brown deicidió darle la titularidad a Marcelo Barovero, uno de los mejores goleros que vistió nuestra querida camiseta, y que hoy continúa con paso firme su exitosa carrera, lo cual me pone realmente muy contento porque además de gran arquero es una buena persona. Igual que usted Rodrigo, una buena persona, quien esa tarde fatídica tuvo la entereza de darse vuelta ante la lluvia de críticas de los hinchas Cremosos, miró a la tribuna y con sus manos (único momento de la tarde en que supo utilizarlas) hizo un gesto de disculpas hacia nosotros. Por esto, y porque lanzó al Chelo al Arco de Atlético, gracias de verdad.

AMADOR SÁNCHEZ

(13/07/2008) La medida de continuar jugando sin público visitante sigue firme desde el Coprosede y las autoridades de la AFA. Quien se manifestó de acuerdo a esta decisión fue el ex DT de Atlético Juan Amador "Localista" Sánchez, mostrándose eufórico por la ratificación de la prohibición. "Me parece bárbaro, por seguridad, escuchame, si vuelvo a dirigir en el ascenso, cuanto menos gente de mi club vea al equipo de visitante más seguro que yo pueda mantenerme en el cargo, si cuando salimos de casa mis equipos son horribles", expresó el experimentado DT, quien también afirmó "Ojo que con Atlético metimos dos triunfazos ampliamente merecidos en Santa Fe y Córdoba...que más querés", y concluyó comentando: "ya lo dijo mi colega Jorgito Valdano, lo que te mata es el denominado 'miedo escénico', sobre todo cuando jugás en estadios imponentes como el de Defensa y Justicia y Tiro Federal... y así y todo rescatamos dos puntitos de oro en esos históricos reductos".

AGOTEGARAY Y GALLEGUILLO

(12/07/2008) Usted nombra a Agotegaray y a mí me viene automáticamente a la cabeza el nombre de otro estratega que tuvo Atlético en esa temporada: Galleguillo. ¡Cuánto fútbol derrochado en un campo de juego!

SORIA

(12/07/2008) Desde mi humilde lugar quiero reivindicar a un jugador que vistió nuestra camiseta no hace mucho tiempo, y con el cual estoy trabajando en la creación de un libro. Para eso cuento con el apoyo de la misma editorial que sacó a la luz las memorias del arquero Esteban Pogany en su libro “Desde el Arco”. En este caso mi nueva producción se titulará “Desde el Banco”. Un relato imperdible del querido “Victor Soria” acerca de las historias que suceden más allá de la línea de cal. Lo recaudado en el evento de presentación se destinará íntegramente a la compra de estufas para el sitio de relevos que ocupa nuestro plantel en el Monumental. “Pasa que en invierno era bravísimo estar sentado ahí” comenta el ex delantero, “y si no preguntale a Golinowsky”, continua con su relato Victor, quien se solidariza con los futuros suplentes de nuestro club.
Quizás muchos hayan olvidado injustamente a este valuarte Cremoso de la década del noventa, por eso los dejo con el recuerdo de una pintada que había en esa época en la pared frente a la salida de vestuarios, y que rezaba lo siguiente: “Alfaro, Soria gana partidos”.

REGRESO DE JUGADORES

(12/07/2008) Parece que la tendencia es la vuelta al club de jugadores que dejaron su huella. Así, Bazán Vera volvió a Temperley por su cariño por el Celeste, aunque aseguró que lo que más le tiran son "los verdes". El Turco Hanuch ya está en Platense, a pesar del oscuro momento que vive el Marrón. En nuestro Atlético ya volvió Zanabria, pero atención que en cualquier momento estaría llegando una figura ex Atlético desde el Paraguay: ¿El mundialista y grandioso Carlos Bonet? Nooo, necesitamos algo que rompa el mercado, por eso se iniciaron tratativas para que vuelva el estilista del balonpie Edgar Bogado.

 MOMENTOS IMBORRABLES

(09/07/2008)Parque Patricios, temporada 2005/2006, partido frente a Huracán. Pelota de Atlético por sector izquierdo del ataque, centro picante al area chica del Globo, como una tromba ingresa por el medio la silueta esbelta de Leonardo Iglesias, libre de marcas frente al arco, tiene que soplarla y a otra cosa, pero de pronto... pif. Manos en la cabeza en la parcialidad Celeste, grito de gol ahogado y a seguir sufriendo.
Preferiríamos borrar estas imágenes de nuestra mente tan fácil como se borra el reusch de la camiseta del Centenario, pero esto también es parte de la historia de Atlético.

CÉSARO

(09/07/2008) Señor Fabian Cesaro: estoy escuchando que tiene posibilidades de continuar su carrera (a pesar de que paradójicamente ya no corra demasiado) en algún club de la primera B, posiblemente Temperley o Nueva Chicago. Permítame recomendarle el club de Mataderos, teniendo en cuenta la cercanía con importantes frigoríficos que lo proveerán de la mejor carne para degustar exquisitos asados entre partido y partido.
Saludos y buen provecho.

AGUALIMPIA

(04/07/2008) Tengo entendido que un grupo de jóvenes colombianos que vivían en nuestro país durante el paso de Agualimpia por Atlético, y movilizados por el carisma del benjamín y sus fugaces destellos sobre la gramilla, conformaron la Agrupación "Agualimpia para todos", pero al ser confundidos por un movimiento ecologista sólo reclutaron un adherente, quien al poco tiempo y debido al efímero paso del Moreno por la Argentina, sugirió crear la agrupación Henry Valderrama, quien actuó en Defensores de Belgrano. Finalmente la peña del proyecto de crack quebró, y el sueño del colombiano de triunfar en el país se le escapó como el agua entre las manos.

ORLINDO

(04/07/2008) Señores, Orlindo era un jugador diferente, que llegó desde Quito para revolucionar el fútbol argentino... pasa que no se adaptó a jugar a tan baja altura sobre el nivel del mar.